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“La Iglesia debe intervenir integralmente en las comunidades”

  • Pbro. Gerardo Badilla, Párroco de Calle Blancos, Goicoechea

Danny Solano Gómez
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Hace unos años tocaron a la puerta de la Casa Cural, abrió y le dijeron: “Padre, necesitamos una ayudita, no tenemos plata para comprar la caja para enterrar a un familiar que falleció”. 

La situación conmovió al sacerdote, les dijo que volvieran en unos minutos mientras él conseguía un ataúd. Llamó a una funeraria y logró que le dieran un féretro, sin embargo, nunca llegaron por él.  

“Estas son las horas que sigo esperando al muerto”, cuenta entre risas el Pbro. Gerardo Francisco Badilla González, conocido con cariño como el Padre “Capulina”, y agrega: “No había tal muerto, lo que querían era dinero quién sabe para qué otra cosa”.

Antes de ser sacerdote fue tesorero, secretario y ejecutivo municipal en San Pablo de Heredia, por lo que conoce el teje y maneje de las municipalidades, experiencia que utiliza para proponer proyectos a nivel cantonal.

“La Iglesia debe intervenir integralmente, no es solo el espíritu, es todo el ser humano. Yo le digo a los sacerdotes más jóvenes que se comprometan con las comunidades, que velen por ver al feligrés de manera integral, no solo en lo espiritual”.

El Padre es conocido precisamente por su aporte al desarrollo comunal en las parroquias donde ha servido, principalmente a través de su participación en las Juntas de Educación. 

“Me he metido en esos enredos, no es fácil, y lamentablemente algunos padres de familia no comprenden las gestiones que hay que realizar para que la labor sea efectiva”, comentó.

“A veces las cosas no es que no caminan por culpa del gobierno, sino por que no hay participación de las personas. Usted escucha del problema de infraestructura en la parte educativa en el país, por ejemplo, pero la gente no sabe que el MEP no da dinero para mantenimiento de las instalaciones, la Junta tiene que ver cómo hace”.

Y agregó: “La gente tiene la idea de que como la educación es gratuita y obligatoria el gobierno da todo, y no es así, creo que los padres de familia deberían ser más conscientes, hay cosas que se necesitan y si no hay dinero del Estado hay que buscar qué hacer”.

Ha apoyado la educación técnica

Este sacerdote inició su ministerio en San Cristóbal Norte de Desamparados, donde coordinó para que la Iglesia cediera un lote donde se construyó el EBAIS. 

Cuando estuvo en Barva de Heredia asistía a las sesiones municipales para promover proyectos como la dotación de vivienda digna a más de 100 familias.

Estuvo poco tiempo en San Pablo, pero suficiente para apoyar el cierre del vertedero de basura. Una vez en una Misa dijo que se iban a ir a “tirar de panza, todos, incluido el párroco”, para que no entrara ni una sola caja de fósforos de San Isidro, aunque reconoce que por esto se ganó varias enemistades en ese distrito herediano.

En Piedades de Santa Ana recuerda que el Colegio Técnico empezó en las aulas del Colegio Académico y en las de catequesis de la parroquia. También hizo gestiones para la creación del Colegio Técnico de Escazú.

En Santa Rosa de Santo Domingo metió mano para la formación de una funeraria para el servicio de la comunidad. De nuevo dio su apoyo a los vecinos para la reconstrucción de la escuela y la creación de la Fundación Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos, de la cual él aun forma parte y sigue adelante a favor de que se construya un edificio en Santo Domingo.

También trabajó para la creación del Colegio Técnico de Santo Domingo, que considera uno de los mejores del país. 

Actualmente ha colaborado para buscar solución ante el cierre por orden sanitaria del Colegio Técnico de Calle Blancos, donde hay matriculados cerca de 600 estudiantes, más unos 160 que son parte del Programa Inclusión, dirigido a personas con alguna discapacidad o situación especial, y los 157 del nocturno. 

Sobre esto comentó: “Imagínese que hay que invertir entre 800 y 900 millones para la cuestión eléctrica. La Junta no tiene ese dinero, casi es mejor hacerlo nuevo, para así dar instalaciones dignas donde se cumpla con la Ley 7600, actualmente incluso el comedor tiene un cielorraso hecho de asbesto con lo peligroso que es”.

A través de un convenio se logró que los estudiantes recibieran clases en la Universidad Católica, mientras tanto se busca la manera de conseguir los fondos suficientes para restaurar y reabrir las instalaciones del centro educativo.

 

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