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“Mi fe está intacta”

  • Futbolista Erick Marín

Ma. Estela Monterrosa S.
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En poco más de un año, el futbolista Erick Marín ha enfrentado el cáncer en tres ocasiones, un duro proceso que ha sobrellevado con fe, aunque reconoce que ha sentido miedo.

Recibió noticia de que el cáncer había vuelto cuando estaba retomando su trabajo como futbolista en el equipo Guadalupe FC.

El tratamiento que le propusieron en esta ocasión era más fuerte y debía recibirlo en el Hospital México. “Al principio da miedo por todo lo que puede pasar, aunque siempre he tenido fe en Dios”, recordó mientras esperaba la salida del hospital a finales de agosto.

Marín comentó que, conforme pasaban los días, el cuerpo resentía más el tratamiento. “Eran tres ciclos de tres días de quimioterapia, descanso y un trasplante de células madre”, recordó.

La primera vez se le bajaron las defensas y tuvo fiebre. La segunda vez, además de la fiebre, se le bajó la presión arterial y tuvo vómitos. Después del tercer ciclo, tuvo una bacteria en la sangre que obligó a mantenerlo hospitalizado debido a los antibióticos que requería.

Contó que tiene una trombosis en la pierna izquierda, por lo que debe mantener cuidados. Además, por el tratamiento, debe estar aislado durante un tiempo tras su salida del hospital. 

“En medio de todo le he dado gracias a Dios, porque yo he pasado cosas difíciles, pero hay personas en condiciones peores. Creo en Dios, sé que es fiel y que está conmigo en todo momento. Como humano he pensado cosas como que pasaría si el tratamiento no funcionaba, pero la fe fue más fuerte, yo sabía que las cosas iban a estar bien”, comentó.

El futbolista reconoció que los momentos de prueba fueron realmente difíciles y en ocasiones se sentía tan mal que no contestaba el teléfono ni siquiera a su familia. “Esto también exige actitud positiva y mucha fe. Pero es muy difícil. El cuerpo tiene cambios drásticos, yo aún siento ascos, estoy sin apetito. Ha sido muy duro, pero también me ha ayudado a madurar como persona”, afirmó.

Añadió que “mi fe está intacta, sé que Dios fue quien me sanó, sé que la Virgencita intercedió por mí. Dios oyó mis oraciones, las de mi familia y las de mucha gente que oró por mí y se los agradezco mucho. Me siguen llegando mensajes de muy buenas vibras”, expresó.

Libre de cáncer

De acuerdo con los médicos, hoy Marín se encuentra libre de cáncer. “Lloré cuando me dijeron que el cáncer había desaparecido”, comentó. 

Tras este proceso, el futbolista expresó su gratitud al equipo que lo atendió en el Hospital México. “Han hecho un trabajo excelente. Dios me los puso en el camino. Son muy comprometidos”, dijo.

Al salir del centro médico, Marín tendrá que visitar el hospital dos veces a la semana y de acuerdo a su progreso le darán permiso para dejar el aislamiento y hacer algunas actividades. 

“Voy a tomarlo con calma. Mi deseo es volver a jugar, es lo que más motiva. Pero voy a tomarme un tiempo, la trombosis tiene que desaparecer, tengo que mantener la paciencia”.

El futbolista no se cansa de agradecerle a la gente que ha estado pendiente de él, “no saben lo bien que le hacen a uno en los momentos difíciles”.

A las personas que están enfrentado una prueba les dice: “No bajen los brazos, Dios nunca nos abandona, hay que tener paciencia porque las cosas no son cuando uno las quiere. Pero sepan que sí se puede”.

Solidaridad en la dificultad

La situación de Erick fue muy dura no solo por la noticia de que el cáncer volvió, sino que en un momento se vio enfermo, desempleado y sin seguro médico. Fue entonces cuando la solidaridad tocó el corazón de sus amigos y colegas, así como de los aficionados del fútbol.

“Para este proceso muchos colegas se han acercado. Lo que hizo Jafet Soto es algo que no voy a olvidar nunca. Él motivó a que la gente me ayudara porque yo me había quedado sin trabajo, él me dio la mano y después mucha gente vino a ayudarme como los seleccionados, varios equipos, son bendiciones que me han enviado del cielo”.

El futbolista agregó que otra persona que le ha demostrado su apoyo incondicional es su novia, María del Mar. “Ella ha sido un ángel. Ha estado conmigo hombro a hombro en los tres procesos. A veces no encuentro ni las palabras para decirle gracias”, dijo.

Así como su familia que ha estado junto a él, Marín afirmó que Dios ha puesto mucha gente buena a su lado, “ha llegado gente nueva a mi vida, que la ha hecho mejor”.

 

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