“El Papa Francisco es continuidad, no ruptura”

 

Danny Solano Gómez

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Los obispos de la Conferencia Episcopal y el encargado de negocios de la Nunciatura Apostólica, Mons. George Jacob Koovakad, celebraron el 30 de junio una Santa Eucaristía en la Catedral Metropolitana con motivo de la Solemnidad de San Pedro y Pablo, una fiesta que recuerda la unidad y catolicidad de la Iglesia.

La Misa fue presidida por Mons. Óscar Fernández, Obispo de Puntarenas y Presidente de la Conferencia Episcopal. Por su parte, Mons. Javier Román, Obispo de Limón, tuvo a su cargo la homilía.

Mons. Román explicó que aunque se celebra a ambos apóstoles, los textos en cierta manera mueven a poner especial atención en Pedro, y en relación con él, a sus sucesores. Es por ello, que, para el Pueblo de Dios, esta solemnidad es conocida como el “Día del Papa”.

 

El Papa y la nueva evangelización 

A continuación, el obispo limonense procedió a enumerar elementos clave del magisterio del Papa Francisco que consideró, pueden ayudar a los creyentes y especialmente a los pastores a ser verdaderos protagonistas de una nueva etapa evangelizadora.

Según mencionó, el Sumo Pontífice es continuidad, no ruptura. “No pretende revolucionar la fe y la moral; lo único que ha querido es interpretarlas desde el Evangelio. Convertirlas en anuncio, más que en una mera doctrina”. 

Para lograrlo, Mons. Javier destacó que el Santo Padre utiliza un lenguaje sencillo, pero no “simplificador”. “Un lenguaje total, que conjuga palabra y gesto, un ejemplo de eso es que asumió el episcopado como un servicio, y no como un privilegio”.

Habló también sobre la conversión pastoral y misionera propuesta por el Vicario de Cristo y cuya clave es ser una “Iglesia en salida”.

“La evangelización, insiste el Papa Francisco, debe hacerse desde la alegría que se produce en el encuentro con la Persona de Cristo”, expresó Mons. Javier, para quien la palabra clave del pontificado del Papa Francisco es: Misericordia.

Resaltó que el Santo Padre enseña que también el Evangelio es tender puentes, no crear barreras. “Pedro y Pablo son ejemplo de ello, pues a través de su ministerio, judíos y gentiles fueron congregados en la única familia de Cristo”. 

“El Papa nos ha estado recordando la importancia de una Iglesia en diálogo, tanto hacia el interno, desde la sinodalidad, como hacia el externo, señalando espacios comunes donde nos podemos aproximar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, tal como la preocupación por el futuro de nuestra Casa Común”, agregó.

 

Ser persona de encuentro

El Santo Padre -dijo Monseñor- “nos presenta todo un programa pastoral que nos debe de inquietar y llevarnos a cuestionar cómo estamos viviendo la misión que el Señor nos ha encomendado”.

Y continuó: “Una misión que pasa por hacer opciones concretas dentro de la sociedad: los pobres, los migrantes, los excluidos, los enfermos, los ancianos, los que no se pueden defender, como los niños en el vientre de sus madres, las familias y el cuido de la creación”.

El Papa realmente -dijo- nos está lanzando con mucha audacia, “y por eso rezamos tanto por él para que el Señor le dé la fortaleza en esta tarea que ha emprendido”. 

En cada una de sus predicaciones y encuentros -destacó el Obispo de Limón- el Santo Padre quiere descubrir nuevamente la dimensión del amor que se ve, que se toca, del cariño y de la ternura. “Quiere que la Iglesia sea una caricia, un bálsamo de aquellos que hoy sufren, pasan hambre y mueren en la indiferencia y el olvido, también aquí en Costa Rica. Yo doy testimonio de ello por la gravísima situación de la que soy testigo en las comunidades indígenas más alejadas de la Cordillera de Talamanca”, testimonió.