All for Joomla All for Webmasters

Afinan al Rey de los instrumentos musicales

  • Órganos tubulares de la Catedral Metropolitana y de Santo Domingo de Heredia

Danny Solano Gómez
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

Con tres mil tubos, el órgano de la Catedral Metropolitana es el más grande del país. El tubo más alto mide casi cinco metros. Además de la música que es capaz de producir, es por sí mismo una obra de arte debido a su diseño.

Así lo explicó Jason T. Alden, doctor en Ejecución de Órgano Tubular, quien fue invitado al país para dar mantenimiento al rey de los instrumentos de este templo catedralicio y al de la Basílica de Santo Domingo, en Heredia.

Alden también ofreció dos recitales en esas dos iglesias particulares, abiertos a todo el público de manera gratuita.

La última vez que el órgano de la Catedral Metropolitana recibió mantenimiento fue hace 10 años. Anteriormente, él también se encargó de la restauración del instrumento y dio el concierto de reinauguración en 2003.  

El especialista expone que en Estados Unidos los órganos reciben mantenimiento de dos a tres veces al año, aunque explicó que esto se debe a su uso constante, pues prácticamente se utilizan en todas las Misas.

No obstante, expone que es importante darles cuidado, sobre todo si se tiene en cuenta el valor artístico, histórico y económico que tienen. 

Agrega que en la actualidad comprar un órgano como el de la Catedral podría rondar los dos millones de dólares, cifra totalmente alejada del presupuesto de cualquier iglesia local.

A pesar del mantenimiento, el instrumento ha sufrido por el paso del tiempo, especialmente por el comején que ocasiona daños al mecanismo, imposibles de reparar de manera permanente.

Alden comenzó a reparar órganos desde la década de 1990, por razones de estudios vino a Costa Rica, donde también vivió cinco años. En su tesis de maestría hizo un estudio sobre los órganos tubulares del país. 

Tanto al órgano de la Catedral como al de Santo Domingo se les hicieron ajustes mecánicos y de afinación. 

Joven cuida órganos

Andrés Morales es un joven de solo 18 años de edad, él fue quien contactó a Alden y coordinó para que viniera al país a dar mantenimiento a los órganos de la Catedral y la Basílica de Santo Domingo. Esto fue posible gracias al aporte de la Fundación Catedral.

Contó que fue en la Basílica de los Ángeles en Cartago cuando escuchó por primera vez la Santa Misa acompañada por el órgano, la sensación que le produjo fue tal que ese mismo día nació en él un gran interés por este instrumento.

Morales dice que sueña con ser maestro de capilla. Por ahora estudia música, investiga y estos días aprovechó para aprender de Alden.

“A pesar de que en Costa Rica tenemos la dicha de tener órganos tubulares, algunos están en estado de abandono. El más grande que había era el de La Merced, pero está muy dañado y ya no se puede reparar”, señaló. 

También -añadió- hay otros que si bien están en malas condiciones pueden volver a sonar, como es el caso de los que están en la Inmaculada de Heredia y El Carmen en San José. 

Según informó, de un total de 19 órganos que hay en el país, ocho funcionan, cinco podrían recuperarse y el resto es muy difícil que puedan ser restaurados.

El órgano de la Catedral

Está hecho de plomo, estaño y madera. El órgano tubular de la Catedral Metropolitana es el más grande que existe en Costa Rica. Fue fabricado en 1890 en Bruselas, Bélgica, por Pierre Schyven et Cie. 

El órgano más famoso de esa marca está en la Catedral de Amberes, en Bélgica. Solo en Costa Rica y en Bélgica hay órganos de esa casa comercial. Llegó en barco, en cajas. Luego fue traído en carreta hasta San José y armado en la Catedral.

Para armar las piezas, Mons. Bernardo Augusto Thiel, segundo obispo de Costa Rica, solicitó la supervisión de Alejandro Monestel, reconocido músico y compositor costarricense, quien fungió como organista de la iglesia de los Carmelitas en Bruselas. 

De acuerdo con Alden, este gigantesco instrumento posee el estilo de los órganos sinfónicos construidos en Francia en el Siglo XIX, acorde con el romanticismo francés. Tiene 39 registros, con los cuales se pueden producir diferentes efectos.

Según explicó el organista, con el órgano de la Catedral Metropolitana se pueden escuchar entre 50 y 60 tubos a la vez, los cuales producen varios metros cúbicos de aire y, por lo tanto, se produce una sensación que no puede lograrse a través de un parlante, diferencia fundamental entre el sonido acústico y el eléctrico.

Como dato curioso, los tubos canónigos, es decir, los que están al frente y se ven más imponentes, en realidad están por una cuestión decorativa, pues detrás de ellos se ubican los que en realidad producen el sonido. 

Entre los músicos destacados que han acariciado las teclas de este órgano está Carlos Enrique Vargas, reconocido compositor y primer director costarricense de la Orquesta Sinfónica Nacional, quien además fue por muchos años maestro de capilla de la Catedral.

Los maestros de Capilla actuales de la Catedral son: Ricardo León, Anthony Vargas, Rafael Saborío y Jeffry Mora, quien recientemente contó su testimonio como organista ciego en la edición de Eco Católico del pasado 16 de febrero.

 

0
0
0
s2smodern