Ministra niega adoctrinamiento que obispos denuncian

 

Sin mencionar el comunicado de los obispos, un día después de su publicación aseguró que “se ha hecho circular información con afirmaciones imprecisas y fuera de contexto”.


Danny Solano Gómez

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Un día después de emitido el comunicado de la Conferencia Episcopal de Costa Rica sobre la ideología de género la Ministra de Educación, Sonia Marta Mora, lanzó un mensaje en el cual defendió los programas de Afectividad y Sexualidad que se planean implementar en el curso lectivo del próximo año.

Los obispos costarricenses denunciaron que el Ministerio de Educación Pública (MEP) pretende adoctrinar a niños y jóvenes en la línea de pensamiento de la ideología de género. 

La Iglesia en Costa Rica expone que la ideología de género niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer presentando una sociedad sin diferencias de sexo, asimismo se desvincula de la diversidad biológica, pues “pregona la supremacía del sentimiento subjetivo sobre la razón y la ciencia e invitando a cada cual, a hacerse, a sí mismo, según lo que él quiera, varón o mujer, sin importar su realidad biológica”.

Si bien la ministra no menciona en su carta a la Iglesia ni a los obispos, expone que “se ha hecho circular información con afirmaciones imprecisas y fuera de contexto”, defendiendo la necesidad de implementar los programas ante la cantidad de madres adolescentes, los casos de violencia contra las mujeres, el desconocimiento de jóvenes en temas de sexualidad, el machismo, entre otras causas.

La jerarca dice que se trata de un programa con “un enfoque de derechos humanos”, el cual -según asegura- “no pretende de ninguna forma adoctrinar o imponer una visión de mundo”.

Sin embargo en el comunicado los obispos lamentaron que le MEP sea parte de la “imposición de este pensamiento único” al afirmar, entre otras cosas, que “la sexualidad no se vive bajo estándares normativos ni a través de esquemas rígidos, impuestos y homogéneos, sino que se expresa de formas diversas y a través de una amplia diversidad de identidades de género y orientaciones sexuales” (pág. 26-27, Programa de Estudio de Educación para la afectividad y sexualidad integral).

La ministra por su parte se limita a destacar lo que considera son bondades del programa, respecto a evitar conductas violentas, impartir conocimientos sobre la reproducción sexual, formación sobre la responsabilidad, tolerancia y evitar enfermedades de transmisión sexual.

Mora admite que “las familias cumplen un papel fundamental dentro de la sociedad” y que “la labor del sistema educativo es complementaria y nunca sustitutiva de la formación que se brinda en los hogares”.

La funcionaria recuerda que los padres, quienes consideren los contenidos de los programas como contrarios a sus creencias, pueden solicitar al centro educativo que dispense a sus hijos de recibir estas clases.

 

En este sentido, los ocho obispos del país hicieron un llamado a la familias costarricenses “a asumir, con toda propiedad, su sagrado derecho-deber de educar a sus hijos según sus principios morales y sus creencias religiosas, especialmente en el campo de la sexualidad y la afectividad humana”. “La familia debe hacer valer esta potestad y exigir su respeto ante el Estado y ante todas las instituciones de la sociedad”, agregaron.