All for Joomla All for Webmasters

“Ser misionero es ir donde nadie más va”

Laura Ávila Chacón
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

José Fonseca Córdoba es un agente pastoral de 44 años que hizo de la Barra de Parismina, su tierra de misión. Este territorio de la Parroquia de Siquirres, rodeado de canales navegables y con una exhuberante vegetación, es el lugar de entrega de este limonense que desde los 17 años sintió el llamado de Dios a servirle.

José comenzó siendo catequista en su amado pueblo de la Perlita de Siquirres. Motivado por las cosas de Dios, realizó un curso de misionología gracias al apoyo que recibió en aquel entonces de su parroquia.

Dichos estudios los cursó en la Universidad Católica. Ahí, por invitación de una religiosa y con el apoyo del Padre Alexander Oviedo, profundizó en Honduras el conocimiento de la misión ad gentes, es decir, aquella que se realiza en territorios de poca o nula evangelización.

Por tres años se formó y se dio cuenta que su amor al Señor era tan grande que decidió dedicarse a tiempo completo a predicar la Palabra de Dios, incluso sacrificando el deseo de conformar su propia familia.

Concretada su formación, que incluyó aspectos de carácter psicológico y de orientación espiritual, su trabajo se ha concentrado en Barra de Parisma, donde tiene tres años y cuatro meses de compartir la buena noticia de Jesucristo a sus 267 pobladores.

Recuerda que al principio fue muy duro, pues en la comunidad no existía nada en términos pastorales. Ahora, gracias al apoyo de su obispo Mons. Javier Román, se ha logrado un despertar de la comunidad. Ya hay cuatro catequistas formadas y hasta un consejo económico.

La misión, afirma don José, no ha sido solo espiritual, sino también social y material, ya que en Parismina, por ejemplo, no se contaba ni con una cocina parroquial para las actividades religiosas, proyecto que ahora lleva adelante con éxito como una forma de involucrar a las personas en la vida de la Iglesia.

La Barra de Parismina está dedicada a la Virgen del Carmen, por lo que su devoción se ha acrecentado en los últimos años con una procesión de lanchas por los canales cada 16 de julio. Este año, por motivo del aumento en el caudal de los canales, dicha celebración se llevará a cabo el 21 de junio.

Dios es lo más grande

“Nuestro Señor es lo más grande”. Con esas palabras don José hace vida el Evangelio en una de las comunidades más pobres del país. Con la fuerza de la fe, el misionero enfrenta todos los días situaciones como la desesperanza y la miseria en que viven muchos pobladores de la barra.

“Las personas creen en Nuestro Señor, sin embargo por su situación social muchas veces se distancian de la parte espiritual”, explica.

En la barra hay pocas fuentes de empleo. El turismo y la pesca son para algunos una tabla de salvación contra la pobreza. Actualmente, un proyecto denominado “Salvemos las Tortugas”, les permite a muchos ganarse algo de febrero a octubre, luego de ese tiempo vuelven de nuevo a quedarse sin sustento. Ante esta realidad, don José trata en todo momento de escucharlos, para luego ayudarlos aunque sea con una palabra de aliento y así, compartiendo la esperanza, va predicando a Dios.

Barra de Parismina es una isla a la cual se ingresa siguiendo el río Reventazón, su territorio colinda con el Mar Caribe y con el canal de la Barra de Pacuare.

La familia de don José lo apoya en su apostolado. Al principio fue duro por la realidad que viven los lugareños, pero él no los deja solos por el amor que les tiene, incluso se desplaza al lugar por sus propios medios haciendo frente a los gastos con su salario de conserje.

“Ser misionero es ir donde nadie más va”, asegura, por eso “quien desee optar por ser misionero debe creer en Dios, creer en el servicio y tener la disponibilidad como ser humano para servir a los demás”, agrega.

El misionero, explicó, se alimenta de la oración, la Eucaristía y con ejercicios  espirituales. En su caso lo hace con lecturas de San Ignacio de Loyola que le enseñaron en el grupo de Ad Gentes. 

Don José ama su amado Siquirres, por eso decidió realizar su misión en estas tierras, a diferencia de otros misioneros que salieron del país, pues asegura que aquí todavía hay mucha necesidad . 

Aparte de la misión en la barra, don José coordina pastoralmente, a solicitud del párroco de Siquirres, la comunidad del Carmen, la cual se compone de 13 poblados, y también se le solicita apoyo para atender la zona indígena en la localidad.

El misionero concluye la conversación asegurando que se siente satisfecho y agradecido con Dios, y que espera, con la gracia de Dios, poder algún día convertirse en diácono permanente para servir todavía mejor.

 

0
0
0
s2smodern