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¿L’Osservatore Romano tropicalizado?

Escrito por Eco Catolico on . Posted in Opinion

 

¿L’Osservatore Romano tropicalizado?

 

Pbro. Glenm Gómez A.

 

El 8 de junio se anunció el lanzamiento de una edición del L’Osservatore Romano en Panamá, dirigida a todos, pero en particular a los jóvenes, de cara a la Jornada Mundial de la Juventud del 2019. Según Monseñor José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá, esta edición servirá para hacer conocer y acercar a muchas personas al magisterio del Papa y se suma a otras ediciones que ya se imprimen en América Latina (Argentina, México, Perú) confirmando el compromiso para una mayor difusión de la palabra del Pontífice. 

Este proyecto editorial quiere ser coherente con el objetivo del periódico de profundizar el mensaje del Papa y sin temor a equivocarme, me parece una sana estrategia de frente al “secuestro mediático” y a la permanente desinformación que vivimos en la región -y en el mundo- respecto a los dichos y hechos de Francisco.

A propósito de “la región”, el arzobispo panameño destacó que “Centroamérica es una unidad” … “con una sola Iglesia bañada por la sangre de los mártires, en particular la del beato Óscar Arnulfo Romero”. 

Además de lo expuesto sobre esta valiosa iniciativa, desde mi pobre perspectiva como periodista, valdría la pena replantearse algunos temas.

Primeramente, este medio de comunicación se dirige a quien desea informarse sobre el Magisterio del Papa y la vida de la Iglesia, publicando las encíclicas, las exhortaciones, los mensajes, las cartas apostólicas, discursos y homilías del Papa, además de nombramientos jerárquicos y documentos de los dicasterios de la Curia romana y otros textos de reflexión y esto, a decir verdad, ya se hace, por más de un siglo, desde la matriz originaria.

Está presentado como “medio oficial” y esto significa no solo que depende de la Santa Sede, sino que, además, lo publicado debe ser una versión autorizada, debidamente fundada y congruente con la institucionalidad, de allí que el ejercicio de las atribuciones o facultades de los editores locales serían absolutamente limitadas. 

Por otra parte, la región dista mucho de ser monolítica y, menos aun, monocorde. El anhelo de la integración de Centroamérica siempre ha sido debatido dada la pluralidad de orden político, social y económico, la asimetría y la falta de voluntad política de los países que la integran, de modo que el discurso integracionista, a no ser eclesial, no ha estado custodiado por acciones concretas.

Ciertamente, el Papa Francisco tiene un alto grado de aceptación en la inmensa mayoría del pueblo de Dios y goza de enormes simpatías más allá de él, sin embargo, hasta donde yo percibo, los lectores de este medio son personas interesadas en la sana “política eclesial” -término utilizado por el cardenal Kasper- y no necesariamente ese pueblo de Dios en el que tanto eco tiene.

En cuanto a la idea de cautivar a los lectores jóvenes, vendría bien el repaso de un reciente artículo de Antonio Navalón, publicado en El País, de España: “ ‘Millennials’ dueños de la nada ¿Vale la pena construir un discurso para aquellos que no tienen la función de escuchar?”, donde el autor, refiriéndose a esta generación de “los millennials -nacidos entre 1980 y 2000- o sea los jóvenes de hoy, hacen discurrir sus vidas por un filtro de Instagram o una aplicación para el teléfono móvil. “Porque, cuando uno observa la relación de muchos con el mundo que les rodea, parecen más bien un software de última generación… viven sumergidos en la realidad virtual, no tienen un programa… Al parecer, lo único que les importa es el número de likes, comentarios y seguidores en sus redes sociales solo porque están ahí y porque quieren vivir del hecho de haber nacido”.

Silvina Pérez, directora de la edición en español de L´Osservatore Romano, afirmó el  31 de mayo anterior que, en la actualidad las actividades del Papa y la Santa Sede “son seguidas de una manera que en el pasado no existía” y que el Papa Francisco “tiene una repercusión él mismo, de sus mensajes. Una repercusión mediática que creo que es importante e inusitada”. Igualmente destacó “la importancia del impulso de los latinos y el idioma español en este pontificado, ya que esta es la lengua materna del Santo Padre y porque hay una gran cantidad de fieles provenientes de países de habla hispana”. Entonces: ¿Está este lanzamiento sujeto al pontificado del Papa Francisco?

Celebro la creación de cualquier medio de comunicación católica y de hecho, lo defendería, pero estoy convencido, igualmente, que el periodismo católico si bien, reclama una guía en materia teológica y doctrinal, representativa del pensamiento católico, debe ser constructivamente independiente, sobre todo en las áreas donde los laicos están, especialmente, involucrados. ¿Puede esta edición de L´ Osservatore Romano cubrir esta expectativa?

Además, si esta nueva edición va a ser distribuida para Centroamérica, ¿en qué situación quedan los medios oficiales u oficiosos impresos de las iglesias locales, empezando por el mismo Panorama Católico de Panamá y en nuestro caso, el Eco Católico, a las puertas de su 135 aniversario? Incluso, ¿no sería más conveniente que L´Osservatore Romano, edición Centroamérica, fuera un inserto dentro de estos medios? Tenemos que evitar una competencia ilógica y promover, por el contrario, la unificación de esfuerzos y fortalezas, por estrategia, pero incluso también como signo de auténtica comunión eclesial.

Y, por lo demás, sería oportuno que la nueva Secretaría para la Comunicación instituida por el Papa Francisco y a la que se le ha sido confiada la tarea de reestructurar, mediante un proceso de reorganización y agrupamiento los medios de comunicación de la Santa Sede, con el fin de responder mejor a las exigencias de la misión de la Iglesia y el mundo de la comunicación, tomara en consideración los criterios técnicos de quienes, también, somos Iglesia en esta región.