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El amor, un mandamiento siempre nuevo

Oración inicial

Señor Jesús ayúdanos a entender el misterio de la Iglesia, comunidad de amor. Al darnos el mandamiento nuevo como constitutivo de la Iglesia, tú nos indicas que es el primero en la jerarquía de valores. Cuando estabas a punto de despedirte de tus discípulos, has querido ofrecer el memorial del mandamiento nuevo, el nuevo estatuto de la comunidad cristiana. No fue una piadosa exhortación, sino más bien, un mandamiento nuevo, que es el amor. En esta ‘relativa ausencia’ estamos invitados a reconocerte presente en la persona del hermano. En este periodo de la Pascua, Señor Jesús, tú nos recuerdas que el tiempo de la Iglesia, es el tiempo de la caridad, es el tiempo del encuentro contigo mediante los hermanos. Sabemos que al final de nuestra vida nos juzgarán sobre el amor. Ayúdanos a encontrarnos en cada uno de nuestros hermanos y hermanas, aprovechando las pequeñas ocasiones de cada día.

Lectura Bíblica

Lectura del santo Evangelio según San Juan 13, 31-33. 34-35

Cuando Judas salió del cenáculo, Jesús dijo: “Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.

Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado; y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos”.

Palabra del Señor.

Minuto de silencio

El pasaje evangélico nos presenta unas palabras de despedida de Jesús dirigidas a sus discípulos. Este relato hay que considerarlo una especie de sacramento del encuentro con la Persona viva y verdadera de Jesús.

Algunas preguntas 

1. ¿Amamos a nuestros hermanos como amamos a Cristo?

2. ¿Sé reconocer al Señor presente en la persona del hermano, de la hermana?

3. ¿Sé captar las pequeñas ocasiones cotidianas para hacer bien a los demás?

4. Interroguémonos sobre nuestra vida cotidiana: ¿es posible vivir al lado de los hermanos de la mañana a la noche sin aceptarlos y sin amarlos?

5. La caridad ¿da sentido a todo en mi vida?

6. ¿Qué puedo hacer para mostrar mi agradecimiento al Señor que vino por mi a hacerse siervo y ha consagrado por mi bien toda su vida? Jesús contesta: Sírveme en mis hermanos. Es éste el modo más auténtico para indicar el realismo de tu amor para conmigo.

Oración final 

Te amo, oh Dios mío, en tus dones; te amo en mi nulidad, porque en ella también entiendo tu infinita sabiduría; te amo en los acontecimientos múltiples ordinarios y extraordinarios, con que tu acompañaste mi vida…Te amo en todo, momentos de paz o de desconcierto; porque no busco, ni nunca busqué, de Ti consuelos; sino a Ti, Dios de los consuelos. Porque nunca me glorié ni me complací en aquello que me hiciste sentir en tu Divino amor por gracia gratuita, ni me angustié ni turbé en la aridez y la poquedad.

Beata Teresa Scrilli

 

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