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Vigente lucha contra racismo en el país

Escrito por Eco Catolico on . Posted in Gran tema

 

Vigente lucha contra racismo en el país

 

La población afrodescendiente constituye uno de los grupos que enfrentan las condiciones socioeconómicas más adversas en el país.


Danny Solano Gómez

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En 1915, el diputado Leonidas Briceño propuso una Ley para prohibir a las mujeres costarricenses casarse con hombres negros o asiáticos, o con cualquier otro con “condiciones biológicas” que pudieran llevar a la “degeneración de sus descendientes”.

Este dato se incluye en el libro “Del olvido a la memoria”, editado por la investigadora y coordinadora de la Cátedra de Estudios sobre África y el Caribe de la Universidad de Costa Rica (UCR), Rina Cáseres, que menciona algunos pasajes lamentables de la historia del país relacionados con el racismo hacia la población afrodescendiente, así como a otras etnias.

En el texto se menciona que había un deseo declarado de “mejorar” la estirpe nacional”, por medio de la “buena migración” (entiéndase europea). De hecho, se señala que en la década de 1920 los gobiernos de la región centroamericana crearon leyes racistas para limitar y prohibir la entrada de migrantes de ascendencia afro.

En entrevista con el Eco Católico, Cáceres explicó que en Costa Rica la mayor parte de población no era blanca, pero dentro de ciertas élites comenzó a surgir la idea de superioridad racial, por lo tanto -según ellos- para purificar su sangre y tener un tono de piel cada vez más blanco había que promover la migración de europeos y limitar la de población afro.

 

Raíces del racismo en Costa Rica

Cáceres ubica el racismo en Centroamérica antes del nazismo, la independencia y hasta la Colonia. La historiadora se remonta a los conflictos en España de los castellanos (Castilla) con los musulmanes y judíos.

Para 1492, cuando Cristobal Colón llega a América, paralelamente Castilla logra derrotar al Reino de Granada (de mayoría musulmán) tras años de guerra civil. De acuerdo con la investigadora, en la batalla se utilizaron elementos de supremacía cultural, religiosa y de pureza de sangre para afirmarse unos sobre otros.

“Cuando el Reino de Castilla toma posesión de todo el territorio invoca la pureza de sangre y la pertenencia a una familia, a una estirpe, la estirpe del norte español, esto se convierte luego en parte del discurso nacionalista”, comentó la catedrática.

Las personas de tez más oscura eran asociados a los árabes y judíos, mientras los de tez más clara eran asociados a los de Castilla. Cáceres menciona que curiosamente los españoles no fueron blancos debido a la diversidad existente por la cercanía de su territorio con África y la mezcla entre personas, sin embargo la retórica militar permitió crear divisiones.

 

Indígenas tratados como inferiores

De acuerdo con la historiadora, esa misma estrategia de guerra se llevó al plano de la Conquista de América. Así, por ejemplo, se habló de una república española y otra indígena, los que pertenecían a la primera se creían superiores a los de la segunda para así legitimar su poder. 

Un caso conocido es la participación de Fray Bartolomé de las Casas en la Discusión de Valladolid (1550-1551), quien se atrevió a contradecir las teorías de aquellos que consideraban a los indígenas naturalmente inferiores (incluso hubo quienes no los consideraban seres humanos) y con esto el derecho a la esclavitud o explotación.

Casas más bien se refería a los indígenas como iguales. Por su defensa el fraile es conocido como “procurador o protector universal de todos los indios de las Indias”.

Según Cáceres, en otros lugares se daban discusiones similares, incluso en países árabes, con la idea de determinar el derecho de ciertas personas a esclavizar a otros grupos étnicos. De igual manera, el Reino de España buscaba justificar su poderío y actividades en América.

 

Migraciones de afrodescendientes

Cáceres explicó que en Costa Rica hay dos grandes migraciones de población negra. En el periodo colonial se trajeron esclavos de África, la otra ocurre a finales del Siglo XIX con personas que provenían en su mayoría de Jamaica y migraban por la crisis económica (Inglaterra redujo las importaciones azúcar de ese país).

Estos últimos -aclaró la investigadora- no eran esclavos como erróneamente se ha citado algunas veces en medios de comunicación (de hecho en Costa Rica la esclavitud se abolió en 1824), más bien se trataba de personas con cierto grado de escolaridad (bilingüe) y con los suficientes recursos económicos para viajar a otro país.

“El racismo es tan imperante que se creó un imaginario que todo negro es esclavo, pero esa mirada no permite ver los diferentes grupos sociales y la escolaridad de muchos de ellos. La escolaridad de Limón era mayor en comparación a la del resto del país, hasta hablaban dos idiomas (inglés y español)”, mencionó Cáceres. 

La historiadora además recordó que el Estado Costarricense prohibió hablar inglés en las escuelas a mediados del siglo pasado, lo que a su vez significó la pérdida de un capital importante en materia educativa, que en la actualidad se desearía.

A finales del Siglo XIX y principios del XX -señala- las élites criollas estaban compuestas por mestizos, había toda una mezcla étnica. Sin embargo, comenzó a surgir en el mundo la eugenesia, que pretende “mejorar” rasgos hereditarios mediante métodos de selección artificial por ejemplo, como la esterilización forzada o incluso la matanza de ciertos grupos. 

El nazismo se basó en varios de estos postulados para justificar la exterminación de judíos. De paso, el “racismo científico” se apoyo en esas ideas para promover la idea de superioridad o inferioridad de razas. 

“Surge la idea de que la pureza de la sangre determina a las naciones. Empiezan a estimular la migración de europeos en detrimento de americanos e indígenas para que la sangre de ellos se vuelva pura (europea)”, expone Cáceres.

Y agrega: “Aunque hoy esa idea nos parezca estúpida (que lo es), en ese momento ocurría la expansión europea en África y Asia, justamente para esa misma época 1885, Europa toma el control de esos continentes, se los reparte argumentando razones de civilidad, progreso y desarrollo. Eso hubiera quedado como un asunto geopolítico sino hubiera sido porque empieza a sembrarse la semilla de algo que décadas después será el nazismo”.

 

Las leyes anti-negros

De acuerdo con la catedrática, a partir de 1930 comienzan a dictarse leyes anti-negros en Centroamérica, que básicamente buscaban que los negros vivieron en lugares separados, en el caso de Costa Rica la idea es que tienen que vivir en la costa (en el Caribe) y la población blanca en tierras altas. 

Incluso, un artículo de la historiadora e investigadora, Lara Elizabeth Putnam, señala que según el censo de 1927, el 95% de los angloparlantes en Limón eran “negros” y el 96% de los “negros” hablaban inglés.

Tal como se mencionó al inicio de este reportaje, se crearon leyes que limitaban la entrada de afrodescendientes y otras etnias. Según cita el libro Del olvido a la Memoria: “El Estado costarricense prohibió la entrada a los chinos en 1897 y en 1904 añadió a los árabes, turcos, sirios, armenios y gitanos de “cualquier nacionalidad” a la lista de “razas prohibidas”. 

Para Cáceres, paradójicamente quienes emitieron esas leyes fueron personas que probablemente tuvieron un abuelo africano. 

Añade que los primeros 50 años del Siglo XX fueron los más duros de exclusión, a pesar del aporte que dieron a la economía y al desarrollo en Centroamérica, así como su participación en la construcción del ferrocarril, el cultivo de banano, el Canal de Panamá, por mencionar unas pocas. A esto además se agrega el gran aporte cultural en diferentes ámbitos (musical, culinario, religioso, vestuario…).

 

Racismo y discriminación hoy

Aun en el país el racismo se sigue manifestando de diversas maneras, como los chistes o bromas de mal gusto en redes sociales, insultos en estadios de futbol a jugadores afrodescendientes y estereotipos.

Cáceres conforma la Comisión de Asuntos de la Afrodescendencia impulsada por la Presidencia de Costa Rica. Admite que hay mucho por hacer, a pesar de que asegura se han hecho esfuerzos por visibilizar y reconocer el aporte de la cultura de las diferentes etnias.

En el 2015, por ejemplo, se reformó el Artículo 1 de la Constitución Política que reconoce a Costa Rica como una República “multiétnica y pluricultural”.

El Plan Nacional para Afrodescendientes señala que desde los 19 años de edad en adelante, los afrodescendientes registran los menores porcentajes de inscriptos en el sistema educativo en comparación con los demás.

Asimismo, “pese a que las mujeres negras que viven en zonas urbanas son, entre todos los grupos poblacionales de Costa Rica, quienes poseen el mayor promedio de años de estudios aprobados, con 10,2 años, las mujeres afrodescendientes son quienes ocupan en mayor proporción de labores elementales o no calificadas”.

Un estudio sobre la Situación socioeconómica de la población afrodescendiente en Costa Rica, a cargo del Programa de Nacional Unidas para el Desarrollo (PNUD), expone que la población afrodescendiente constituye uno de los grupos que enfrentan las condiciones socioeconómicas más adversas.

La publicación señala que a nivel nacional, “1 de cada 5 habitantes (el 20,2 %) no posee instrucción alguna o no ha concluido la educación primaria. Este valor es del 23,8 % entre la población afrodescendiente (…) En la población blanca y mestiza, esta cifra alcanza el 19,3 %”.

 

Estudios universitarios y desempleo

El estudio del PNUD agrega que: “Llama la atención que mientras que el 16% de la población blanca y mestiza de 25 años y más ha concluido sus estudios universitarios, este valor es del 11,3 % en el grupo definido como “otros/as”, y alcanza únicamente el 9,3 % en el caso de la población afrodescendiente”.

Por otro lado, se menciona que de acuerdo con el Censo de 2011, la tasa de desempleo abierto (TDA) para el país en su conjunto fue del 1,8 % (un 1,9 % en el ámbito urbano y un 1,5 % en el rural), mientras que entre la población afrodescendiente este valor ascendió al 2,3 % (un 2,5 % en las zonas rurales y un 1,9 % en las rurales).

Un dato llamativo es que “los hombres afrodescendientes presentan un nivel de desempleo abierto mayor que las mujeres afrodescendientes, y son los únicos, en comparación con los demás grupos poblacionales, que tienen niveles de desempleo abierto superiores al 3 % (un 3,2 % en el ámbito urbano y un 2,8 % en las zonas rurales), mientras que entre las mujeres afrodescendientes la TDA es del 1,5 % (un 1,7 % en las ciudades y un 1 % en el ámbito rural)”.

 

“Al igual que otros sectores de la población, los afrodescendientes sufren la precarización que desde hace varios años caracteriza a las condiciones de trabajo (por ejemplo, los bajos niveles salariales y la reducción de las prestaciones sociales, entre otros aspectos)”, expone el estudio del PNUD.