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Restaurar una obra sagrada y no arruinarla en el acto

Escrito por Super User el . Publicado en Actualidad

  • La prevención y conservación del Arte Sacro ayuda a evitar daños
  • Lo primero es recurrir a la comisión de arte y música sagradas de cada diócesis para recibir las indicaciones, tal como lo indica el magisterio litúrgico de la Iglesia.

Danny Solano Gómez
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Parecía más “una venganza que una restauración”. Así describieron las autoridades españolas de Patrimonio Histórico el trabajo de una pintora aficionada que intentó restaurar tres imágenes religiosas de los Siglos XV-XVI con colores chillones.

Otro caso recordado es el de la pintura Ecce Homo (también conocida como el Cristo de Borja), la cual sufrió una desafortunada restauración que resultó en la total deformación del rostro de la imagen de Nuestro Señor.

Pero eso no ocurre solo en España, de hecho en Costa Rica también se dan casos de restauraciones fallidas, algunos casos realmente increíbles y lamentables. 

Este año por ejemplo, en una parroquia se mandó cortar la cabeza, las manos y los pies de un Nazareno del Siglo XIX, con la idea de colocar estas piezas en una imagen de fibra de vidrio, según informa el Departamento de Liturgia de la Curia Metropolitana. 

También, semanas atrás en la Parroquia Inmaculada Concepción, en Heredia, se hallaron frescos de gran valor artístico debajo de capas de pintura blanca en el coro del templo.

Aunque puede que las personas tengan la intención de mejorar el aspecto de una imagen u obra sagrada, es importante considerar parámetros antes de cualquier intervención, sobre todo cuando se trata de imágenes de importante valor artístico e histórico.

Antes de restaurar una imagen

Luis Carlos Bonilla, asistente del Departamento de Liturgia de la Curia Metropolitana, brinda recomendaciones antes de proceder a los trabajos de restauración. 

Cuando una obra, por el deterioro propio de los años, de agentes ambientales, accidentes, caídas, golpes, derrame de químicos o quemaduras, se daña de manera evidente, debe ser tratada por especialistas en la materia. 

Lo primero es recurrir a la comisión de arte y música sagradas de cada diócesis para recibir las indicaciones, tal como lo indica el magisterio litúrgico de la Iglesia.

Es importante no esperar que las obras sagradas presenten deterioro. El asistente de liturgia comenta que la prevención (o conservación preventiva) ayuda a evitar daños. 

Lo anterior -expone- consiste en acciones de muy bajo costo, como limpiar cada obra periódicamente, sin utilizar sustancias abrasivas y con las herramientas adecuadas.

“Las esculturas, como imágenes ubicadas en altares o utilizadas en procesiones, se deben limpiar al menos una vez a la semana, con una brocha de pelo muy suave, preferiblemente de fibra animal”, puntualizó Bonilla. 

Agregó que “en el caso de los vasos sagrados sólo se debe emplear en las superficies tela suave humedecida con agua, seguida inmediatamente de una tela igualmente suave pero seca para evitar que el vaso quede mojado”.

Se aconseja revisar que las obras estén en lugares donde no puedan ser golpeadas ni corran el riesgo de caer en caso de sismo o por la acción de fuertes vientos.

Bonilla añade que algunas obras requieren estar fijadas a la superficie que las soporta, por lo que se debe revisar periódicamente que no se aflojen.

Otro aspecto a tomar en cuenta es que se debe “individualizar” cada obra, pues “no es lo mismo intervenir una escultura de madera que su resplandor o sus vestidos de tela”. 

“Cada obra requiere tratamientos específicos según sus materiales, años de existencia, técnicas con las que fue hecha, estilo y dimensiones”, detalló Bonilla.

Además, según explicó, todo material aplicado en un proceso de restauración debe ser reversible y distinto a los originales, con el objetivo de respetar el valor original de la obra. 

Sumado a lo anterior se deben realizar pruebas muy específicas para determinar las reacciones químicas entre los materiales originales y los de reciente aplicación.

En Costa Rica hay pocos especialistas en restauración, quienes además usualmente tienen que estudiar en el extranjero, pues el país no cuenta con escuelas artísticas donde se enseñe este tipo de trabajo en sus distintas ramas. No obstante, Bonilla recuerda que toda parroquia debe informar y consultar en la Curia Diocesana respectiva.

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