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Mujer esperanza

Lis Chaves
Ordo Virginum, Dióc. de Cartago
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Siempre que veo una mujer veo esperanza. Dios quiso que la mujer tuviera el don maravilloso de dar vida y las que no han podido ser madres biológicas siempre dan vida a su alrededor acogiendo en la maternidad de su corazón a muchos hijos espirituales.

Algunos sectores científicos y sociales piensan que la madre se puede suprimir. Incluso que la vida se puede crear fuera de un vientre materno femenino para que rompa esa dependencia de la mujer. Está demostrado que el bebé en el vientre de su madre recibe más que alimento, siente sus emociones, es sensible al tacto y ruidos externos y su pequeño corazón se sincroniza con el de su madre. Al nacer, el niño necesita alimentarse de su madre tanto de su leche como de sus brazos, necesita estar cerca de ese corazón que lo arrulló por nueve meses.

Hay situaciones donde la madre muere o no puede atender a su hijo por enfermedad, pero lo ideal es que el niño nazca y pueda ser atendido y alimentado por su madre, amado por sus padres. Con solo la leche materna de las primeras semanas los bebes aumentan el peso. Aun cuando el padre está presente, el bebe mira a su madre con enamoramiento. En los primeros meses de vida el niño sabe que depende en todo de su madre, prácticamente que ella es una sola con él, es su fuente de amor y de alimento.

“En el momento del parto la visión de los bebés no es buena, pero en el segundo en que su madre lo carga y comienza a hablarle, sus ojos se abren y enfoca el rostro de su mamá instintivamente. Esto es porque desde el vientre, ellos pueden escuchar la voz de su madre y la pueden distinguir de otras voces extrañas. Cuando nace, sabe quien es su madre y pueden sentirle incluso desde su olor… El campo de visión de los recién nacidos es de 12 pulgadas por lo que a la hora de darle de mamar la cara de su madre es lo único que va a mirar y de lo que cada día se enamora más” (www.materna.com.ar).

¿Cómo entonces suprimir a la madre? ¿Cómo suprimir a la mujer? Y por supuesto, desde la fe, la vida desde la concepción ha sido el plan perfecto de Dios, el don dado a la mujer para que la vida se desarrolle en su vientre y la familia para que podamos vivir felices en una relación de amor como lo es la Santísima Trinidad. Nosotros siempre queremos salirnos del plan de Dios, hacer todo a nuestra forma y por eso la sociedad está cada vez más enferma.

Para mi la mujer es esperanza no solo porque puede dar vida sino porque es la primera en transmitir la fe en la familia. Por ese vínculo tan fuerte que normalmente desarrollamos con las madres, con ellas tendemos a conocer a Dios, a seguir sus pasos, aunque afuera todo esté contra nosotros. Las oraciones de los padres siempre van a sostener a sus hijos.

La mujer es esperanza porque puede dar a la sociedad personas con valores, porque es la primera transmisora de la fe, porque es signo de vida y maternidad, pero más allá, porque sus cualidades únicas son necesarias para construir un futuro mejor. Termino con estas palabras del Papa Francisco: “Promover a la mujer en la Iglesia es escucharla, darle funciones. Pero eso no basta. Lo que no hemos logrado todavía es caer en la cuenta de que la figura de la mujer va más allá de la funcionalidad. La Iglesia no puede ser Iglesia sin la mujer, porque la Iglesia es mujer, es femenina. Es La Iglesia no El Iglesia. Una dimensión que no tenga feminidad en la Iglesia hace que la Iglesia no sea Iglesia” (Religión Digital. El Papa sobre los mercaderes del Vaticano…).

 

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