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¿Vendrá de nuevo el Señor al mundo?

“Soy católica y fiel creyente. Sin embargo, tengo una inquietud. ¿Cómo hay que interpretar la afirmación de nuestro Credo: “Jesús sentado a la derecha del Padre de nuevo vendrá con gloria a juzgar a vivos y muertos”? ¿Vendrá de nuevo el Señor al mundo? Eso es lo que dicen los Adventistas. Me han confundido. Yo pensaba que Dios nos juzga cuando nos llama, es decir, al salir de este mundo, cuando morimos. Si los Adventistas afirman que el Señor volverá, ¿significa que no creen en la Natividad, es decir, en su nacimiento en Belén?”

María Julia Guevara D. -  San José

Estimada María Julia: Encontramos la clara respuesta a su inquietud en el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (1983). En el numeral 1022 leemos: “Cada uno de nosotros, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través de una purificación (Purgatorio), bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del Cielo, bien para condenarse inmediatamente para siempre” (Infierno).

Con extrema claridad, se nos presentan pues, las tres posibilidades que nos esperan al morir: Cielo, Purgatorio o Infierno.

Naturalmente, hay que entender bien el sentido de juicio particular. Propiamente, no es que Dios pronuncie y determine la condenación o la salvación, sino, que le corresponde a cada uno de nosotros la decisión. Un sencillo ejemplo, no es propiamente el profesor que establece el “aprobado” o el “reprobado”, sino que es el alumno quien con su resultado hace que se declare aquello de lo él mismo es responsable.

Además del juicio particular sabemos que habrá un juicio final. Así lo describe el mismo Catecismo: “Llegará la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz (la de Cristo) y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación” (Jn 5, 28-29). Entonces Cristo vendrá “en su gloria, acompañado de todos sus ángeles… serán congregadas delante de Él todas las naciones y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda e irán éstas a su castigo eterno y los justos a una vida eterna” (Mt 25, 31-32.46; n. 1038 del NCIC).

“El juicio final sucederá cuando Cristo vuelva glorioso. Sólo el Padre conoce el día y la hora en que tendrá lugar. Sólo Él decidirá su advenimiento. Entonces Él pronunciará, por medio de su Hijo Jesucristo, su palabra definitiva sobre toda la historia” (1040).

Todo lo anterior ha quedado expresado en nuestro Credo, con la afirmación: “Sentado a la derecha del Padre, (Jesús) de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos”.

Nos referimos así a lo que llamamos “Parusía” o “segunda venida de Cristo”. Segunda para distinguirla de la primera en Navidad (Encarnación). Cuándo acontezca eso, como Cristo mismo lo ha afirmado y como acabamos de recordarlo, “nadie lo sabe, sólo el Padre”.

Adventistas son algunos grupos protestantes o evangélicos que en épocas más recientes han vuelto a afirmar la antigua idea “milenarista”, es decir, la creencia en la inminencia del retorno glorioso de Cristo. Los adventistas modernos, aunque ya divididos por sus distintas denominaciones, deben su origen a la predicación de William Miller (1782-1849), quien predijo la llegada de Cristo para la primavera de 1843, fecha que luego fue postergada. De este tronco común (Evangelical Adventist) se separaron en 1844, los adventistas del séptimo día, los que hoy en día son más conocidos y más proselitistas.

Monseñor Vittorino Girardi S. 

Obispo emérito de Tilarán-Liberia

 

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