Irrespeto a la autoridad es grave síntoma social

 

La pérdida del respeto en nuestra sociedad va en aumento, desde los ámbitos de la vida civil, eclesial, cultural y familiar. Las consecuencias son muy graves.


Sofía Solano G.

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Ciudadanos que parecen creer que la solución a los problemas está en la actitud desafiante y la extrema reacción de violencia, demuestran la pérdida del respeto hacia la autoridad que se experimentó en el país.

Recién finalizado el partido de fútbol entre Florencia y El Progreso, el pasado 25 de junio, en Santa Clara de San Carlos, en ejercicio de sus funciones, dos policías fueron atacados con golpes y patadas.

¿Violencia? “De ninguna manera se justifica la violencia, ni de un particular a la autoridad de policía, ni de este último a un particular”, dijo Nils Ching, Subdirector de la Fuerza Pública.

“Lo acontecido en el sector de Santa Clara de San Carlos es un reflejo de cómo se está comportando un sector de la población respecto a la representatividad de la autoridad”, confirmó Ching.

Monseñor José Manuel Garita, Obispo de la Diócesis de Ciudad Quesada, lamenta la intolerancia e impaciencia en que se ha convertido la sociedad actual, debido a un estilo de vida donde predomina el estrés y la impulsividad. Al mismo tiempo, reconoce la pérdida de valores como el respeto, la disciplina y el rol de autoridad. 

“No podemos, ni debemos hacer lo que nos venga en gana, ni hacer justicia por nuestra cuenta, por ello, hemos de ser conscientes de que debe haber un orden básico para garantizar el bien común en beneficio de todos, y esto debería empezar desde nuestras familias, comunidades y pueblos, para contribuir así a la estabilidad y la paz de la sociedad”, expresó el obispo.

 

Casos en aumento

Lo acontecido en el sector de Santa Clara de San Carlos, es solo un ejemplo sobre qué representa y cómo se está comportando la sociedad de frente a la autoridad.

Hace pocos días, ante la señal de alto de un oficial de tránsito, una conductora lo atropelló y llevó sobre su carro varios cientos de metros desafiando su autoridad y claramente poniendo en riesgo su vida.

En otro caso, un policía de la Fuerza Pública fue agredido en el sector de la Fuente de la Hispanidad en el contexto de una manifestación de taxistas. El oficial recibió golpes y perdió varios de sus dientes.

Debido a esta situación, el director de la Fuerza Pública hace un llamado de atención y de reflexión, para que impere la tolerancia y el respeto a los demás, ante lo que constata como progresivas agresiones hacia el respeto de la integridad de las personas en función de sus labores.

“Debemos interiorizar lo que representa un Oficial de Fuerza Pública, el cual está para proteger la integridad de las personas, en el sentido de la seguridad de los habitantes y eso obedece a que nuestro estado regulatorio y normativo así lo ha establecido”, dijo.

Ching también destacó que como autoridad de policía, están en el deber de reconocer las medidas y formas adecuadas para atender las diversas situaciones que se presenten.

Sobre el accionar como Fuerza Pública, indicó que hay diferentes formas de operar sin que se tenga que manifestar la falta de respeto, al igual que en la ejecución de otras funciones, como lo es la educación, el deporte y otras labores donde existe una jerarquía. 

Cuando la autoridad policial realiza alguna intervención “no hay una única forma de reacción, pero si debe imperar la calma y el respeto mutuo hacia los otros, en anuencia de no arremeter usando la fuerza, únicamente cuando la persona se reúse a poner resistencia”.

 

La verdadera autoridad busca el bien

Para el sacerdote Ronny Solano, encargado de Pastoral Familiar de la Arquidiócesis de San José, el servicio es el principio fundamental que debemos promover para ejercer una sana autoridad a nivel familiar, estudiantil, laboral, económico, político y social.

“La autoridad debe ser vista como un servicio que Dios nos permite dar para el bien de la persona humana. El que práctica la verdadera autoridad es el que busca siempre el bien de aquellos sobre los cuales la ejerce.” añadió el Pbro. Solano.

“La autoridad en la familia debe ser un instrumento de servicio para ayudar a los hijos a que sean mejores personas, para que se eduquen, piensen, amen y decidan cada día mejor”, dijo el sacerdote como un derecho y deber de los padres hacia los hijos.

No se puede ignorar el rol familiar que existe como progenitores e hijos. “Para que la autoridad de los padres sobre sus hijos sea de verdad un servicio a sus vidas, debe estar revestida de cariño, ternura, generosidad y de el respeto a esa persona única e irrepetible como lo es un hijo”, agregó. 

Las repercusiones del irrespeto a la autoridad se pueden constatar en medios de comunicación, desde los ámbitos de la vida civil, eclesial, cultural y familiar. De allí que “lo primero que tenemos que recordar a la población es que la autoridad, necesaria en toda sociedad, viene de Dios”, expresó el sacerdote Solano.

Monseñor José Manuel Garita hizo referencia de ello y agregó que como cristianos “respetaremos la autoridad reconociéndola legítimamente desde su origen y mirando en ella su importancia y necesidad para el orden social o religioso en medio del cual vivimos. Si no hay conciencia y reconocimiento de esto, no habrá respeto y orden en la sociedad donde vivimos”.

 

Formar, no castigar

En 2016, el MEP recibió más de 300 denuncias por desacuerdos con la evaluación de la conducta, evaluación académica, abuso psicológico, negligencia y abusos de autoridad. En lo que va del año los números indican un promedio de 16 denuncias.

Kattia Grosser, directora de Vida Estudiantil del Ministerio de Educación Pública, (MEP) indicó que ello no significa pérdida de autoridad de los docentes en los centros educativos, pues “como centro protector y formador para los menores, el interés del MEP es hacer énfasis en que la educación es un derecho humano de todas las personas, donde se respeta para ser respetado y por tanto “no puede haber un respeto unidireccional de los derechos”.

Por eso, dijo, en las aulas se realizan prácticas democráticas, donde se le habla a los estudiantes de normas de convivencia. “En cada centro educativo existe un Comité de Convivencia que ve y vela por una buena educación, y de cómo fomentar una participación responsable, activa y proactiva de parte de los estudiantes”, expresó.

“No es una tendencia” que haya una pérdida de respeto hacia los docentes, como autoridad en la educación. Cuando se ha cometido una falta “nuestro interés no es castigar, si no formar, para eso está el reglamento, el cual está para el crecimiento y desarrollo del estudiante”, acotó Grosser.

Además, coincidió en que el primer lugar de acogida y en donde los niños aprenden es en la familia, posteriormente en la escuela.