Dignificar las mujeres del mar

 

Las celebraciones de Nuestra Señora del Carmen, la Virgen del Mar, tienen este año en Puntarenas rostro y alma de las mujeres pescadoras, por quienes la Iglesia local aboga por una mayor dignificación y valoración de su aporte económico, sociocultural y espiritual en la identidad del “ser porteño”.


Martín Rodríguez González

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El comportamiento de las mareas hizo que este año la Eucaristía Solemne y posterior procesión de barcos en honor a la Virgen del Carmen, patrona de la Diócesis de Puntarenas y de su Catedral, se adelantaran ocho días.

Fue así como el pasado domingo 9 de julio, cientos de porteños y turistas llegados de todas partes del país vivieron la Misa presidida por Monseñor Oscar Fernández, Obispo de Puntarenas, y concelebrada por los obispos Mons. Mario Quirós (Cartago), Mons. Manuel Eugenio Salazar (Tilarán-Liberia) y José Francisco Ulloa (emérito de Cartago), así como el secretario de la Nunciatura Apostólica Mons. George Jacob Koovakad.

En la celebración participó el Presidente de la República Luis Guillermo Solís, quien asistió acompañado de su hermana Vivienne Solís. El mandatario se mostró complacido por la invitación y saludó efusivamente a todos los que se le acercaron. Asistieron también varios viceministros y presidentes ejecutivos, entre ellos el de Incopesca, el Pbro. Gustavo Meneses.

La homilía estuvo a cargo de Monseñor Salazar, quien insistió en la importancia de unir esfuerzos para sacar adelante el país, y en particular la situación de muchos pescadores, aquejados por la pobreza. “Nos unimos o nos hundimos”, recordó.

El pastor insistió en que el verdadero culto a la Madre de Dios es la imitación de su vida, sus opciones y apertura total a la acción de Dios. Porque nada hacemos, ejemplificó, vistiendo hábitos y haciendo procesiones si caemos en los chismes, los cuentos y las murmuraciones.

Este seguimiento, prosiguió Monseñor, implica observar en nuestras vidas virtudes marianas como la pureza y la honradez. La reflexión motivó al obispo a preguntar cuán honrados somos en nuestro trabajo, la familia y la función pública, “¿usamos bien el tiempo? ¿usamos bien los recursos que tenemos? ¿hacen los pescadores buen uso del combustible que se les da en subvención?”, cuestionó, enfatizando en que, como hijos de la Virgen del Carmen, jamás deben caer en las trampas del narcotráfico u otras actividades ilícitas.

Antes de la bendición final, el obispo diocesano, Monseñor Oscar Fernández, leyó un mensaje sobre la situación de las mujeres pescadoras, las preocupaciones de la Iglesia de cara a su realidad y la valoración de las acciones emprendidas desde el gobierno y las instituciones hacia ellas. (ver página 9)

En este 2017 se cumplen 104 años de la promesa que un grupo de pescadores hiciera de rendir homenaje cada año a Nuestra Señora del Carmen, la Virgen del Mar, luego de que por su intercesión, fueron salvados de morir ahogados en medio de una tormenta, abordo del barco El Galileo.

Esta tradición, además de la Misa en la Catedral, incluye una colorida procesión de barcos por el Golfo de Nicoya frente al Paseo de los Turistas. Participan naves de todo tamaño, adornadas con motivos marianos que siguen a una embarcación mayor que porta la imagen de la Virgen. Desde la proa de este barco, el obispo asperja con agua bendita a las demás embarcaciones y sus pasajeros. Este año le correspondió al camaronero “Sonia J”, el honor de portar la imagen de la Virgen.

Para este domingo 16 de julio, propio día de la Virgen, se celebra una Misa Solemne en la Catedral diocesana a las 10 de la mañana, seguida de una caravana por tierra con la imagen de la Virgen por las principales calles de la ciudad.

 

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“La Virgen del Mar de la mano de las mujeres pescadoras”

“Pero al llegar la plenitud de los tiempos envió Dios a su hijo, nacido de mujer…”  (Gálatas 4, 4)


Nos hemos reunido este día lleno de alegría y esperanza en torno a la Palabra y al Banquete Eucarístico y con la mirada puesta en Nuestra Señora del Carmen, su manifestación de amor hacia nuestra comunidad pero sobre todo hacia aquellos y aquellas que encuentran su sustento y el de sus familias en el trabajo que les provee nuestro mar.

En el contexto de esta fiesta considero importante reflexionar sobre el protagonismo de la mujer pescadora valorando su aporte económico, sociocultural y espiritual en la identidad del “ser porteño”. 

Las mujeres que trabajan en la pesca artesanal son más de las que reportan las cifras oficiales a nivel mundial y nacional.   Poco se dice de ellas, aun cuando la más especial de todas, la que nos protege día a día es una mujer, la Virgen del Carmen, nuestra querida Virgen del Mar.

En María, podemos ver hoy a cada mujer pescadora. Ella, hoy nos ilumina y hace que el trabajo y empeño de cada mujer en costas, ríos, mares y manglares, deje de ser invisible ante las miradas de sus propios compañeros, de los tomadores de decisiones y de las instituciones del Estado.

Las mujeres del mar son importantes e insustituibles, porque cada día bendicen con su esfuerzo el desarrollo de las actividades pesqueras con las que consiguen tanto beneficio y amor para sus familias y para las poblaciones de nuestras costas. Como lo hizo nuestra Madre Santísima cuando salió en ayuda y solidaridad a su familia representada en su prima Isabel. 

En este hermoso día de la Virgen del Mar quiero recordar y agradecer a las pescadoras, lujadoras, molusqueras, piangüeras, peladoras de camarón, empacadoras; a cada mujer costera por su trabajo y por su amor inagotable. Cada una de ellas puede invertir más de 10 horas en actividades de pesca y luego asumir con humildad y esfuerzo todas las demás tareas del hogar sin reconocimiento alguno.

Como Iglesia consideramos necesario que se mejoren las condiciones para garantizar su salud, su mejoramiento económico, y el uso sostenible de los recursos marinos, todo esto sumado a relaciones de equidad basadas en el respeto y la solidaridad, acceso a las tecnologías de información y comunicación, para hacer de nuestras costas y nuestro mar lugares hermosos, vitales, llenos de armonía y paz.

No me cabe duda que desde el Evangelio de lo Social aspiramos a que las mujeres tengan: una vida plena y satisfactoria, una vida social activa y propositiva, una vida digna, en relación con la satisfacción de sus necesidades e intereses estratégicos como mujeres pescadoras.

Para lograr esto, es importante avanzar todos juntos en nuestro país hacia el reconocimiento de su trabajo y su aporte. Nosotras y nosotros tenemos una gran responsabilidad y contamos con la intercesión Santísima Virgen María, que desea que avancemos hacia comunidades más armoniosas y justas en sus condiciones de vida.

Hoy reconozco con alegría los esfuerzos realizados en distintas acciones pastorales en el acompañamiento de las y los pescadores y  por un grupo de instituciones del Estado y de organizaciones de la Sociedad Civil que por primera vez, logran establecer una agenda de mujeres pescadoras en el más alto nivel político, estableciendo  acciones concretas teniendo como marco de referencia “Las Directrices Voluntarias para la Sostenibilidad de la Pesca en Pequeña Escala” instrumento de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que tiene como objetivo la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza en nuestras comunidades de pescadores y pescadoras artesanales.

Esta agenda pide algunas acciones concretas que por su importancia me permito mencionar:

-Que las mujeres de nuestras costas y mares, sean sujetas de información y se les haga partícipes directas de las políticas, legislación y normativas que se construyan a nivel local y nacional. 

-Que a las mujeres pescadoras se les tome en cuenta en los Planes de Desarrollo Humano Local de las municipalidades y en el Plan Nacional de Desarrollo con presupuesto para proyectos e iniciativas que les beneficien. 

-Que las mujeres pescadoras del mar, los manglares y los ríos puedan participar en proyectos y otras iniciativas amigables a ellas, y que no haya exceso de trámites e información que las excluya de esas posibilidades.

-Que sean partícipes de cursos en donde puedan actualizarse en cuanto a conocimiento y oportunidades tecnológicas para mejorar su trabajo y bienestar.

-Que haya vigilancia y responsabilidad por parte de las instituciones encargadas, de manera que los servicios de salud estén llegando a las comunidades marino costeras con la calidad y prontitud que merece la población.  

-Que se les brinde a las mujeres pescadoras las oportunidades para el control periódico de su estado de salud. 

-Que la CCSS pueda establecer un diálogo con representantes y líderes de mujeres pescadoras, con la idea de que se revisen opciones para el aseguramiento de esta población y los beneficios de pensiones en la vejez, hoy ambos, servicios todavía muy ausentes en este sector de la población.

No puedo finalizar sin reconocer el esfuerzo realizado por parte del señor Presidente de la República, quien personalmente se ha interesado para que por medio de las instituciones competentes, de la mano con organizaciones de la sociedad civil, se haya logrado otorgar por primera vez la autorización para la extracción de pianguas a la cooperativa CoopeMolusChomes que en su mayoría está conformada por mujeres. Esto es un ejemplo de que el Estado de Costa Rica puede garantizarle sus derechos a las poblaciones que históricamente se les ha negado. Y esperaría que en un tiempo relativamente corto puedan gozar de esta posibilidad todas las personas que se dedican a esa actividad productiva y que en su gran mayoría se ubican en nuestra Diócesis.

El Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium n. 103 nos dice lo siguiente: “La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones.  Por ejemplo, la especial atención femenina hacia los otros que se expresa de un modo particular aunque no exclusivo en la maternidad.  Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales…” y “contribuyen al acompañamiento de personas, de familias o de grupos, y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. Porque ‘el genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social; por ello, se ha de garantizar la presencia de las mujeres también en el ámbito laboral’ (Juan Pablo II) y en los diversos lugares en donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales”.

Virgen del Carmen, Virgen del Mar, acompaña a cada mujer en su tarea de apoyo a la pesca y bríndale en sus manos la bendición para que pueda con amor, entrega y fuerza continuar luchando por el bien de su familia y apóyala para que con su fuerza, belleza y armonía como lo has hecho tú, contribuya a la paz y bienestar de las “gentes del mar” en el marco del aprovechamiento sostenible de los recursos marinos.

+Monseñor Oscar Fernández Guillén

 

Obispo de Puntarenas