Porteños honran a la Virgen del Mar este domingo

 

Martín Rodríguez González

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Nuestra Señora del Carmen es venerada en Puntarenas como la Virgen del Mar. A ella se le atribuye la intercesión en 1913 durante el naufragio del “Galileo”, una embarcación pesquera cuyos tripulantes juraron seguir rindiéndole gratitud cada año por haberlos salvado de morir ahogados.

Por eso, cada julio, alrededor de la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, a cuya protección está consagrada la Catedral diocesana, se lleva a cabo una colorida procesión de barcos frente al Paseo de los Turistas, encabezada por la imagen de la Virgen. Decenas de embarcaciones y lanchas participan adornadas con motivos marianos.

Este año, por el comportamiento de las mareas, dicha procesión tendrá lugar este domingo 9 de julio, tras la Misa Solemne en Catedral a las 9 de la mañana.

Entre las actividades planeadas para este día está un concierto religioso con el cantante Marco Navarro en la tarima principal, y un concierto con la Banda Nacional de Puntarenas.

Durante la semana, prosigue la novena preparatoria para la fiesta de la Virgen, con misas a las 6 de la tarde en Catedral presididas por sacerdotes del clero puntarenense.

El propio domingo 16 de julio, la Eucaristía Solemne será a las 10 de la mañana. A las 2 de la tarde una caravana llevará la imagen de Nuestra Señora por todo el centro de la ciudad y a las 4 p.m. se realizará un concierto religioso con el grupo DUO, completamente gratis.

 

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El origen de la tradición

Es el año de 1913, en la pequeña ciudad de Puntarenas corre la terrible noticia de que “El Galileo”, un barco de concha perla, con toda su tripulación abordo, había naufragado cerca de la Isla del Caño. Su dueño, don Hermenegildo, empujado por el dolor de los familiares de los tripulantes, y ante la conmoción de los porteños, se dirige al templo a pedirle a la Virgen del Carmen por sus trabajadores.

El milagro sucede días después; la gran noticia llega: los tripulantes del Galileo son trasladados hacia Puntarenas por un barco que les rescató.

En medio de la algarabía de los ciudadanos llegan al “puerto” aquellos hombres por quienes tanto se había orado. Para sorpresa de todos los creyentes, hablan de una mujer, que en medio de la tempestad y la tragedia los alimentó y acompañó de modo que tuvieron suficiente fuerzas para nadar a tierra donde fueron rescatados.

Don Hermenegildo, hombre de fe, al escucharlos les dijo: “hay que ir a dar gracias a la Virgen”.

Aquel mismo día se presentaron al templo, acompañados de sus familiares y amigos y subiendo de rodillas a la Iglesia llegaron al lugar donde estaba la Virgen del Carmen.

En presencia del sacerdote uno de ellos dijo a Don Hermenegildo: “Esta Señora es la que nos dio de comer y nos acompañó, llevaba en su delantal (hablaba del escapulario), el pan que nos dio”.

Don Hermenegildo dijo al sacerdote: “Yo prometo, padre, que de hoy en adelante, todos los años para el mes de julio, celebraremos una fiesta en el mar para Nuestra Madre”

Desde entonces, los porteños, la llaman la Virgen del Mar, y todos los pescadores, grandes y pequeños, como una sola familia, salen por el Golfo de Nicoya a rendirle honor.