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¿Existen los católicos LGTB?

“Leí hace un tiempo en ACI Prensa un artículo que me llamó muchísimo la atención; el título decía “¿Existen los católicos LGTB? Esto responde el Cardenal Napier, al jesuita James Martin”. La noticia nos informa básicamente que el Padre James utilizó ese término, “católico LGTB” en una publicación suya, para darles una identidad al grupo. Para sostener su propuesta, él pone el ejemplo de “católicos latinos”, “católicos jóvenes”… entre otros. Sin embargo, el Card. Napier le responde que no podemos identificar a las personas por sus preferencias sexuales, en cuanto que, todos los bautizados ya somos la Iglesia de Cristo. 

El Padre James se apoya en el hecho de que hay que incluirlos de esa forma como miembros del cuerpo de Cristo… Sin embargo para mi concepto, como ya lo mencioné, todos los bautizados somos cuerpo de Cristo.

Monseñor, me preocupa que dentro de la Iglesia se usen estos términos que están ocasionando una distorsión en la persona y que, por otra parte, determinados grupos quieren introducir como correctos. La justificación del Padre James pretende hacer pensar que no utilizar esa expresión “católicos LGTB”, en cierta forma, les excluiría de la Iglesia. 

Quisiera saber su opinión y se la agradezco”.

Estimada Andrea: Desafortunadamente el Padre James Martin, jesuita, no se conforma solo con la pretensión de que se introduzca en la terminología eclesiástica, la expresión “católicos LGTB” sino que va más allá, situándose abiertamente al margen de la enseñanza de la Sagrada Escritura y de la ética cristiana. Nos “duelen” sus afirmaciones, pero sabemos que no es la primera vez que en la Iglesia se dan casos de “disonancias” semejantes a las del Padre James Martin. 

Ahora bien, es del todo correcta la afirmación del Card. Napier de Sudáfrica: no hay ninguna razón consistente para que debamos catalogar a los miembros de la Iglesia por sus tendencias y preferencias sexuales. 

Como usted misma lo afirma: todos desde el momento de nuestro bautismo pertenecemos a la Iglesia Católica, a menos que no haya otra razón que nos excluya de ella.

El argumento que presenta el Padre James Martin no convence por su falta de lógica. Decir católicos adultos, niños católicos… evidencia a grupos de católicos pero no sus “preferencias”. Si su argumento convenciera deberíamos decir también “católicos enfermos”, “católicos alcohólicos”, “católicos heterosexuales”, “católicos analfabetas”, “católicos neuróticos”… 

Si la propuesta del Padre James Martin se debe a que de ese modo los LGTB resultaran “visibilizados” en la Iglesia, cualquier otra categoría tendría el mismo derecho. Si los ejemplos que acabo de dar podrían resultar ofensivos, esa no es en absoluto mi intención, como tampoco es mi intención “marginar” a los LGTB. Con los ejemplos que acabo de dar quiero solo mostrar a dónde habría que llegar si aceptáramos la propuesta del Padre James Martin… 

No cabe duda, a la base de su razonamiento no encontramos “lógica” sino la expresión de una ideología interesada. 

Monseñor Vittorino Girardi S. 
Obispo emérito de Tilarán-Liberia

 

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