All for Joomla All for Webmasters

Notre Dame nuestra esperanza, nuestra fe

Danny Solano Gómez
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

Cuando la Catedral de Notre Dame ardía, el padre Jean-Marc Fournier, capellán del Cuerpo de Bomberos de París, tuvo la valentía suficiente para entrar en medio de las llamas para rescatar el Santísimo Sacramento y la Santa Corona de Espinas. Su acto fue calificado como heroico.

En las afueras, miles de personas se acercaron para observar como uno de los más famosos templos patrimonios de la humanidad era consumido por el fuego, entre ellos hubo quienes se sumaron a entonar el Ave María; algunos con rosarios en la mano, otros de rodillas, le cantaron a la Madre de Jesús, a quien está dedicada la catedral parisina.

Cuando los bomberos pudieron controlar el incendio y al fin pudieron ingresar al interior, en medio de los escombros, pudieron ver sobre el altar la cruz dorada de pie, iluminada por una luz que provenía de las mismas llamas que aun consumían la edificación. 

También se pudo ver una escultura de la Virgen María con el cuerpo de Jesús en sus brazos después de ser crucificado. La imagen de estas figuras incólumes en medio de la destrucción hizo que muchos vieran un símbolo de esperanza para los cristianos.

El 15 de abril se produjo un incendio en el tejado de la catedral gótica de más de 800 años de antigüedad, el cual ocasionó considerables daños a la edificación. La aguja de la catedral se vino abajo y se perdieron muchos bienes materiales. 

Notre Dame, Notre histoire (Nuestra Señora, Nuestra Historia). Así informó el diario francés, Le Monde, sobre el incendio del famoso templo gótico, propiedad del Estado de Francia, símbolo del cristianismo y reconocido por su gran riqueza arquitectónica, artística, histórica y cultural.

Aun no se conocen las causas del incendio, no obstante, las autoridades han dicho que probablemente haya sido accidental, creen que se pudo haber originado por los trabajos de restauración.

Esta catedral resguarda gran cantidad de reliquias y obras de gran valor artístico, cultural y religioso. Las más conocidas son la Santa Corona de Espinas (que se dice fue la que le pusieron a Jesús en la Crucifixión), un fragmento de madera de la Cruz y uno de los clavos que supuestamente se utilizaron para crucificar a Nuestro Señor.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció su deseo de que la reconstrucción se hiciera en unos cinco años, a tiempo para los Juegos Olímpicos de País en 2024, aunque los especialistas informan que el proceso puede tardar entre veinte y cuarenta años.

¿Qué pueden aprender los católicos?

A pesar de la pérdida material durante el incendio de Notre Dame se observaron gestos de fe como los mencionados al principio de este reportaje que reflejan la esperanza cristiana.

En redes sociales el Papa Francisco escribió un mensaje de ánimo: “Hoy nos unimos en oración al pueblo francés, mientras esperamos que el dolor por los graves daños se transforme en esperanza mediante la reconstrucción. Santa María, Nuestra Señora, ruega por nosotros”.

El padre Manuel Rojas, de la Comisión Nacional de Liturgia de la Conferencia Episcopal, se refirió a qué podían aprender los católicos de un hecho como el incendio de Notre Dame. 

Para ello se apoyó en las palabras del Arzobispo de París, Mons. Michel Aupetit, “quien se preguntaba qué quiere enseñarnos el Señor con esta tragedia, no porque pensemos que Dios lo mandó, sino porque, ya que sucedió, quiere que aprendamos algo”.

De acuerdo con el sacerdote, Mons. Aupetit se refierió a “que nuestra esperanza nunca nos va a decepcionar, porque está fundada no sobre los edificios de piedra que siempre deben reconstruirse, sino sobre el resucitado que permanece para siempre”. 

También, el Arzobispo de París, habló de que se perdió la belleza de un edificio pero no la joya que ella contenía, es decir, Cristo presente en su Palabra y en su Cuerpo entregado por nosotros.

“Creo que la primera enseñanza de esto tiene que ser que nuestra esperanza está en Cristo, aunque haya cosas que se caigan, situaciones que se desmoronen, siempre debemos recordar que nuestro punto de apoyo es Jesucristo, que Él nunca va a fallarnos”, expresó el padre Rojas, quien casualmente hizo sus estudios de especialización en Liturgia en Francia.

El sacerdote también mencionó otra declaración de Mons. Aupetit, donde el Arzobispo recordó el episodio de San Francisco de Asís ante el Cristo de San Damián y lo comparó con lo que vive París. 

“Él (Mons. Aupetit) dice que así como San Francisco nosotros tenemos que reconstruir la Iglesia, pero no reconstruir simplemente un edificio de piedra, sino que es el momento de construir la fe, todos los esfuerzos que se tengan que hacer para reconstruir la Catedral serán solo el pretexto para volver a despertar la fe en muchas personas, que no es que la habían perdido pero la tenían dormida. Esa fe, dice Mons. Aupetit, tiene que pasar por un fortalecimiento de la caridad, porque esa es la fachada de la Iglesia”, agregó el Padre Manuel.

El héroe de las reliquias

La imagen del padre Jean-Marc Fournier con su traje de bombero dio la vuelta al mundo con comentarios como “el héroe que salvó la reliquia de la Corona de Espinas y el Santo Sacramento”. Entró en medio del fuego, junto a otros bomberos, para rescatar estas y otras reliquias. 

En declaraciones recogidas por Aciprensa, el sacerdote explicó por qué lo hizo: “Todos comprenden que la Santa Corona es una reliquia extraordinaria y única; y el Santísimo Sacramento es nuestro Señor presente realmente, su cuerpo, su alma, su divinidad y su humanidad”. 

El sacerdote también conversó con el diario francés La Croix, al que relató que “una vez que Jesús (el Santísimo Sacramento) estaba a buen recaudo, seguí participando con otros diez bomberos, salvando objetos de valor de todas las capillas laterales”.

Contó que cuando rescató el Santísimo Sacramento hizo un pedido especial al Señor. “Cuando el fuego llegó a la torre norte, yo salía con el Santísimo Sacramento. No quise solamente salir con Jesús sino que aproveché para hacer una bendición con Él. Yo estaba completamente solo en la catedral, en medio del fuego, las llamas, de las cosas que caían. Al hacer esta bendición, le pedí a Jesús que nos ayudara a preservar el templo”, narró el capellán.

 

0
0
0
s2smodern