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“La fe es la que nos tiene aquí”

  • Stalin Núñez y Evelyn Badilla, padres de los siameses

Ma. Estela Monterrosa S.
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La historia de este joven matrimonio es conocida por muchos costarricenses debido al histórico nacimiento y separación de sus hijos menores, Samuel y Ezequiel, que nacieron unidos por la cabecita.

La lección de fe de estos padres es ejemplar. Le han llamado “resiliencia, que es como sacar fuerzas cuando parece que uno ya no puede”, dijo Stalin Núñez, “pero nosotros creemos que Nuestro Señor nos sostiene”.

Ambos son oriundos de San Vito de Coto Brus donde vivieron intensamente su fe católica, de hecho, Stalin consideró en un momento de su vida ser parte de la congregación de Cristo Obrero, además, fue catequista, miembro del consejo de pastoral de su parroquia y ministro extraordinario de la Comunión. “Siempre estuve muy integrado en la Iglesia”, afirmó.

Evelyn Badilla tiene el mismo sentimiento religioso, cantaba en la Iglesia y fue catequista hasta que tuvo su segundo embarazo. “A nosotros nos enseñaron el respeto a Dios, a la Virgen y los Santos; la fe es una herencia fuerte que tratamos de dejársela a nuestros hijos”, afirmaron.

Y es esa fe firme la que no ha permitido que se les apague la sonrisa a pesar de los duros momentos que han debido enfrentar. “La fe es la que nos tiene aquí sin apoyo psicológico. Nos lo han ofrecido, pero no lo hemos necesitado”, agregó Evelyn.

Ambos aseguran que para enfrentar el proceso con sus bebés ha sido clave aceptar la voluntad de Dios. “Cuando uno le da gracias a Dios pasan cosas buenas”, dijo Stalin.

Evelyn recordó que cuando les dieron la noticia de que sus bebés estaban unidos por la cabecita lo primero que hizo fue ir al Santísimo Sacramento. “No pude decirle nada, solo me quedé de rodillas, Él sabía lo que yo necesitaba”.

Su fe no ha evitado que en momentos de angustia se enoje con Dios. “Le hablo como a mi papá, pienso que está a la par escuchándome”. Recordó, por ejemplo, cuando sus bebés estaban más pequeños y Samuel padecía reflujo. “Estaba muy delgadito y yo le dije a Dios muy enojada ‘¿por qué deja que mi chiquito este así? ¿dónde está?’. Pronto superó el reflujo”, recordó sonriendo.

Los milagros a través de sus hijos

Evelyn y Stalin se han dedicado tiempo completo al cuidado de sus tres hijos. Afirmaron que Dios “se ha lucido en milagros” a través de sus pequeños Samuel y Ezequiel. “Dios ha tenido misericordia dejándonos a los chiquitos, a pesar de que muchos decían que no se iba a lograr”.

“El primer milagro fue cómo vimos que se formó el segundo cerebro durante el embarazo porque solo había uno. Otro milagro fue durante la cirugía de separación porque Samuel se fue tres veces y Ezequiel casi se va también. Samuel tuvo dos derrames cerebrales después de la cirugía y pudo levantarse. Para nosotros otro milagro ha sido que Samuel recuperara la vista porque después de la cirugía quedó ciego, aunque aún no ve al 100%, y otro milagro es que les diagnosticaron parálisis profunda, pero no lo demuestran”, dijo Evelyn.

“Creo que Dios nunca nos deja solos, a nosotros nos ha funcionado entregárselo todo a Él. Saber que las situaciones no van a ser eternas. Aún en la noche más oscura Dios está ahí viéndonos y guiándonos, dándole a uno fortaleza y paz. Uno no debe dejar de creer y pensar en positivo”, afirmó.

El cambio en el estilo de vida de esta familia ha sido total desde que supieron que sus bebés estaban unidos. “Un jueves nos dimos cuenta y al sábado siguiente ya estábamos aquí. Casi ni nos despedimos de la gente”, recordó.

Al principio debieron hospedarse en la casa de unos abuelos en Cartago y, contrario a lo que estaban acostumbrados, los portones estaban siempre cerrados. “Francisco (el hijo mayor) tenía dos años y se guindaba de los portones y decía ‘sáquenme de aquí’ porque él estaba acostumbrado a andar de aquí para allá, eso fue muy duro”, dijo Evelyn.

Con el tiempo y apoyo de muchas personas que han conocido su caso a través de los medios de comunicación han logrado establecerse. Ahora cuentan con una casa propia gracias a una campaña de solidaridad navideña y afirman que todo lo que tienen ha sido donado.

Ambos son jóvenes aplicados, Stalin espera concluir el bachillerato en Enseñanza del Inglés este año y Evelyn está estudiando Educación Preescolar. Por el momento no tienen permiso para trabajar por parte del departamento de Trabajo Social de Hospital Nacional de Niños, pero igualmente se preparan.

Hoy en día, la familia batalla para conseguir que la Caja Costarricense de Seguro Social le dé a sus pequeños -diagnosticados con parálisis profunda- la pensión del régimen no contributivo; sin embargo, la solicitud ha sido rechazada en más de una ocasión, pese a que las necesidades de sus hijos son significativas.

 

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