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La familia es fuente de humanidad

Escrito por Eco Catolico on . Posted in Opinion

 

La familia es fuente de humanidad

 

Pbro. Alberto Casals

 

La familia, a pesar de sus problemas actuales, con sus valores propios, está de gran actualidad. No podemos decir, sin embargo, que esto sencillamente nos llene de satisfacción. No hay la mínima duda de que la familia, según los estudios sociológicos, es la institución más deseada y valorada, en todos los niveles sociales del mundo, como respuesta a las necesidades personales y sociales. Pero, por otro lado, no podemos decir que la familia goce de buena salud. Son muchas las cuestiones que hoy se plantean, en nuestra Costa Rica y en el mundo entero, alrededor de la familia: primero saber a nivel de las Asambleas Legislativas y en niveles culturales e ideológicos, que es la familia; después valorar el sufrimiento por problemas económicos, pasando por su desaparición a causa de las rupturas conyugales, y fracasos en la convivencia, en un mundo que ha perdido la orientación y el lugar subsidiario de la economía.

En nuestra actualidad, del Siglo XXI, es la institución más vulnerable, más frágil, y menos apoyada por los poderes públicos; en ella inciden todas las crisis  culturales y sociales, mientras que a ella apelan muchos de los que buscan las responsabilidades de los fracasos y conflictos sociales más diversos. No están lejos de la verdad quienes nos informan de que una de las causas más fuertes de la pobreza mundial tiene su origen en la descomposición de la familia. Estados Unidos invierte una suma enorme de dólares en subvencionar a las familias uniparentales.

La visión positiva y rica que la Iglesia posee sobre la familia, según una larga tradición, hoy se ve reforzada por la publicación de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco, denominada “Amoris laetitia”, que es como una llamada a la conciencia a velar por la prioridad de la familia.

El cristiano sabe que ha recibido un gran tesoro en la familia inspirada en el Evangelio. Los asesores familiares, promovidos por la Iglesia, están convencidos de que su esfuerzo a favor de la familia y la vida, constituye un gran servicio a toda la sociedad. La tarea educativa en la familia descansa fundamentalmente en el padre y en la madre unidos, pero también en el clima familiar y las amistades cercanas. Naturalmente, no están solos los padres, les acompañan muchos otros factores colaterales, parientes, entorno cultural, deportivo, de trabajo, amistades cercanas y lejanas. Pero la familia de por sí constituye una verdadera comunidad de amor, donde la persona es amada por sí misma, nace, crece y madura asumiendo los fundamentos de su vida, en el ambiente de un amor gratuito y generoso. El ideal cristiano, modelo para toda la humanidad, y de modo particular en la familia, es amar a pesar de todo. El amor que une a los esposos es una unión afectiva, espiritual y oblativa, que recoge en sí la ternura de la amistad y permea todos los deberes de la vida familiar, con un cierto principado de nobleza -cfr. Amoris Laetitia, nn. 118 a 120-.

No se nos oculta que proclamar el valor de la familia abierta, siendo fiel a sí misma, sirve al mundo aportando humanidad a cualquier cultura, y verdadera felicidad.

Frente a aquellos que, huyendo de vínculos comprometedores y de trabajos en común, optan por una vida individualista o por una existencia de grupo cerrado, autocomplaciente y protegido de amenazas externas, está el modelo de familia cristiana que es fuente de alegría, escuela de verdadero humanismo, y espacio donde compartir la belleza de la fe, que se realiza en el amor concreto.

 

En la ciudad de Barcelona (España) se está construyendo la Basílica de la Sagrada Familia que busca proclamar que cada una de nuestras familias, fundadas en el amor de Dios, son realmente templos, templos en medio de la ciudad, realidades mediante las cuales el Espíritu sigue dando vida al mundo. En la medida en que cada uno de nosotros hemos podido vivir en el seno de nuestros hogares y respirado el verdadero espíritu de una auténtica familia, tenemos la esperanza de poderlo contagiar a la sociedad y al mundo de nuestro tiempo.