“La ideología de género es un club de autoengaño”

 

“El libro Negro de la Nueva Izquierda. Ideología de género o subversión cultural” escrito por el abogado Nicolás Márquez y el politólogo Agustín Laje rebate todos y cada uno de los postulados de la ideología de género. 

En nuestro país, la obra levantó polémica desde que el rector de la Universidad Nacional Alberto Salom cancelara su presentación en el campus argumentando no poder ofrecer la seguridad a los asistentes dadas las violentas reacciones de varios grupos en contra de la obra y sus autores. La publicación se puede adquirir en Internet a través de Amazon y en la Coalición Cristiana Veritas, al 2285-3307. 

Los autores, ambos argentinos, conversaron con el Eco Católico acerca del contenido del libro.


Laura Ávila Chacón

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¿Cuáles son las ideas que desarrolla la publicación?

Tuvimos la idea de desarrollar un libro con las diferentes máscaras de la izquierda. Dentro de éstas habían varias tendencias como el ecologismo, la ideología de género, el indigenismo, el culturalismo y toda una serie de plataformas intelectuales que ocupan diversos ambientes y que reclutan elementos con discursos adornados. La idea era desarrollarlos en un capítulo respectivo, pero solamente la ideología de género se tomaría muchos capítulos, pues incluye el feminismo y el homosexualismo político ideológico. Entonces, nos dimos cuenta que era imposible reducirlo, por eso decidimos enfocarlo solo en la ideología de género y dejar para un próximo tomo las caretas restantes. 

 

¿De dónde nace la motivación de escribir un libro con ésta temática?

Lo primero que hicimos fue estudiar los procesos intelectuales y políticos vinculados a la crisis histórica que empezó a sufrir la izquierda occidental, ya incluso en el marco de la guerra fría y la segunda mitad del Siglo XX. Es notable que los intelectuales de izquierda cada vez hablan menos de la lucha de clases y cada vez más asumían una crisis hacia el interior del socialismo en términos de una imposibilidad de reclutar la clase obrera para sus causas, de manera que lo llevan a teorizar la necesidad de generar nuevas fracturas en la sociedad; porque sobre la fractura y el antagonismo social es donde la izquierda opera, de modo que nosotros al advertir que esto tenía un contenido político que había sido pensado como una estrategia política llegamos así a la ideología de género, no porque tengamos un interés en la sexología o la teología sino porque vimos que es en la fractura social que emerge a través de un discurso político “reoxigenando” ciertas tendencias ideológicas condenadas al fracaso sobre todo en la segunda mitad del Siglo XX que termina con la caída del muro de Berlín y no en vano es a partir de los años 90 cuando la ideología de género empieza a estallar en el primer mundo.

 

¿Cómo es la política ideológica que utiliza la ideología de género?

Estos sectores utilizan una política tramposa. Ellos le llaman “crimen de odio” o bien “discurso de odio” a toda opinión que no se somete a ellos. Por ejemplo, la simple exhibición de un rosario o de una imagen, citar la Biblia o manifestar algo que pueda que sea para la percepción de ellos ofensiva, entonces pretenden tacharlo como un crimen de odio. La ideología de género ha exacerbado la opinión disidente al punto de criminalizarla con la particularidad de que no hay mayores expresiones de odio que sus lobbys con sus marchas militantes. El odio es manifiesto en estos grupos, es una militancia brutal en lo simbólico, en las consignas claman por el aborto, tiran excremento en las iglesias y además tienen la particularidad que es tan violenta esta articulación que a quienes nos oponemos a su agenda nos tachan enseguida de homofóbicos, pero la homofobia vendría a ser una fobia y la fobia resulta que es una enfermedad psiquiátrica. 

 

¿No existe entonces la homofobia? 

No existe la homofobia, en ningún manual de psiquiatría existe, esto es un invento de ellos, es el uso político de un apodo que nos han puesto a los que nos oponemos a su agenda con la particularidad de que nos patologizan y nos acusan de padecer una enfermedad que no existe, descalifican tu opinión atribuyéndote una enfermedad psiquiátrica y esto es realmente insólito, es una trampa dentro de las muchas que utilizan. 

 

Lo de ustedes entonces, ¿qué es?

Lo nuestro es una reacción contra eso, lo que buscamos es una posición con firmeza contra el odio de estos grupos. Es la respuesta a un ataque que se viene ejecutando de años y son golpes tras golpes contra gente que no hace nada. En el libro cuidamos las formas académicas, de hecho es el libro mejor vendido en Amazon en la categoría de ciencias políticas.

 

¿Qué temas trata la agenda de la ideología de género en la publicación?

El aborto, el matrimonio homosexual, la adopción de niños, el feminismo… El origen de la ideología de género dice que no se nace mujer, sino que se llega a serlo. Es decir, somos sexualmente lo que hacen de nosotros y esto es un conjunto de ideas anticientíficas que con fines políticos desarraigan la sexualidad humana de su aspecto natural y biológico para explicarla como fuerza cultural y social. La ideología de genero es una articulación entre el feminismo radical y el homosexualismo ideológico. 

 

¿Por qué es tan fácil para quienes la promueven, llegar hasta instancias de decisión política?

Desde hace 25 años vienen trabajando para esto, han hecho lobby, tienen financiamiento internacional y generan presión interna en los políticos, además hay presión mediática con periodistas formados en estos temas en universidades. Esta ideología no ha nacido al calor de las masas, no ha sido una ideología espontánea de grupos políticos que por necesidades objetivas han configurado una manera de pensar. La ideología de género es la ideología que ciertas élites intelectuales han ido configurando al calor de las universidades. Son ideologías de tubos de ensayo, de laboratorios, y han ido dominando la academia.

 

¿Existiría la ideología de género sin el apoyo de los gobiernos?

La ideología de género no es una propuesta, ahora es una obligación. No existiría si no tuviera el poder de la ideología del Estado. Si no tuviera la fuerza de los Estados no convencería a nadie. ¿A quién se puede convencer que yo siendo hombre quiero desear ser una mujer?, a nadie, a menos que el Estado empiece políticas públicas educativas  que son adoctrinantes sobre los niños, sobre cerebros vírgenes muy fáciles de convencer y con un nuevo marco jurídico que penalice al disidente. 


¿Dónde se penaliza la disidencia contra la ideología de género? 

En Canadá si una persona trata a otra de un modo que colisione con su identidad de género tiene cárcel. Si yo tratara a un travesti, transexual como “él” y no como “ella” también estaría en peligro de cárcel. Los profesores en España que no quieren someter a sus alumnos a su adoctrinamiento ya no solamente, pueden perder sus trabajos, sino que también pueden tener 6 meses de cárcel. Esto se va imponiendo con la fuerza del Estado, sino sería un club o bien una secta que se junta a creer en el “unicornio verde”. El problema es que se nos obliga a ser partícipes de fantasías.

 

¿Por qué la ideología de género es tan nefasta para la vida de la sociedad?

Porque es un club de autoengaño, atenta contra nuestras libertades individuales e intenta ser una doctrina estatizada por el adoctrinamiento de nuestros niños. Nos preocupa su aspecto violento y autoritario. Mañana va a estar de moda otra cosa y habrá otro tipo de autoengaño.

 

¿Qué estrategias abiertas o solapadas usan quienes la promueven?

Son muchas, unas de las más claras tiene que ver con meterse en la cabeza de los niños, es decir la ideología de género avanza sustantivamente en las escuelas, porque tienen plena conciencia de que hay una revolución cultural gradual o pasiva. Se puede llevar adelante con arreglo de la modificación de aquello que circula como idea en las instituciones educativas que se convierten en un centro de adoctrinamiento. Por otro lado, hay una guerra psicológica que tiene que ver con el uso de las palabras y la distorsión constante y sonante de estas como lo es la homofobia, que no existe, y los crímenes de odio. Hablan del aborto como la  interrupción del embarazo y en verdad, la interrupción es el cese de un proceso para su posterior reanudación. El aborto no se interrumpe, porque no se reanuda la vida, otro aspecto es el cambio de sexo, quien diga que el cambio de sexo no existe va a ser catalogado como transfóbico. Para lograr el cambio de sexo habría que modificar hasta la última célula de nuestro cuerpo y esto es imposible, pese a quien le pese, ofenda a quien ofenda. Además, el lobby gay en la política se presenta como si fuese la opinión de las masas colonizando la opinión pública que deja de serlo, para transformarse en opinión publicada. Aceitan también los lazos con los organismos internacionales, pues tienen claro que para modificar los marcos jurídicos e institucionales de los países, tienen que meterse en la ONU.

 

¿Cómo deberían de responder a ella las autoridades civiles, las familias , las escuelas y la propia Iglesia?

Formación, información y acción. Reclamar a las autoridades, estar atentos del programa educativo, del cuaderno de los niños, estar permanentemente asistiendo al niño para ver qué le están metiendo en la cabeza, movilizarse en redes sociales y hacer marchas. No debemos quedarnos durmiendo, lo único que sirve es movilizarse y tomar conciencia de que somos una mayoría, pues estamos viviendo como si fuéramos una minoría como si fuéramos los malos de la película  los que tenemos crímenes de odio, los que discriminamos, los que ofendemos, tener conciencia de que la mayoría está siendo autocensurada, además debemos perder el miedo esto es una condición para la acción, el que tiene miedo no habla ni actúa y debemos comprender la dimensión política del conflicto, porque no es solamente un problema sexológico ni de las iglesias sino de la ciudadanía independientemente de sus creencias si van a misa o no, es un riesgo para todas las ciudadanías

 

¿Cómo interpretan la cancelación de la presentación del libro en la Universidad Nacional por decisión de su rector Alberto Salom?

 

Esto fue un autoritarismo disfrazado de pluralismo. La UNA, una universidad que la misma palabra lo dice, es un lugar donde hay una apertura universal a las ideas de la crítica y el debate permanente, ésta no debe llamarse universidad. La UNA no ha permitido que otras ideas ingresen para ser una propuesta. Nosotros no obligamos a la gente a leer el libro, son ellos los que obligan a comprar los libros de ideología de género a través del Ministerio de Educación Pública, nosotros simplemente ponemos en el mercado una oferta académica reconocida internacionalmente, porque a la gente le interesa pues es único en su especie, y sin embargo, esta universidad a través de la Federación de Estudiantes dijo que no podíamos hablar acá por los crímenes de odio. Ante esta razón violentaron el evento, a pesar de que los invitamos a debatir las ideas del libro, no aceptaron, y siguieron  con la actitud de violencia. Esto le vino como anillo al dedo al rector, que es un tipo de izquierda, que tampoco estaba cómodo con nuestra visita.