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“Si quiero ayudar a esta diócesis, tengo que dar la vida”

Escrito por Eco Catolico on . Posted in Entrevista

 

“Si quiero ayudar a esta diócesis, tengo que dar la vida”

 

A un año de haber sido ordenado Obispo de Tilarán-Liberia, Mons. Manuel Eugenio Salazar, hace un análisis de su experiencia durante este tiempo y de la situación de la diócesis. 


Danny Solano Gómez

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¿Qué ha aprendido en este primer año como obispo?

Siento que han sido como seis meses, me parece mentira que haya pasado un año, todo ha sucedido muy rápido, ha habido tanto que hacer. La principal enseñanza es que tengo que dar la vida. Si quiero ayudar a esta diócesis tengo que estar dispuesto a dar la vida, pasar momentos alegres y bonitos como también también tristes y dolorosos. 

 

¿Con qué se encontró usted al asumir la diócesis?

Me he encontrado con muchos agentes de pastoral, clérigos, laicos y religiosos, que por décadas han sembrado el Evangelio aquí. Veo positivo el trabajo de mucha gente. Recién llegado me llamó la atención la preocupación por los templos, muy bonitos y decorados, por generaciones se han preocupado por eso. Veo la Catequesis diocesana, sobre todo la iniciación cristiana, muy organizada y formada. Reconozco la labor ardua y dura de los clérigos, presbíteros y diáconos, que son pocos respecto al número de fieles y por lo tanto tienen que multiplicarse para atender celebraciones litúrgicas y ofrecer sacramentos. Muchos de ellos aguantan el calor, manejan durante horas para celebrar en pueblitos quizá con poca asistencia. Ver ese trabajo físico de entrega y donación es algo positivo.

Reconozco también el trabajo de las religiosas y religiosos, cuya presencia es muy significativa en la diócesis. La labor que hacen desde las comunidades locales es muy buena. Me llama la atención la generosidad de la gente, en Guanacaste y Upala las personas son muy acogedoras, muy colaboradoras con la Iglesia. 

 

¿Qué aspectos calificaría como situaciones difíciles que debe enfrentar la Iglesia?

Me he encontrado con un Guanacaste y Upala donde faltan fuentes de trabajo y muchos jóvenes tienen que ir al Valle Central para poder estudiar o trabajar. Muchos no pueden regresar a su tierra, por lo tanto tenemos una fuga de cerebros. Se desintegra la familia, los hijos y nietos se separan. Esto provoca una herida a la familia. Veo con dolor el narcotráfico que campea y extiende sus tentáculos destruyendo nuestra niñez y juventud. La falta de vivienda digna, de salario dignos, ver la explotación como mano de obra barata de tantos migrantes, especialmente nicaragüenses. Veo con dolor que hay muchas personas con dinero en Guanacaste  y no todos son suficientemente solidarios con el más pobre. Me preocupa que si bien hay una industria turística lamentablemente esto también trae vicios. Tenemos problemas de drogas, alcohol, prostitución, abuso infantil, trata de personas…

 

¿Qué es necesario mejorar en el ámbito meramente diocesano?

Hay que mejorar la parte administrativa y financiera. Es necesario estabilizar las finanzas, conseguir financiación y resolver problemas administrativos. Este primer año he tenido que dedicarme mucho a eso, aunque me hubiera gustado emplearme más en lo pastoral. Falta dinero y el que se tiene hay que saberlo emplear y administrar. Nos faltan vocaciones y seminaristas. Falta más clero y más laicos formados y comprometidos. Ante la escasez de clero la solución son los laicos. 

 

¿Podría mencionar tres retos pastorales que tiene en frente la diócesis? 

El primero, ayudar a concientizar a los agentes de pastoral, a todos, de que tenemos que pasar de una pastoral de conservación de cristiandad a una pastoral misionera o evangelizadora. Que haya parroquias misioneras, que salgan a la calle. Ir a buscar a la gente, no esperar que nos vengan a buscar. Ir a los alejados, a los jóvenes alejados, a los agnósticos, ateos, a los peleados con Dios o resentidos con la Iglesia. Un segundo reto, formar organismos diocesanos, comisiones, equipos de trabajo, que sean los motores que muevan todo esto. Necesitamos consolidar el Consejo de Vicarios Episcopales, Consolidar el Consejo de Vicarios Foráneos y todas las demás entidades diocesanas. Otro gran reto es buscar financiación, desgraciadamente se requiere dinero para financiar obras, becas para los seminaristas, manutención, equipo, entre otros.