Migrantes son presa fácil de coyotes

 

Sofía Solano G.

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La vulnerabilidad de niños y adultos que buscan a cruzar las fronteras e ingresar a territorio nacional, hace que la delgada línea entre la migración y el tráfico de personas ponga en peligro sus vidas, incluso por cifras de dinero de entre los dos mil y los cinco mil colones.

Los “coyotes” son personas que se acercan a las paradas de autobús y a los puestos de atención a migrantes y ofrecen “servicios” a las víctimas para llevarlos a otro país en condiciones infrahumanas y violentando toda la normativa y el proceso migratorio, de acuerdo con el comisionado Allan Obando, director de Policía de Fronteras.

Días atrás un niño africano de cuatro años falleció junto a un adulto, ellos, y unas 15 personas más, venían de Nicaragua en una embarcación pesquera, “ni siquiera apta para trasladar personas y se volcó en el sector del Jobo, en La Cruz de Guanacaste”, dijo Obando.

Cuando son detenidos en suelo nacional, la Dirección de Migración y Extranjería les da asistencia básica mientras permanecen en Costa Rica. En el caso anterior los rescatados fueron ubicados en el Centro de Atención Temporal a Migrantes (CATEM).

“Esta población (africana) está en libre tránsito y lamentablemente, como Nicaragua no les permite el tránsito por su territorio, recurren a mecanismos irregulares para salir del país y arriesgan la vida”, informó por su parte el Ministerio de Seguridad Pública mediante un comunicado de prensa. 

Otro de los sucesos que llamaron la atención en las últimas semanas, es el de 50 nicaragüenses quienes trataron de ingresar al país ocultos dentro de un camión piñero. Fueron hallados en la zona fronteriza de Los Chiles y posteriormente devueltos a su país natal. 

Como estos casos, un aproximado de dos mil personas por mes son rechazadas y puestas a las órdenes de Migración, según el director de Policía de Fronteras. Nicaragüenses, colombianos, venezolanos, norteamericanos, mexicanos y otros, como los extracontinentales usan a Costa Rica como puente para burlar a Nicaragua y seguir su camino hacia los Estados Unidos.

En relación a las solicitudes de asilo en las Américas desde 2001 a 2015, el Informe Regional de Migrantes en situación migratoria irregular provenientes de África, Asia y el Caribe en las Américas, elaborado en 2015 por solicitud del Estado costarricense a la Organización de los Estados Americanos (OEA), se observa un aumento notable de solicitudes en Brasil, Costa Rica, México, Panamá y Argentina.

Se destaca que se trata de un fenómeno poco común con índices de 45 solicitudes por cada millón de habitantes en 2015, lo cual equivale a una décima parte del volumen de solicitudes registradas en Canadá y Estados Unidos.

Respecto a las solicitudes en Costa Rica, el 37% es proveniente de nacionales de Colombia, el 29% de salvadoreños, el 10% de venezolanos, el 8% de cubanos y el 5% de hondureños.

La población inmigrante en las Américas ha aumentado de alrededor de 34 millones en 1990 a 61 millones en 2013, un incremento de casi 78% comparado al 42% observado para el resto del mundo, según indica el Informe Regional de Migrantes.

 

Víctimas de coyotaje en condiciones precarias 

Los migrantes que ingresan a Costa Rica víctimas del coyotaje son obligados a trabajar en condiciones precarias. Se dan casos de trata de personas con el fin de prácticas sexuales y explotación laboral; y en otras circunstancias los asaltan y les roban las pertenencias en la promesa de ayudarlos a pasar la frontera.

Durante el tránsito migratorio (y durante la integración en el país de acogida) las personas migrantes se pueden enfrentar al ataque xenófobo de personas que responden a construcciones sociales como los estereotipos. 

Estos ataques pueden causar daños físicos o psicosociales, con un efecto directo sobre las personas, las familias y las comunidades; y generalizados o basados en características específicas tales como género, orientación sexual, edad, grupo étnico, entre otros, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

“Una vez que “los coyotes” ya no los necesitan, los dejan que se vayan o ellos mismos llaman a la policía para que los detengan y sean deportados”, explicó el director de Policía de Fronteras. 

Es importante recordar que los trámites migratorios en Costa Rica son gratuitos, y las personas pueden ir a los consulados y hacer el debido proceso para que puedan estar en derecho como corresponde, sin necesidad de pagar sumas de dinero que expongan sus vidas.

Cabe mencionar que la migración irregular, a pesar de no conllevar la utilización de un coyote, también expone a las personas migrantes a estos riesgos, de acuerdo con la OIM.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, el Canciller, Manuel González, hizo un llamado a los países de América para avanzar en el desarrollo de mecanismos de cooperación y colaboración para migración ordenada y segura. La petición se hizo en el Foro Alto Nivel sobre los Flujos de Migrantes en las Américas, realizado el 12 y 13 de setiembre anterior.

Por su parte, el Secretario General de Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, se refirió a la gobernanza de la migración y destacó que, “reconocemos la necesidad de una cooperación para garantizar una gestión eficaz” (…)

“Aunque debemos tener presente y reconocer el derecho soberano de los Estados a ejercer el control sobre sus fronteras, es igualmente importante reconocer que este derecho no es ilimitado y está restringido por las obligaciones que el Estado ha asumido voluntariamente en virtud del derecho internacional”, agregó.

 

Regulación del estatus migratorio

La Dirección General de Migración y Extranjería, recibe constantemente migrantes que desean formalizar su situación migratoria en Costa Rica, ellos cumplen con todos los requisitos de ingreso al país y aplican para la obtención de un estatus migratorio. Este tipo de migración se denomina flujo regular de migrantes. 

No obstante, Costa Rica en los últimos tres años ha vivido dos grandes flujos migratorios extraordinarios: Un flujo masivo de cubanos, de noviembre del 2015 a marzo 2016 a quienes se les otorgó 7.822 visas extraordinarias de tránsito. 

Costa Rica gestionó un puente humanitario por medio de la Dirección General de Migración y Extranjería, en conjunto con otras instituciones gubernamentales, donde se atendieron y ayudó a llegar a los Estados Unidos   a 4 346 personas cubanas con un total de 35 vuelos, siete de ellos vía El Salvador y 28 vía directa a México.

Y el segundo, la atención a extra regionales provenientes principalmente de África y Asia del Sur y las cinco principales nacionalidades: Congo Brazzaville, República Democrática del Congo, Nepal, Bangladesh y Eritrea.

Estas personas comenzaron a ingresar al país en abril de 2016 con el objetivo de llegar a los Estados Unidos. De abril de 2016 a agosto de 2017 han ingresado 23.229 migrantes extra regionales y haitianos a los que Migración le ha otorgado un Permiso de Ingreso y Tránsito (PIT).  

En setiembre del 2016 se conformaron los Centros de Atención Temporal (CATEM), ubicados uno en la zona sur y otro en la zona norte del país. Allí se les suministra las condiciones básicas a los migrantes (alimento, atención médica y dormida) con el fin de darle un trato humanitario y digno.

Otras de las medidas que se toman, es otorgarles un permiso de Ingreso y Tránsito por 25 días. A cada persona extra regional que ingresa al país se le hace un control biométrico y se da atención a poblaciones vulnerables como las personas menores de edad y las mujeres embarazadas.

 

Atención eclesial para migrantes

El Padre Edwin Aguiluz, secretario ejecutivo de la Pastoral Social Cáritas Costa Rica, habló acerca de Red Diocesana con que cuenta la Iglesia, desde el accionar de las ocho diócesis ante la presencia de migrantes en todo el país, a través de la Pastoral Social Cáritas, la Pastoral de Migrantes y la Pastoral de Movilidad Humana.   

Pastoral Social Cáritas tiene como un eje estratégico la atención al fenómeno migratorio, refugio y trata de personas, inclusive tráfico ilícito de personas, porque Costa Rica es un país con una presencia fuerte de migrantes, indicó el sacerdote. 

“Somos un país de recepción y de tránsito, nos preocupa el fenómeno migrante, en términos de que no siempre es acogida, ya que hay tendencias xenofóbicas y poca conciencia”, expresó. 

Continuó, “lejos de ser un problema para el país es una gran oportunidad por su aporte en la agricultura, la construcción, la vigilancia y el trabajo doméstico, los cuales hacen una aportación significativa al país, además del enriquecimiento por su interculturalidad.”

Un ejemplo de las acciones que toman las diócesis en el país, es el de la Pastoral Social de San Isidro de El General, quienes con su tiempo y recursos brindan atención eclesial para proteger a los migrantes de las distintas formas de abuso.

“Las guerras, la violación de los derechos humanos, la corrupción, la pobreza, los desequilibrios y desastres ambientales son parte de las causas del problema”, dijo Ólger Flores, delegado de Pastoral Social en la Diócesis de San Isidro.

Los casos de migrantes de los países fronterizos, Panamá y Nicaragua se han dado por quienes andan en busca de productos agrícolas de temporada como el café y la zafra de la caña de azúcar, según esta diócesis.

Este fenómeno hace que los migrantes tengan un mayor acercamiento hacia la Zona de Sur del país, aunque en su mayoría solo sea “de paso” como le conocen a los migrantes que vienen exclusivamente por las cogidas de café.

La Iglesia local les brinda la atención a los migrantes cuando lo requieren. Se les da asistencia con asesoría y ayuda para conectar con las instituciones correspondientes cuando estos desean poner en orden su estatus migratorio, ya sea porque deciden quedarse o se ven en la necesidad de optar por algún beneficio del Estado, relató Flores.

Ulises Ríos, trabaja desde la Pastoral Migrante de la Parroquia La Merced con personas provenientes de Nicaragua, El Salvador y Colombia. Explicó que el número de migrantes asistentes a esta iglesia particular es relativo y puede variar.

Sin embargo, cada domingo acuden entre 100 y 300 personas a actividades pastorales con el objetivo de encontrar nuevas oportunidades e integrarse a la comunidad. “Les damos capacitación y formación, por ejemplo, en temas como trata de personas, abuso; y algunos cursos como el de barbería”, dijo Ríos. 

Lo anterior, con el fin de que tengan un oficio, además de ayudarlos física y emocionalmente al ubicarlos en un proceso de información y formación.