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“Dios me dijo: ¡Haz un arca! ¡un zoológico!”

  • El Padre Sergio Valverde cuenta cómo nació el Parque El Arca de Noé

Danny Solano Gómez
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Después del terremoto de Cinchona en 2009, muchos animales quedaron abandonados a su suerte. Al Padre Sergio Valverde esto le ocasionaba tristeza, pues estaban destinados a morir o a ser sacrificados para evitar la propagación de alguna enfermedad.

Con tal de que no los mataran le dijo a los encargados de la Guardia Rural que él se los iba a llevar. Le dieron los permisos, se trajo un chancho y una vaca en un camión. Los soltó en un lote al frente de las instalaciones de Obras del Espíritu Santo, en Barrio Cristo Rey.

Los niños y en general los vecinos llegaban a ver los animales y a darles de comer. “Llegó una señora y me dijo: “¡Ay Padre! ¿no quiere estos conejitos?”, como siempre me han gustado los animales le dije que sí. Una noche me echaron unas gallinas, y luego unos patos. Cada vez había más animales. Me dije: “¡Qué torta! ¿ahora qué hago?”.

Siguieron llegando más animales y un día hasta le trajeron un venado, lo cual ya era más delicado, pues se trataba de vida silvestre. “El Señor me dijo: “Haz un arca, un zoológico”, recordó el Padre, quien asegura que cuando Dios le pide algo él obedece.

Llegó y propuso su idea a los vecinos. “Padre, pero ¿un zoológico? ¿dónde? ¿aquí en Cristo Rey? ¿Cómo se le ocurre? No le van a dar los permisos, jamás”, le decían, pero él estaba convencido de que el Señor lo iba a hacer posible.

Comenzó a llamar a las autoridades. Cada vez que les presentaba su idea en alguna institución no le daban buenos augurios. 

Se estableció una Comisión Interinstitucional. Básicamente le negaban el permiso porque se necesita de mucha agua para mantener un zoológico, y eso significaba además mucho dinero. 

“El Señor me levantó y pregunté qué otra alternativa podía haber”, recuerda, a lo que uno de los presentes le respondió manera retadora: “Que usted tenga agua ahí mismo y haga su propio pozo (…) pero a usted no le alcanzaría la plata para algo así”.

Además le dijeron que aunque hallasen agua en ese lugar no cumpliría con la distancia mínima respecto a otro pozo, que es de 700 metros. El Padre comenzó a analizar sus posibilidades y a barajar las opciones más remotas, después de todo si Dios lo prometió es porque así va a ser. 

Dios cumple sus promesas

Un día llegó un señor que quería hablar con él para que orara por su familia y ofrecerse a ayudar en la obra social. Después de conversar, el hombre le entregó una tarjeta que decía: Gerente General de Hidromaq, pioneros en la construcción de pozos de agua.

El dueño de la empresa le dijo que regalaba los estudios para buscar agua y si la encontraban agua ofrecería la construcción del pozo. Buenas noticias, pero entonces apareció otro inconveniente: se había aprobado una Ley para no dar más concesiones. 

Solo había una esperanza, la Ley entraba a regir a partir de su publicación en La Gaceta… Precisamente esa semana había una huelga en la Imprenta Nacional y no había sido publicada, probablemente se retrasaría un mes, tiempo suficiente para los estudios.

Faltaba lo principal: el agua. Iniciaron las perforaciones… Un día el Padre escuchó un estallido, lo llamaron y vio un chorro de agua que salía a toda potencia del suelo. “Nos bañamos ahí en la calle. Yo lloraba de la alegría”, contó. Para más felicidad calcularon la distancia del pozo más próximo: 930 metros. Todo estaba bien. 

El sacerdote volvió a reunirse con los miembros de la comisión y pidió que se dispusiera una mesa con picheles de agua fría para darles. “¿Ya se dio por vencido?”, fue uno de los comentarios que recibió. “Quiero decirles que va el zoológico y que el agua que están tomando es del pozo que está aquí”, les dijo. 

Recordó: “Unos se reían; una de las doctoras, la más negativa, se puso a llorar, después ella y yo nos hicimos amigos”, relató. Ese mismo día firmaron de manera unánime el permiso para la apertura del zoológico.

De esta forma se abrió el Parque El Arca de Noé, un lugar que recibe a animales donados, que han sufrido maltrato. Grandes y pequeños pueden observar monos, pavos reales, venados, águilas, lapas, halcones, búfalos, un faisán y hasta un cocodrilo.

El zoológico busca ofrecer un espacio de esparcimiento para niños, jóvenes y adultos en vulnerabilidad social. De hecho, se ofrece un programa de “terapia con animales”, con la idea de ayudar a chicos a sanar heridas emocionales.

El parque tiene todos los permisos legales y se le realizan inspecciones periódicas por parte de las autoridades correspondientes para verificar que todo está en orden. 

El zoológico también cuenta con juegos mecánicos, piscinas y restaurante. Se llevan a cabo giras educativas de escuelas y colegios, convivencias, retiros espirituales, fiestas de cumpleaños, entre otras. Abre de martes a domingo, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.

 

 

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