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La oveja y el pastor

“Monseñor: en alguna ocasión Usted me comentó que escribe en el Eco Católico y que da clases… Durante los meses pasados se han comentado cosas “feas” acerca de algunos sacerdotes. Me atrevo a escribirle para expresarle mi experiencia reciente en que, si Usted quiere, puede apoyarse para lo que escribe y publica. Que Dios lo proteja y bendiga siempre.

Cómo ve una oveja a su pastor

Soy una mujer que constantemente desea encontrarse con el amor de Dios. Ha sido una peregrinación en donde he tenido que trabajar mucho mi humildad, la paciencia y la confianza en el Señor. El deseo de encontrarme con Dios, es mi inspiración.

No soy experta en nada de la Iglesia. Y por eso busco en los sacerdotes una inspiración y una voz de esperanza para seguir adelante. Los sacerdotes son el instrumento que Dios me ha dado para guiarme.

Hace una semana Dios me concedió una gran gracia: Me ha puesto en mi camino a un padre bondadoso como mi guía espiritual. Y le doy gracias infinitas por eso. No fue fácil encontrarlo, pero la divina Providencia permitió que fuera el momento de encontrarme con él y reconocerlo.

A veces las responsabilidades y las actividades del día, nos saturan y hacen que perdamos la claridad del “¿para qué?” hacemos las cosas. Y nos confunde con “tengo que hacer esta larga lista de tareas”… olvidándonos de las personas.

Hoy mi guía espiritual me marcó, cuando, a pesar de ser un sacerdote sumamente ocupado, se preocupó para que sus gestos y su tono de voz fueran como “Jesús lo haría”… de un padre que quiere ayudar y apoyar a su oveja. Fue revivir el pasaje donde Jesús, a pesar de que iba caminando para un lugar lejano, al sentir que le tocaron el manto, se detuvo y preguntó quién lo tocó. Pero luego, la escuchó a aquella mujer, conversó con ella, la consoló y guió.

Creo en la Confesión como un maravilloso medio que Dios nos da para reconciliarnos con Él y para experimentar su misericordia. He podido sentir cómo el peso de los problemas y dificultades desaparecen después de la reconciliación con Dios. El encuentro con la gracia recibida a través de mi guía espiritual, movió profundamente mi alma y mi corazón: Jesús me permitió tener esa bocanada de aire que yo necesitaba para respirar, me dio fuerzas para seguir y me permitió sentirme amada por Él.

Gracias, gracias Madrecita por tu Sí. Gracias porque aceptaste tu misión y porque eres un modelo para mí.

Padre, protege a todos tus sacerdotes. No permitas que los abrume el día a día. Permite que tengan siempre clara su misión: ser los pastores que reciban con amor a sus ovejas, en toda circunstancia y en todo momento. Somos ovejas y que los necesitamos mucho”.

Esposa y Madre - San José

Monseñor Vittorino Girardi S. 

Obispo emérito de Tilarán-Liberia

 

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