Barra de Colorado Sur quiere su capilla

 

Laura Ávila Chacón

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Los habitantes de Barra de Colorado Sur quieren una capilla para manifestar su fe y amor a Cristo. Colorado es el distrito 6 del cantón de Pococí, en la provincia de Limón y pertenece eclesialmente a la Parroquia de Cariari.

Conscientes de la necesidad y preocupación del pueblo, visitaron el lugar el 5 de abril pasado el Obispo Monseñor Javier Román Arias junto con los sacerdotes William Rodríguez León, Luis Aguilar y una misionera con la intención de conocer el antiguo terreno donde, nuevamente, se levantará la casa del Señor.

La capilla anterior fue demolida hace unos años debido a que las salinas (agua de mar) entre otras inclemencias meteorológicas, la deterioraron.

Para llegar ahí, atravesaron en lancha el majestuoso río Colorado, pues la comunicación con la zona es fluvial o aérea, debido al escaso desarrollo en las vías terrestres y comerciales.

Pero, no solo se construirá la capilla. Las autoridades religiosas levantarán también una pequeña casita en Barra de Colorado Norte para que los misioneros y sacerdotes que llevan adelante actualmente la evangelización en la zona, cuenten con un lugar a donde llegar.

La comitiva religiosa fue recibida por un grupo de lugareños que los invitaron a un desayuno con tortilla casera, torta de huevo, cafecito y jugo de naranja como signo de cariño y agradecimiento por la gestión que se estará efectuando próximamente.

Concluido el ágape, se desplazaron al terreno donde los esperaba un grupo de estudiantes de la escuela de la localidad.

En el lugar, Monseñor Román Arias expresó que “con gran alegría visitamos de nuevo Barra de Colorado norte y sur, para animar la fe de sus habitantes y motivarlos a llevar adelante junto con nosotros dos proyectos muy concretos”.

“En el Sur volver a construir la Capilla, que hace muchos años se destruyó y que por lo tanto ha carecido de una infraestructura donde celebrar los sacramentos y compartir la fe. El terreno que pertenece a la Iglesia lo han embellecido los vecinos, conscientes de la necesidad de un mayor crecimiento espiritual. En el Norte queremos construir una casita para la misionera y donde se hospede el sacerdote cuando visite la zona”.

Preocupados los vecinos de donde se obtendrá el dinero para la construcción, Monseñor les explicó que “para empezar la casa tenemos la ayuda de unos amigos de la Diócesis de Beaumont, Texas, Estados Unidos.
Por lo demás, decirles que estoy seguro de que la Providencia de Dios se manifestará en estos dos proyectos”.

Se despidió de ellos agradeciendo la calidez de las personas que “nos recibieron y me llevo la imagen de la enorme riqueza natural de esta zona, reflejo del amor de Dios derramado en su obra creada”.

 

“No puede perderse la fe católica”

En su mayoría los habitantes de Barra de Colorado se dedican a la pesca o al cuido de fincas como es el caso de Anselmo Méndez Torres, quien a pesar de no contar con un trabajo estable, no pierde la esperanza de un mañana mejor y de ver construido nuevamente el templo. “El pueblo está a la espera de la construcción de la capilla, ya que nuestra fe no puede perderse. La Iglesia hace falta, es la manera de reunirnos, así crecemos espiritualmente, sin la fe no tenemos nada, solo el amor de Jesús nos llena”.

Con 20 años de vivir también en esta comunidad, doña Lorena Obando no oculta su deseo de que sus hijos crezcan en su misma fe católica.

“Nos sentimos en el abandono, es una comunidad muy pobre, pero la Iglesia Católica nunca nos ha abandonado, siempre ha estado con nosotros. Es bueno que nuestros hijos crezcan en esta fe. Es bueno que ellos asistan a la Iglesia, esta no puede dejar de faltar en una comunidad,  pues nos ayuda a cambiar nuestra forma de vida”.

Ante la falta de capilla, asegura que el Padre Freddy Hernández a quien le corresponde la evangelización del lugar, se las ingenia para hacer la Santa Misa en la escuela.

“Una vez al mes el Padre celebra la Misa en la escuela pública. Estamos en la espera de que alguien nos pueda ayudar en la construcción del templo, ya que muchas personas, entre ellos adultos mayores, en ocasiones se desplazan hasta Colorado Norte para participar de la celebración eucarística, pero hay otros que no lo hacen, porque no pueden pagar la panga que cuesta tres mil colones”.