Artículos

Imprimir

Palabra de Vida Eterna

Escrito por Eco Catolico on . Posted in Opinion

 

Palabra de Vida Eterna

 

Monseñor José Rafael Quirós 

Arzobispo de San José

 

En setiembre, la Iglesia en Costa Rica dedica todo el mes para promover el encuentro personal y comunitario con Jesucristo, por medio de la Palabra de Dios escrita, renovando nuestra amistad con Él y disponiéndonos para asumir su misión. 

Como sabemos, el lema escogido para este año es “Los catequistas de la Biblia”, haciendo un reconocimiento a la animación pastoral que con mucho empeño, a lo largo de cincuenta años, ha llevado adelante la Comisión Nacional de Catequesis (CONEC) y destacando a su vez, la incidencia de muchos catequistas en nuestro caminar de fe: «Acordaos de aquellos dirigentes que os anunciaron la Palabra de Dios»1

Este hecho, igualmente, es una invitación a consolidarnos como una Iglesia “en salida”, que avanza en el camino de la evangelización, que es la vocación misma de la Iglesia: “La Iglesia siempre, para ser fiel al Señor, debe estar de pie y en camino: ‘Levántate y ve’. Una Iglesia que no se levanta, que no está en camino, se enferma… Así debe actuar la Iglesia en la evangelización”.2  “Por lo tanto, hace falta formarse continuamente en la escucha de la Palabra. La Iglesia no evangeliza si no se deja continuamente evangelizar.”3

Conscientes de que la Palabra de Dios realmente habla a la propia existencia4, como Iglesia, salimos a pregonar el mensaje de Jesucristo por “los caminos” para renovar la esperanza de aquellos que se encuentran, tristes, cansados y agobiados, alimentando con el pan de su Palabra a los hermanos que están hambrientos de consuelo, acogida y compañía.

Pero este esfuerzo por poner la Palabra de Dios en el centro de toda la vida pastoral no debe quedar supeditado a este mes. La animación bíblica de la pastoral es una realidad permanente en la que debemos comprometernos todos los agentes de pastoral y toda la comunidad eclesial pues en ella se funda el diálogo de Dios con su pueblo, en el cual son proclamadas las maravillas de la salvación.5

Enseñemos la Palabra de Dios, pero dejémonos primeramente iluminar por ella. Quien quiera predicar, primero debe estar dispuesto a dejarse conmover por esa Palabra y a hacerla carne en su existencia concreta. Vivamos obedientes a esa Palabra que, como una espada, “penetra hasta la división del alma y el espíritu, articulaciones y médulas, y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón”6. 

Esta actitud tiene un inmenso valor pastoral pues la gente prefiere escuchar a los testigos: “tiene sed de autenticidad […] Exige a los evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos conocen y tratan familiarmente como si lo estuvieran viendo”.7

Esta vivencia que el Papa Francisco denomina “la personalización de la Palabra” debe alcanzarnos a nosotros sacerdotes: “El predicador “debe ser el primero en tener una gran familiaridad personal con la Palabra de Dios: no le basta conocer su aspecto lingüístico o exegético, que es también necesario; necesita acercarse a la Palabra con un corazón dócil y orante, para que ella penetre a fondo en sus pensamientos y sentimientos y engendre dentro de sí una mentalidad nueva.”8

Crezcamos en esa familiaridad con la Palabra de Dios sabiendo que “esto exige a las diócesis, parroquias y a todas las agrupaciones católicas, proponer un estudio serio y perseverante de la Biblia, así como promover su lectura orante personal y comunitaria.”

Invito a todos a aprovechar la riqueza de la Palabra de Dios y a dejarse transformar por el Espíritu pues es indispensable ella “sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial.”9

 

1 Hebreos 13,7

2 Papa Francisco, Homilía 5 de abril del 2017

3 Cf. Evangelii Gaudium, 174

4 Idem, 128 

5 Idem, 137

6 Hebreos 4,12

7 Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 diciembre 1975), 76

8 Evangelii Gaudium, 149 

9 Benedicto XVI, Exhort. ap. postsinodal Verbum Domini (30 septiembre 2010), 1