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Manifiesto por la vida

Dra. Nancy Larios Medina
Ginecoobstetra

Es hermoso ver como tantos costarricenses se han comprometido con lo que es fundamental: la vida. Hermoso ver cómo estamos dispuestos a luchar en nombre de aquellos que no tienen voz pero que por eso no dejan de ser menos dignos. Y que ese otro puede incluso en cualquier momento ser parte de nuestra propia familia.

Y a todo esto... ¿cuándo empieza la vida? Pregunta que hace tiempo ha sido respondida y respaldada. Innumerable evidencia científica ya lo ha hecho:

Desde la antropología, la genética, la genética molecular, embriología y la biología se ha demostrado que nuestra vida como seres humanos inicia desde la fecundación y que a partir de dos células (una paterna y otra materna) empieza un nuevo reloj biológico a funcionar, tan autónomo, tan diferente de su madre que lo alberga durante el periodo intrauterino y que debería ser el lugar más seguro para este nuevo ser.

Es el embrión quien orquesta la cadena de cambios en el cuerpo materno desde detener el periodo menstrual de su madre y hacer habitable su útero, desarrollando una placenta y una membrana protectora para sí mismo.

Nos han demostrado las ciencias que por ejemplo ya a las 4 - 5 semanas es perceptible un latido cardiaco que va a una velocidad distinta, perceptible, que con la nueva tecnología ultrasonográfica hoy en día sus padres ya lo podrían escuchar.

Que a las 8-9 semanas ya es capaz de moverse autónomamente lo cual significa que ese reloj biológico no se detiene, es continuo el desarrollo buscando la madurez de todos los sistemas que le ayudarán a defenderse en la vida extrauterina.

También es sabido que la futura madre es preparada para llevar a su bebé durante nueve meses físicamente (porque psicológica y emocionalmente siempre lo va a llevar).

¿Y cómo se prepara? El proceso fisiológico del embarazo es tan fascinante que todo lo que ocurre es para proteger a este nuevo ser que es genéticamente distinto. El sistema inmunológico de la madre cambia y funciona transformándolo transitoriamente en un sistema de no rechazo a este tejido que proviene también del padre y por lo tanto diferente a ella, como en un transplante, para ser más gráficos. El sistema circulatorio cambia, el volumen sanguíneo aumenta para nutrir al bebé… podría seguir, pero no pretendo dar una clase de fisiología del embarazo, que como repito, es fascinante.

A todo esto, cada ser humano que inicia desde la fecundación es un nuevo miembro de nuestra comunidad, independientemente de cómo haya sido gestado, es digno y sujeto de derechos, no se puede tener un calendario y discriminar a partir de cuándo o hasta cuándo es merecedor del máximo de los derechos que es la vida.

Creo que no había sido mencionado tanto a Hipócrates como estos últimos años. Ya desde tiempos de él y de Galeno, muchos años antes de Cristo, los códigos de ética médica ya exhortaban a cuidar la vida desde la concepción. Que dicho sea de paso, todavía las nuevas generaciones de médicos hacen el juramento antes de estar habilitados para ejercer.

En la mujer embarazada, no estamos sólo ante una persona, sino dos, no estamos sólo ante un paciente, sino dos. Y los avances tecnológicos en medicina nos han permitido brindar los mejores manejos para salvaguardar la vida de los dos... salvo en contadas excepciones esto no es posible. Contamos con mejor atención primaria, mejor diagnóstico, mejor tratamiento llevando hasta el final la lucha por mantener las dos vidas, y no eligiendo con ligereza olvidarnos de una para enfocarnos sólo en otra, porque ambos merecen nuestro mayor esfuerzo.

Costa Rica, ejemplo mundial

Nuestro país ha sido ejemplo a nivel mundial en cuanto a salud se refiere. Tenemos una de las tasas de mortalidad materna y neonatal más bajas del mundo, que en Latinoamérica es superada solo por Chile. Además, una cobertura de control prenatal casi universal, un programa de tamizaje neonatal amplísimo que permite detectar y empezar a tratar enfermedades metabólicas antes impensables, una cobertura de parto hospitalario mayor del 90%. Y ahora se ha incursionado en medicina fetal... ¡sí, la medicina fetal existe! 

Tenemos uno de los mejores sistemas de salud, único con cobertura universal que de acuerdo a estudios internacionales es el sistema más equitativo del mundo. No discrimina por género, religión, estado socioeconómico, nacionalidad y tampoco debería discriminar por edad... sea antes o después de nacer.

Así que nuestros esfuerzos han sido grandes como país y sociedad como para retroceder negando la dignidad de ser humano a otro por ser el más pequeño y el más débil. ¿No es esta la opresión de la cual la humanidad ha buscado liberarse? ¿Por qué dudamos de nuestro propio avance, de los descubrimientos científicos que el mismo ser humano ha logrado?

Por otra parte, las personas no son una inversión, son un un bien en sí mismo y no podemos desahuciar a los más vulnerables basados en estimaciones o en supuestos.

La madre necesita y tiene derecho a ser acompañada y apoyada desde todo punto de vista, no merece simplemente que se desaparezca la consecuencia de una serie de problemas que la empujaron a tal o cual decisión, empujándola a sufrir una herida psíquica de por vida como es el síndrome postaborto.

El ser humano permanece vivo e indefenso a expensas de nuestro enfoque y decisión para dejarle existir y desarrollarse o sentenciarlo. Hay millones de vidas que nos necesitan para poder nacer.

Sus existencias dependen de nuestro esfuerzo, de nuestra insistencia, de nuestra opinión, que en estos casos, son de vida o muerte.

 

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