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“El nuevo obispo ha de ser pastor y amigo”

Escrito por Eco Catolico on . Posted in Entrevista

 

“El nuevo obispo ha de ser pastor y amigo”

 

Una vez que su renuncia se haga efectiva con el nombramiento de un nuevo obispo para Alajuela, Monseñor se quedará en el país para dar servicio como capellán de las religiosas Agustinas Recoletas.


Sofía Solano G.

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El Obispo de la Diócesis de Alajuela, Mons. Ángel SanCasimiro llega al final del cumplimiento de la misión episcopal activa que el Señor le encargó; y se prepara “para iniciar una nueva forma de servir a la Iglesia”. 

Una vez que el Papa Francisco acepte su renuncia, se quedará en Costa Rica, pues los 51 años que tiene de vivir en el país lo han marcado.

“Ciertamente no he cambiado el acento, pero mi corazón sí palpita con ritmo costarricense”, expresó, sin olvidar que nació en España en 1942 y tras haber llegado a los 75 años de edad, según lo establece el Código de Derecho Canónico de 1983, presentó la renuncia a su gobierno pastoral el pasado 16 de setiembre.

“Es estar en lo que llamamos ser un obispo emérito, donde ya no tienes la responsabilidad directa de una diócesis, pero sí el gusto y hasta cierto punto, la obligación de seguir viviendo tu ministerio en actitud de servicio a la Iglesia”, relató Monseñor.

Se quedará en el país para dar servicio como capellán de las religiosas Agustinas Recoletas, misma donde a los 10 años de edad inició su vida espiritual. A esta Orden regresará “porque es la que me ha dado en la vida todo lo que yo he podido dar a la Iglesia”, dijo, en agradecimiento de los 22 años que tiene de ser obispo.

Dispuesto a prestar sus servicios donde las parroquias lo requieran y donde pidan su servicio, Monseñor recordó cómo Dios puso la vocación sacerdotal en su corazón.

 

¿Cómo escuchó por primera vez el llamado de Dios a la vida sacerdotal?

En el año 1952, los niños terminaban sus estudios en los seminarios menores, después venían los estudios propiamente eclesiásticos. Lógicamente entraban muchos niños, al cabo de 12 años eso se iba depurando. Cuando ingresé en la Orden de Agustinos Recoletos, en 1952, entramos 121 niños, pero llegamos al sacerdocio 18. Esto implica que durante esos 12 o 13 años de estudio, uno va discerniendo si es Dios quien te llama por ese camino o realmente no es ese camino por el que Dios te quiere.

 

¿Qué significado tiene el servicio como obispo?

Apropiado de una frase de San Agustín, ´con vosotros soy cristiano, para vosotros soy el obispo´ describo el significado de ser obispo. Lo primero me llena de orgullo, alegría, gozo, lo segundo me da miedo, y me da miedo por la responsabilidad que tengo de no ser consecuente con esa misión que el Señor me confió.  Si bien, en mis años de obispado me he sentido a gusto, los momentos duros en mi vida de obispo, situaciones difíciles e incomprensiones los he acumulado como un ofrecimiento al Señor, yo creo que uno todo debe ofrecerlo al Señor y que él sea el que sepa cómo es el interior del ser humano. De las situaciones difíciles por las que he pasado, he crecido y tengo que decirles a las personas que lean esto que me he sentido siempre con la conciencia bien limpia. Humanamente hablando he tenido muchas deficiencias, pero creo que en el fondo he hecho lo mejor, que, según mis fuerzas he podido hacer. Quisiera dar gracias a Dios y a la vez pedir perdón a quienes de una u otra forma creen que mi actuación no le ha ayudado a crecer en su dimensión de fe cristiana.

 ¿Pastoralmente, cuáles han sido sus prioridades?

Durante mi administración como obispo, la familia y lo que ésta involucra para construirla, como lo es la pastoral de novios y jóvenes, la dimensión social del Evangelio, catequesis, vocaciones y todo lo que ha implicado la nueva línea que el Santo Padre ha ido marcando desde la pastoral del encuentro a través del kerigma, de la misión y de poner a la Iglesia en permanente salida, son algunos de los aspectos que he ocupado en mi aporte al caminar diocesano.

 

¿Cómo describiría al clero con el que ha trabajado todos estos años?

Solamente tengo una palabra para el clero y es ¡Gracias!, tanto al de la Diócesis de Ciudad Quesada en esos 12 años de servicio, como con el de la Diócesis de Alajuela por estos últimos 10 años, por la conciencia de identidad y corresponsabilidad que han tomado sacerdotes y laicos junto a mí para llevar adelante el plan del Señor. Recordemos que a pesar de que estamos metidos en una misión tan hermosa como la evangelización, somos seres humanos los que la tenemos que llevar a cabo y como tal estamos expuestos a cualquier situación que un ser humano se encuentra en el camino”.

 

¿Qué lugar ocupan los laicos hoy, en la Iglesia diocesana de Alajuela?

 Los laicos ocupan un lugar muy privilegiado, sin ellos no podríamos llevar a cabo la misión del Señor. Yo doy gracias a Dios del laicado que tenemos en Alajuela, por su compromiso, por la calidad en lo que es su testimonio y su pasión por la misión en la Iglesia.

 

¿Qué rasgos generales debe tener un nuevo pastor para una diócesis como la de Alajuela?

 

Está muy bien este cambio de timonel en las diócesis, la renovación siempre es buena (…) para mí un nuevo pastor debe ser un hombre cercano, hambriento de sacar a la Iglesia a la calle, que sufra en carne propia los problemas de los más necesitados, sobre todo hoy día en que tanta gente no tiene ni lo elemental para una vida digna. El nuevo obispo ha de ser como el Santo Padre nos lo define: ¡Un pastor, un amigo! No hace falta que sea demasiado intelectual, aunque no viene mal que lo sea.