El Papa en Colombia busca sanar las heridas de la guerra

 

La reconciliación nacional es, de hecho, uno de los grandes temas del viaje papal, partiendo del elocuente lema “Demos el primer paso”


Laura Ávila Chacón

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El propósito del viaje del Papa Francisco a Colombia es no solo sellar un acuerdo de paz alcanzado tras 50 años de guerra interna y que requiere ahora ser consolidado, sino dar un mensaje a un mundo recorrido por miles de tensiones y conflictos.

Para el vaticanista Fausto Gasparroni, el Pontífice quiere decirle al mundo que la paz y la reconciliación son objetivos posibles, incluso a través de un camino de recomposición, de perdón, de solidaridad, de los cuales el país latinoamericano puede ser ejemplo a nivel global.

Con esas premisas, Jorge Bergoglio llega a Colombia, en su vigésimo viaje al exterior, que del 6 al 10 de setiembre hace que se produzca la tercera visita al país de un Papa, tras la realizada en 1968 por Pablo VI y en 1986 por Juan Pablo II.

Se estima que unos 176 mil turistas arribarán al país para ver al Papa en alguna de sus cuatro etapas: Bogotá, donde tendrá encuentros institucionales y con los obispos de Colombia y Sudamérica; Medellín, donde se reunirá con el clero en el marco del dominio de la criminalidad y el narcotráfico; la colonial Cartagena, donde pondrá el acento en las cuestiones sociales y la pobreza, y Villavicencio.

Aquí, la segunda ciudad que visitará después de Bogotá, tendrá lugar el momento crucial del viaje, en relación a la futura concordia nacional.

Para Gasparroni, en un artículo publicado por la agencia de noticias Ansa, un primer resultado concreto de este viaje es que, tras el acuerdo firmado hace un año por el gobierno colombiano con las FARC -que tras deponer las armas busca transformarse en un partido político con miras a las elecciones-, a solo dos días de la llegada de Francisco, el Presidente Juan Manuel Santos firmó un cese del fuego bilateral con el último gran grupo rebelde activo en el país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Santos informó que ese acuerdo se dio en el marco de la visita del Pontífice y fue firmado en Quito, Ecuador, donde se llevaron a cabo las negociaciones, y estará en vigor del 1 de octubre hasta el 12 de enero del año próximo.

Mientras el proceso de pacificación se amplía el país es llamado también a dar el paso más difícil, el de sanar las heridas que dejó más de medio siglo de conflicto armado interno.

La reconciliación nacional es, de hecho, uno de los grandes temas del viaje papal, partiendo del elocuente lema “Demos el primer paso”. 

 

Preparación a toda escala

Según destacó el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez al periódico “El Tiempo” hay alegría por la visita del Papa Francisco: “la preparación no ha sido solo logística, sino también espiritual y la ciudad lo espera con los brazos abiertos, pues es un encuentro con los ciudadanos, las comunidades religiosas, mensaje de fraternidad y esperanza que necesitamos los medellines”.

El Arzobispo de Medellín, Ricardo Tobón Restrepo, manifestó: “No podemos permitir que la visita del Papa sea un acontecimiento transitorio sin consecuencias importantes en nuestra vida. Es preciso que sintamos que somos la Iglesia en torno a Pedro, viviendo la fe y la misión, para transformar nuestra sociedad”.

Expresó además que “es preciso insistir en que esta visita no puede mirarse en una dimensión política, económica y cultural. Debemos acoger este acontecimiento como una gracia para impulsar nuestra vida, que debe ser un gozoso sentimiento de Cristo y un constante compromiso de anunciar el Evangelio”.

Misericordia y perdón

Monseñor Fabio Suescuún Mutis, director del Comité Ejecutivo para la visita del Santo Padre,  recordó a todos los colombiamos que cada recorrido está orientado a la unidad del país, a través de la misericordia y el perdón, dado que se trata de un viaje pastoral. 

De hecho,  entre las actividades previstas, darán su testimonio cuatro personas, entre ellas, ex guerrilleros, ex milicianos y víctimas de la violencia, quienes recordarán cómo fue la trágica época de la guerrilla. 

En lugar de en un contexto “político” o institucional, como subrayó el vocero vaticano Greg Burke, Bergoglio quiso que el encuentro con ex miembros de grupos armados revolucionarios tuviera lugar “en un marco litúrgico y de plegaria”. 

 

Teniendo en cuenta que son tantas las cuestiones abiertas en el país -el séptimo con más católicos en el mundo (posee 45,2 millones de fieles sobre una población de 48,2 millones; el 93,9 por ciento del total)-, las heridas por curar, las contrariedades por el acuerdo con las FARC incluso en el interior de la Iglesia más allá de la sociedad, es la comunidad eclesiástica la que debe dar una fuerte contribución para la regeneración de la sociedad.