All for Joomla All for Webmasters

La genealogía de Jesús

Escrito por Super User el . Publicado en Sagradas Escrituras

  • Las genealogías ayudan a conocer las raíces de las personas, en este caso las de Jesús y sus ancestros judíos.

Pbro. Mario Montes M.
Animación bíblica, Cenacat

El Evangelio de San Mateo, comienza con la genealogía de Jesús, o el árbol genealógico del Mesías, tal como lo vemos en el texto que sigue: 

“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram. Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón. Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isa. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. 

Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa. Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías. Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías. Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías. Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia. 

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.  Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor. Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la   deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce” (Mt 1,1-17).

¿Qué es una genealogía?

Es el conjunto de los ascendientes o antepasados de una persona. También el escrito que la contiene. Mateo empieza su evangelio con esta página que la Iglesia nos presenta en el tiempo de Adviento (el día 17 de diciembre, feria privilegiada y que luego la escuchamos en la misa de la vigilia de Navidad, el 24 de diciembre por la tarde, como también en la solemnidad de San José, esposo de María): el árbol genealógico de Jesús, descrito con criterios distintos de los de San Lucas (Lc 3,23-38), y ciertamente no según una estricta metodología histórica. 

Mateo organiza los antepasados de Jesús en tres grupos, encabezados por Abrahán, David y Jeconías (éste, por ser el primero después del destierro). 

Esta lista tiene una intención inmediata: demostrar que Jesús pertenecía a la casa de David. Es la historia del “adviento” de Jesús, de sus antepasados. Pero no se trata de una mera lista notarial. Esta página está llena de intención y nos ayuda a entender mejor el misterio del Dios-con-nosotros cuyo nacimiento celebramos en el tiempo de Navidad, dentro del llamado “Ciclo de la manifestación del Señor” (Adviento, Navidad y Epifanía). 

Para nosotros los occidentales, estas listas no nos dicen mucho, puesto que desgraciadamente hemos perdido ese vínculo con nuestros antepasados y muy poco sabemos de ellos, además de parecernos aburridas. Pero para los judíos esto tenía un gran valor, a tal punto que muchos de los libros de la Biblia contienen listas de antepasados. Basta con que nos asomemos, por ejemplo, a los dos libros de Crónicas, por citar algunos. Las genealogías ayudan a conocer las raíces de las personas, en este caso las de Jesús y sus ancestros judíos.

Esto tenía una importancia muy grande entre los judíos y en la cultura mediterránea del siglo primero, en la que la persona se entendía a sí misma y era vista por los demás como parte de un grupo, especialmente del grupo de parentesco al que pertenecía, esto es, la familia. Ésta era la depositaria del honor acumulado por todos sus antepasados y cada uno de sus miembros participaba de dicho honor y estaba obligado a defenderlo.

San Mateo, que escribe para cristianos de origen judío, con esta genealogía pretende dar a conocer el ilustre origen de Jesús, que se remonta nada más y nada menos al mismísimo Abrahán y al rey David, presentando a Jesús como un judío honorable a los ojos de sus contemporáneos.  Además, la genealogía de Jesucristo (literalmente: “libro de la generación o de la génesis” (v.1), tiene una doble finalidad.  En primer lugar, indica la continuidad de Cristo respecto de la antigua alianza (una idea muy presente a lo largo del Evangelio de Mateo) y, en segundo lugar, poner de relieve la discontinuidad: en Jesús, descendiente de Abrahán y de David, se cumplen las promesas hechas a los patriarcas y a la dinastía davídica. Jesús es el nuevo David; al venir al término de una serie de seis veces siete generaciones, inaugurando así, con el comienzo de la séptima serie, la plenitud de los tiempos.

Esta genealogía de Jesús comprende tres ciclos de catorce generaciones, correspondientes a los tres grandes períodos de la historia de Israel, a saber: desde Abrahán hasta David, desde Salomón hasta el destierro de Babilonia y luego, desde el destierro hasta Cristo. 

La división de la lista por períodos deja claro que el nacimiento de Jesús no fue un acontecimiento fortuito (“por chiripa”, diríamos nosotros), sino el pleno cumplimiento de un designio divino al que estaba ordenada toda la historia del Antiguo Testamento. Jesús es el Mesías (Cristo), que llega al final de la primera alianza y, al mismo tiempo, lleva a plenitud lo que esta primera alianza o testamento contenía como promesa, dando comienzo a los tiempos mesiánicos.

El Mesías esperado, el Hijo de Dios, la Palabra eterna del Padre, se ha encarnado plenamente en la historia humana, está arraigado en un pueblo concreto, el de Israel. No es como un extraterrestre o un ángel que “cae del cielo”. Es un hombre como nosotros y  pertenece, entonces, con pleno derecho, porque así lo ha querido Dios, a la familia humana y al pueblo de Israel.  Y es “judío por los cuatro costados”. 

0
0
0
s2smodern