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¿Existen milagros reconocidos fuera de la Iglesia Católica?

 “Mi consulta es la siguiente: Sé que la Iglesia Católica tiene todo un protocolo y unas comisiones que investigan los supuestos milagros, antes de que éstos sean oficialmente reconocidos como tales por la Autoridad Eclesiástica. Normalmente los milagros reconocidos como tales son aquellos que han sido obtenidos directamente de Dios o por la intercesión de María Santísima o de otros santos, y que acontecen dentro de la Iglesia Católica. Sin embargo, (de ahí viene mi consulta) un supuesto milagro que ocurre fuera de la Iglesia Católica, o sea, dentro de un grupo no católico (sé bien que muchos son sólo “show”), este milagro, ¿podría ser investigado según el protocolo y Comisión autorizada para su investigación? ¿En caso de demostrar la autenticidad de tal milagro, la Iglesia Católica lo reconocería? ¿Ha sucedido alguna vez? Muchas gracias por su respuesta”.

Walter Antonio Bosques B. - San José

Estimado don Walter: es como usted hace comprender. La Iglesia Católica procede con mucha cautela y prudencia cuando se trata de posibles milagros. Lo que la Iglesia de Cristo pretende y debe, es ser “servidora” y cooperadora de la Verdad; no debe en absoluto buscar “llamar la atención” o “ser noticia”, sino, proponer la verdad, la que nos hace libres.

Le doy un ejemplo: cuando en la Congregación de los Santos (Dicasterio o Ministerio de la Iglesia que se encarga de las canonizaciones) se propone un posible milagro, hay una comisión de varios médicos especialistas que deben dar el veredicto acerca de su autenticidad, antes que la misma Congregación lo pueda considerar tal y obtenido por la intercesión de alguien que se quisiera beatificar o canonizar.

Ahora bien, no podemos negar que alguien que pertenezca de “buena fe” a una religión distinta de la cristiana católica, pueda obtener, con su oración hecha con fe sincera y profunda, una intervención milagrosa de parte de Dios… Dios mira la autenticidad de la Fe, no a los posibles límites y errores de una determinada religión. Le presento un caso que conocí directamente. En Khartum, Sudán, África, se encontraba una señora en muy grave situación; los médicos no tenían ya ninguna esperanza. Ella y su esposo médico eran musulmanes… Se les preguntó si estaban de acuerdo en que se pidiera un milagro en su favor por la intercesión de un posible santo católico. Ellos estuvieron anuentes y se unieron en oración dirigiéndose obviamente a Alah, mientras que los médicos y enfermeros católicos de aquel mismo hospital se dirigían suplicantes a nuestro Dios por la intercesión de Daniel Comboni… Dios concedió el milagro y fue reconocido tal por la Autoridad Eclesiástica. No creo que el milagro haya sido obtenido sólo por la fe y la confianza de los católicos, sino también por la fe humilde de aquella familia musulmana. ¡Fue por la fe de todos! Ellos mismos lo creyeron y se unieron a dar gracias a Alah.

Alah es un nombre distinto, pero para indicar al mismo Dios, Creador y Padre de todos.

¿Significa esto que todas las religiones se equivalen? ¡De ninguna manera! En efecto, “Dios quiere que todos lleguen al conocimiento de la verdad” (I Tim 2, 4) y de ahí deriva el deber que todos tenemos de buscar la Verdad. Sin embargo, Dios mira el corazón y la conciencia de cada uno y según esa misma conciencia Él nos ve y nos juzga. Lo ha afirmado con toda claridad el mismo Concilio Vaticano II en su Constitución Pastoral Gaudium et Spes (Alegría y Esperanza) en su número 16: “La conciencia es el núcleo más secreto del sagrario del hombre en el que éste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto más íntimo de aquella […] La fidelidad a esta conciencia une a los cristianos con los demás hombres para buscar la verdad y resolver con acierto los numerosos problemas morales que se presentan al individuo y a la sociedad.

Monseñor Vittorino Girardi S. 

Obispo emérito de Tilarán-Liberia

 

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