All for Joomla All for Webmasters

“Ver al pobre más pobre con los propios ojos”

  • Pbro. Belisario González, único costarricense sacerdote Misionero de la Caridad

Danny Solano Gómez
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Realizó por primera vez la romería a la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles en 1986, con una promesa muy clara: “Pedir la gracia de la conversión”. 

“Me fue dada ipso facto, en diciembre de ese año vino la primera ocasión en la que sentí el llamado al sacerdocio mientras leía las Sagradas Escrituras”, recordó el Padre Belisario González, el único costarricense perteneciente a los Padres Misioneros de la Caridad.

Este vecino de San Cayetano, en San José, ha sido misionero por 30 años en India (Calcuta), Guatemala (Alta Verapaz) y actualmente en México. En ese tiempo ha tenido contacto con los “pobres más pobres”.

Como aquella vez hace tres años, una tarde mientras caminaba por las calles de Calcuta observó a un joven, muy sucio y maloliente, que estaba tirado en el suelo en medio del tráfico, tenía tres agujeros en su cabeza y en uno había masa cerebral expuesta con gusanos. 

El Padre Belisario junto a otras personas cargaron al individuo y lo llevaron a una de las Casas de las Misioneras de la Caridad. “Cosas así se ven todos los días en Calcuta, es una experiencia muy fuerte”, comentó el sacerdote, quien afirma que a través de la oración recibe la fuerza para ayudar a estos hermanos.

Vocación y formación

Según expone, sentía que su vida “se estaba desperdiciando”, pues “andaba en la parranda y el pecado”, y “como solo se vive una vez” hizo aquella promesa en la romería.

Dejó sus estudios universitarios y entró a la Congregación de los misioneros de San Vicente de Paúl en 1988, pero sentía un llamado a una mayor radicalidad. Ese año llegó la Madre Teresa de Calcuta a Costa Rica, fue a verla a la Catedral Metropolitana y algo comenzó a crecer en su interior.

“Un día estaba rezando el Rosario solo en la Parroquia de San Cayetano y vino una inspiración a entrar con los Padres Misioneros de la Caridad, suponiendo que existía esa congregación, pues no estaba seguro en aquel momento”, relató. 

Llamó a las Hermanas de la Caridad, le informaron que efectivamente había tal congregación, envió una carta, se pusieron en contacto con él y decidió formarse en Tijuana, México, y luego en Roma,  Italia, donde se ordenó sacerdote en 1997.

Encuentros con la Madre Teresa

La primera vez que vio al a Madre Teresa fue precisamente cuando vino a Costa Rica en 1988 en la Catedral Metropolitana, allí él pudo tomarle una fotografía cuando pasaba entre la multitud.

Una vez que él entró al Seminario de los Sacerdotes Misioneros de la Caridad se encontró con ella en 1989, la santa miró la foto y le escribió al reverso: “Sé humilde como María para que seas santo como Jesús”. Tendría la dicha de encontrarse en diversas ocasiones con la monja de origen albanés. 

Narra que en el seminario hubo una época en la que sintió la inspiración para cambiarse de congregación por tercera vez, quería irse con los hermanos de la Caridad contemplativos. 

“Cuando le conté a ella, me miró a los ojos y me dijo: “No, de ninguna manera, esto no es de Dios es del diablo, la próxima que el diablo te moleste dile que deje de hacerlo”. Ahí desapareció esa tentación. Al tiempo conocí a esa comunidad y supe que no era mi vocación, si me hubiera ido quizá no sería sacerdote”.

Sobre la santa dijo: “Se sentía mucha alegría, era una persona impresionante, donde llegaba había multitudes, la gente quería conversar con ella, tocarla. Era una bendición para nosotros tenerla personalmente, siempre nos daba mensajitos y esa inspiración a buscar la santidad, porque ella siempre buscaba eso, deseaba sacerdotes santos”.

También estuvo con ella en Calcuta y una vez tuvo la oportunidad de darle la Santa Comunión durante una Eucaristía. “Verla en Calculta fue impresionante. Es distinto conocer a un santo en una visita a verlo en el lugar donde desarrolla su labor cotidiana”.

Experiencia como misionero

El sacerdote confiesa que “a uno le pueden hablar del pobre más pobre, ver videos, y hacerse una idea, pero tener ese contacto es impresionante (…) El pobre más pobre es algo que no podemos imaginar hasta verlo con los propios ojos”.

En la Casa de los Moribundos se atienden a personas agonizantes, a quienes hay que darles de comer, bañarlos, cambiarlos y acompañarlos espiritualmente. 

También ha estado en Tijuana y en la Ciudad de México, donde sirve actualmente en una Casa de la Caridad a un costado de la Basílica de Guadalupe. Allí uno de sus apostolados es dar de comer a los indigentes y ofrecer la confesión en la Basílica de Guadalupe.

En ese país recuerda haber confesado a un conocido y poderoso narcotraficante, quien pidió perdón ante Dios y juró ante la Biblia que no cometería más ese pecado, cambió su vida y poco después fue asesinado.

También recuerda que en las montañas de Alta Verapaz, en Guatemala, atendía a un pueblo indígena y para llegar a ese lugar caminaba hasta cuatro horas. 

Este misionero tiene claro que el carisma de Santa Teresa de Calcuta consiste en saciar la sed de Jesús, trabajando por la salvación del pobre más pobre. 

 

0
0
0
s2smodern