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Joven indígena recibe el diaconado en medio de la alegría de su gente

  • Pertenece a la Congregación de la Misión o Padres Vicentinos

Laura Ávila Chacón
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Austin Torres Marín, el nuevo diácono de la Congregación de la Misión, fue ordenado el pasado sábado 15 de junio en el Templo Votivo al Sagrado Corazón de Jesús, en San José.

La Santa Misa fue presidida por el Obispo de Limón Monseñor Javier Román Arias, reconocido por su trabajo a favor de los pueblos originarios de su diócesis, uno de ellos, la comunidad de Santiago Apóstol, en Amubri, Talamanca, de donde es originario Austin.

La Eucaristía contó con la presencia de los padres vicentinos, sacerdotes amigos y de fieles de la parroquia indígena, quienes expresaron su alegría por el fruto de la fe y el trabajo de la Iglesia en la comunidad.

En su homilía, Monseñor Román recordó que el Concilio Vaticano II estableció con claridad las funciones del diácono, a saber: “administrar solemnemente el bautismo, conservar y distribuir la Eucaristía, en nombre de la Iglesia asistir y bendecir el matrimonio, llevar el viático a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el rito del funeral y de la sepultura”, y prodigarse en las “obras de caridad y de asistencia” (LG 29). 

Como hijo de San Vicente, dijo el obispo al nuevo diácono, “el servicio a los pobres marcará de un modo profundo y concreto tu nuevo ministerio”. “Un servicio que, cuando recibas, si Dios así lo quiere, la ordenación sacerdotal, se hará aún más exigente y necesitará que toda tu vida, energías, tiempo y deseos, sean puestos para la salvación del mundo”, agregó. 

Desde tu carisma vicentino, le insistió, “recuerda siempre estar junto a los que sufren, a los excluidos y aquellos que necesitan sentir más de cerca el amor de Dios. Busca estar siempre ocupado en las tareas de la evangelización, nunca descuides la oración, no te dejes llevar por los vicios ni procures ocasiones de tentación, recuerda siempre de dónde vienes y a quién debes honrar”.

Y agregó: “Llevas en tus venas la sangre de un pueblo fuerte, digno y rico en tradiciones ancestrales, pero que ha sido agredido, abandonado, menos valorado y recluido a las altas montañas. Que nadie de tu gente se quede sin sentir la cercanía de la Iglesia en tu persona. Gástate, camina, suda y si es necesario muere por ellos”. 

“Que su realidad jamás te sea indiferente, que nunca te acostumbres a las cosas fáciles, que tu corazón sea uno con el de tus hermanos indígenas, que sientas con ellos y por ellos. Ese será, Austin, el camino de tu encuentro cotidiano con Cristo”, concluyó Monseñor.

La Santa Misa prosiguió con el rito previsto de ordenación diaconal, con momentos como el rezo de las letanías, la oración consecratoria, la imposición de las manos y la entrega del libro de los evangelios, entre otros.

“Agradezco al Señor por llamarme”

El nuevo diácono Austín Torres CM dijo sentirse feliz de vivir su ordenación contando con la bendición de sus padres, siete hermanos y miembros de su comunidad: “No se encuentran palabras para agradecer al Señor. Es lo que siento hoy, agradezco al Señor por llamarme y poder servirle en medio de todas aquellas personas que más lo ocupan, no soy digno pero el Señor me ha llamado…”, dijo 

“Gracias por este voto de confianza, gracias por las oraciones en todos estos años agradezco de forma especial a mi familia, mis papás y hermanos porque  han estado durante todos estos años, me han sabido acompañar y aconsejar, sus muestras de amor me fortalecen”, agregó.

Vidal Torres, papá de Austin, recalcó la lucha de su hijo y lo invitó a seguirse entregando por Dios con miras a su futura ordenación presbiteral en la Congregación de la Misión. “No me imaginé jamás este regalo, cuando nos comunicó su deseo de ser sacerdote, nosotros pensamos que si él iba a tomar esa decisión era cosa de él y de Dios, y a él se lo entregamos. Que Dios lo proteja”, dijo.

Por su parte, el Padre William Benavides, superior de los vicentinos en nuestro país, dijo que la ordenación de Austin “nos hace pensar en una gran antorcha que los padres Bernardo y Bernardito (históricos evangelizadores de Talamanca) han venido encendiendo en Talamanca”. 

Dijo que con Austin mantiene la confianza en el Señor de que será la primera vocación indígena que se consolide en el tiempo. “Esto viene a fortalecer la Congregación y a decirle a Talamanca que sí se puede”, concluyó.

 

 

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