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Barquero de Dios por 40 años

  • Mons. José Rafael Barquero, obispo emérito de la Diócesis de Alajuela

Sofía Solano Gómez
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Al cumplirse, el pasado miércoles 1 de mayo, 40 años del Episcopado del Obispo Emérito Mons. José Rafael Barquero, la Diócesis de Alajuela celebró su ministerio con una Eucaristía en su acción de gracias a Dios por su don de servicio a la Iglesia como pastor.

“No somos más que polvo y ceniza, hay alguien que merece todo honor y gloria en esta tierra que representamos, somos sus ministros, demos gracias a Dios por ese don de recibirlo”, dijo Mons. Barquero en agradecimiento a los fieles católicos, religiosos, sacerdotes y obispos que le acompañaron en la Catedral Diocesana.

Con ocasión de su aniversario, el obispo de 88 años de edad, participó de la celebración acompañado de Mons. Ignacio Trejos, Mons. Vittorino Girardi y Mons. José Francisco Ulloa, también obispos eméritos, quienes digirieron a él palabras de gratitud por su servicio.

Sencillo y generoso

A Mons. Barquero, con sus 63 años de sacerdocio y 40 años de ministerio episcopal, “la única actitud que lo llena es la gratitud, a ello nos unimos y lo acompañamos como amigos los obispos, los sacerdotes, como sus formadores, sus amigos, su pastor, su obispo en su diócesis y como su familia; y fieles de distintas comunidades a las que sirvió como pastor”, expresó Mons. José Francisco Ulloa, obispo emérito de la Diócesis de Cartago.

Destacó la sencillez, generosidad y respuesta fiel al Señor a lo largo de la vida de Mons. Barquero. Él tiene muchos motivos por qué agradecer, dijo Mons. Ulloa, desde aquel 1 de mayo de 1979 en que fue ordenado. 

“Supo amar a todos sin distinción, para él toda persona es digna de atención, desde los niños hasta la persona más anciana, fue un amigo que quiso mucho a los sacerdotes, sufría y hasta se enfermaba cuando por algún motivo debía tomar decisiones, de manera especial en los cambios de ministerio”, meditó Mons. Ulloa.

Mons. Ulloa recordó también que Mons. Barquero “ha recorrido su vida de pastor, buscando siempre a las ovejas alejadas para llevarlas al encuentro de Jesucristo camino, verdad y vida”, con disponibilidad total a Dios y de su rebaño.

Deseó que viva los años que le quedan por delante con el mismo espíritu que le ha caracterizado hasta ahora, palabras que compartió también Mons. Ignacio Trejos.

Por su parte, Mons. Girardi, obispo emérito de la Diócesis de Tilarán-Liberia recordó que cuando conoció a Mons. Barquero le impresionó su fortaleza y su corazón tan tierno al verlo llorar en la participación de unos Ejercicios Espirituales que llevó, hecho que le hizo comprender que para él lo más importante eran sus sacerdotes.

El mismo Mons. Barquero agradeció a Dios poder ser parte de una Conferencia Episcopal de Costa Rica que fue ejemplo de unidad en la Iglesia. Al tiempo que recordó momentos como el esperado paseo de pascua, al que asistían como chiquillos todos los obispos, así como su primer viaje a Israel. “Fuimos una Conferencia privilegiada”, agregó. 

Culminó sus palabras deseoso de que ojalá “imiten esa amistad, la unidad, la fraternidad y la alegría de compartir.” Y de que sean testigos y modelo de Iglesia en las comunidades. 

Párroco, formador, obispo…

Monseñor José Rafael Barquero nació el 27 de octubre de 1931 en San Rafael de Heredia, es el sexto hijo de una familia de siete hijos conformada por sus padres, don Manuel Barquero y doña Julia Arce.

Ingresó al Seminario Central de San José, en 1951. Hizo los estudios de Filosofía y Teología, se ordenó presbítero el 22 de diciembre de 1956.

Entre los años 1957 y 1961 ejerció su ministerio sacerdotal como coadjutor en las parroquias de San Carlos y San Ramón, luego como coadjutor territorial de los Chiles y Guatuso y cura párroco en Santa Cruz de Guanacaste.

Fue nombrado Profesor del Seminario Central en las cátedras de Derecho Canónico y Teología Moral hasta 1979. Fue nombrado Rector del mismo entre los años 1968 y 1970. 

Durante su ministerio en el Seminario colaboró en las comisiones nacionales de Pastoral y Liturgia, en el Tribunal Eclesiástico y como Vicario Episcopal de Pastoral en la Diócesis.

El Papa San Juan Pablo II lo designó el 22 de diciembre de 1980 como quinto obispo diocesano de Alajuela, donde sirvió del 22 de diciembre de 1980 al 3 de julio del 2007.

El 27 de octubre del 2006 al cumplir los 75 años de vida, presentó su renuncia al Gobierno Pastoral de Alajuela, según lo indica el canon 401, par 1 del Código de Derecho Canónico, sin embargo, sería hasta el 3 de julio del 2007 que el Papa Benedicto XVI aceptó su renuncia, nombrándolo Administrador Apostólico de la misma, hasta el 12 de octubre del 2007, cuando asume su sucesor, Mons. Ángel SanCasimiro Fernández como Sexto Obispo de Alajuela.

Fuente: Diócesis de Alajuela.

 

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