“Tocar el dolor de la gente es tocar la carne de Cristo”

 

Pbro. Federico Montenegro, responsable de la Pastoral Social en la Diócesis de Cartago

 

María Estela Monterrosa S.

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El Padre Federico Montenegro es un sacerdote “millenian” que ha asumido con entusiasmo la dirección de la Pastoral Social de la Diócesis de Cartago, un servicio que, según sus palabras, le apasiona más de lo que podía imaginar.

Su nombre fue propuesto para esta sección por otro sacerdote, pues el empeño que ha puesto en el servicio que le encomendaron sus obispos -primero Mons. José Francisco Ulloa y luego Mons. Mario Enrique Quirós- le ha valido el reconocimiento de sus colegas.

Con cinco años de ordenado como sacerdote, ahora “hace una lectura de fe” de los hechos que han marcado su vida y le han llevado a donde está.

Asegura que en su adolescencia no se imaginaba ser sacerdote, pues su proyecto de vida era estudiar para trabajar en la empresa familiar, aunque sí tenía la costumbre de ir a Misa, llegar temprano y sentarse adelante, como le enseñó su bisabuelo Adán, que era muy religioso.

“Al entrar al Seminario tenía dudas, no tenía claridad. Me llamaba la atención, pero también estaba la expectativa de mi familia. Mucho del proceso lo hice a escondidas de mi papá. Un 22 de diciembre le dije que iba a entrar al Seminario. Papá bajó la cabeza y no dijo nada. Creo que nunca pensó que un hijo suyo pudiera ser sacerdote. Aunque, hoy en día, mis papás son un pilar en este camino”, afirmó.

Montenegro entró al Seminario en el año 2000 y salió en 2002. Entonces, la empresa familiar estaba en quiebra y su familia perdió la casa. Él trabajó y les ayudó a construir una nueva vivienda. Pero sentía la necesidad de cerrar ciclos, así que en 2006 regresó al Seminario.

Sobre su proceso de conversión, recordó que “en la adolescencia tenía una fe inocente”. En sus primeras semanas en el Seminario todos los días hacía maletas y lloraba. “El Padre Baltica (Edwin Baltodano) tuvo un papel importante, fue el que poco a poco me sostuvo. El Seminario me aclaró muchas cosas de la Iglesia y de la fe, estoy mucho más claro de donde estoy y lo que profeso, pero siento que todavía estoy en un proceso de maduración de la fe”, aseguró. 

Agregó que cada día se sorprende más de las cosas de Jesús. “Por ejemplo, la Eucaristía, cada vez la disfruto y la entiendo más. Aunque el Seminario me dio muchas bases, pero el preparar la Misa todos los días me ha permitido profundizar más y estar con la gente me ha abierto el panorama de lo que es la pastoral. Esos elementos me van enamorando más de lo que hago”.

 

“Experimento paz que sé que viene de Dios”

La Eucaristía, ungir enfermos y confesar son tres sacramentos que brindan a Montenegro una fuente importante para alimentar la vocación.

“El estar cerca de la gente sencilla y humilde. De estar tocando el dolor, esto es tocar la carne de Cristo. Este servicio es como un retiro espiritual. Cuando Mons. Ulloa me pidió que ayudara con esta dimensión de pastoral, no creí que lo disfrutara tanto como lo estoy haciendo. El hecho de es estar ahí, me alimenta mucho, me gusta”, añadió.

Actualmente, su esfuerzo en la Rectoría de Pastoral Social apunta a sacar adelante la construcción del templo.

“La Capilla que había era de lata, con el sol se sentía un calor extremo y cuando llovía se oía mucho ruido, además de las goteras. Creo que esto es de Dios porque las puertas se han ido abriendo. Confío en que vamos saliendo. Experimento una paz que sé que viene de Dios”.

Así resumió el Padre Federico su experiencia con la construcción que empezó con solo el 30% de casi 70 millones de colones requeridos.

La Rectoría de Pastoral Social Santa Teresa de Calcuta es el “centro de operaciones” diocesano. El sacerdote es residente en la Parroquia de Santa María Goretti de la Pitahaya, a la que pertenece la comunidad Manuel de Jesús, donde está la rectoría. 

Además de ese proyecto, desde la Pastoral Social se le brinda acompañamiento a los agricultores cartagineses para crear una subasta agrícola.

Igualmente, se trabaja en la formación de agentes de pastoral, reflexionado sobre la dimensión social del Evangelio. “Para mí es muy importante porque le permite a los agentes entender que la Pastoral Social no es solamente asistencialismo”, dijo. 

Esta Pastoral tiene más proyectos, unos con algún avance otros son, por el momento, solo ideas. Entre ellos, la construcción del comedor infantil en San Blas, la creación de un local para vender artesanías de privados de libertad y una cafetería para generar recursos para la Pastoral Social, así como la construcción de un centro de capacitación, contiguo a la Rectoría.

También es permanente la colaboración con los grupos parroquiales para la compra de equipo médico, acondicionamientos de hogares y atención de emergencias. 

Ante la pregunta, ¿cómo se ve en el futuro? El Padre Federico aseguró: “lo único que le pido al Señor es que cuando me llame me encuentre haciendo lo que me toca hacer. Tratando de dar lo mejor y que la experiencia que vaya adquiriendo en el camino sea siempre un elemento positivo para colaborar lo más que se pueda donde Dios quiera ponerme”.

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