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Santos Arcángeles: mensajeros de Dios

Ma. Estela Monterrosa S.
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San Miguel, San Rafael y San Gabriel son los Arcángeles que la Iglesia celebra este 29 de setiembre para recordar su misión y su papel en la historia de la salvación.

En Costa Rica, al menos 18 parroquias están dedicadas a alguno de estos arcángeles. De acuerdo con el Pbro. Mario Montes, en las Sagradas Escrituras los ángeles aparecen en la corte celestial (Job 4,8), como servidores, santos (Job 5, 1), como hijos de Dios (Job 1, 6) o del Altísimo (Sal 89,6), como fuertes, héroes, vigilantes (Sal 78, 25; 103, 20; Dan 4, 10.14), que constituyen el ejército de Dios (1 Re 22, 19; Jos 5, 4; 1 Sam 1, 3; Sal 25, 10). 

Además, recordó que el título, “ángel” significa “mensajero”, mientras que “arcángel” significa “ángel príncipe”. “Son los ángeles que en el Nuevo Testamento tienen una tarea especial”, explicó.

En este sentido, las palabras reveladas de San Rafael, “yo soy el ángel Rafael, uno de los siete que asistimos delante del Señor” (Tob 12, 15) y las palabras de San Gabriel, “Yo soy Gabriel que asisto a la vista de Dios” (Lc, 1, 19), han hecho suponer que son de mayor jerarquía que otros ángeles.

De acuerdo con Montes, a los ángeles se les reconoce sus diversas funciones, en relación con la difusión de la Palabra de Dios (Hech 1, 10-11; 5, 19; 12, 7-10; 8, 26; 10, 3; 11, 13; 27, 23). Son intercesores ante Dios según Ap 5, 8; 8, 3, protegen a la Iglesia y, junto con su jefe San Miguel, combaten por su salvación (Ap 12, 1-9). Están junto a los justos en el paraíso (Lc 16, 22) y en la tierra asisten a la liturgia terrestre (1Cor 11, 10), desde el cielo contemplan las luchas que sostienen los predicadores del evangelio (1Cor 4, 9).

Por su parte, el Catecismo (336) enseña que, desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de la custodia de los ángeles y de su intercesión. “Nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida”, afirmaba San Basilio Magno.

La presencia y la acción de los ángeles aparece a lo largo del Antiguo Testamento, en muchos de sus libros sagrados. Aparece frecuentemente, también, en la vida y enseñanzas de Nuestro Señor, Jesucristo, en la Carta de San Pablo, en los Hechos de los Apóstoles y, principalmente, en el Apocalipsis.

Los ángeles son espíritus, no se pueden ver. Fue en el siglo IV, que el arte religioso representó a los ángeles con forma de figura humana. En el siglo V, se le añadieron las alas, como símbolo de su prontitud en realizar la Voluntad divina.

Reconocimiento de su misión

La Iglesia venera a los Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel como reconocimiento a su papel en la historia de la salvación. Se les tributa el culto de dulía, el mismo que a María y los Santos, que consiste en ofrecer la misa a Dios en honor de ellos, realizar novenas en su honor y otros oficios como la liturgia de las horas con el recuerdo de cada uno de ellos en las distintas horas del día, explicó el Pbro. Mario Montes.

Además, llamó la atención sobre la excesiva veneración y prácticas teñidas de magia “que no van con la fe de la Iglesia”. Insistió en que cuando se menciona a los ángeles en el Nuevo Testamento siempre es al servicio de Dios o de Jesús, como mensajeros.

Para Montes, lo más importante es recordar lo que el ángel transmite: “¿Qué le dice ese ángel a mi vida? ¿Qué me dice San Miguel en un momento donde la Iglesia es amenazada por la persecución, por los embates del espíritu del mal? ¿Qué me dice San Gabriel que le anunció a María que sería la madre del Mesías? ¿Estoy abierto a los planes de Dios?”.

San Miguel

El nombre de Miguel significa “quien como Dios”. Su conducta y fidelidad invitan a reconocer siempre el señorío de Jesús y buscar en todo momento la gloria de Dios.

El Arcángel Miguel defiende la causa de la unicidad de Dios en cada época de la historia, contra la presunción del dragón de hacer creer a los hombres que Dios debe desaparecer para que ellos puedan llegar a ser grandes. Pero el dragón no acusa sólo a Dios; acusa también al hombre. Satanás es “el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de Dios día y noche” (Ap 12, 10).

Otra misión de Miguel es ser protector del Pueblo de Dios (ver Dn 10, 13.21; 12, 1). Donde resplandece la gloria de Dios en la Santa Iglesia, allí se desencadena fuertemente la envidia del Diablo.

San Miguel es representado como guerrero angélico, armado con un casco, espada y escudo (frecuentemente la armadura presenta la inscripción en latín: Quis ut deus), parado sobre el dragón, a quien a veces clava con una lanza. También sostiene una balanza en donde pesa las almas de los difuntos o el libro de la vida, para demostrar que él toma parte en el juicio.

Oración

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

 San Rafael

Su nombre quiere decir “medicina de Dios”. Tiene un papel muy importante en la vida del profeta Tobías, al mostrarle el camino a seguir y lo que tenía que hacer. Aparece primero disfrazado en forma humana, como el viajero acompañante de Tobías, llamándose a sí mismo “Azarías el hijo del gran Ananías”. Tobías obedeció en todo al arcángel San Rafael, sin saber que era un mensajero de Dios. 

Él se encargó de presentar sus oraciones y obras buenas a Dios, dejándole como mensaje bendecir y alabar al Señor, hacer siempre el bien y no dejar de orar. Se le considera patrono de los viajeros por haber guiado a Tobías en sus viajes. Es patrono, también, de los médicos (de cuerpo y alma) por las curaciones que realizó en Tobit y Sara, el padre y la esposa de Tobías. 

A San Rafael se le representa como peregrino, llevando un báculo o un pescado.

Oración

Oh poderoso Príncipe de la gloria San Rafael, llamado medicina de Dios, salud de los enfermos, luz de los ciegos, guía de caminantes, protector de la limosna, del ayuno y de la oración: por aquella caridad con que acompañaste al joven Tobías, te pido, oh glorioso protector mío, me libres de todos los males y peligros, y me acompañes en la peregrinación de esta vida mortal, para llegar felizmente a puerto de salvación en la eterna.

(Padrenuestro)

San Gabriel

En hebreo significa “Dios es fuerte”, “Fortaleza de Dios”. Aparece siempre como el mensajero de Yahvé para cumplir misiones especiales y como portador de buenas noticias. 

En el capítulo 8 de Daniel, explica la visión del carnero y del macho cabrío como presagiando la destrucción del Imperio Persa por el Macedonio Alejandro Magno, y que posterior a su muerte el reino sería divido entre sus generales. De uno de ellos nacería Antioco Epifanio.

En el capítulo 9, luego de que Daniel había rezado por Israel, leemos que “aquél varón Gabriel se me acercó en rápido vuelo” y le comunicó la misteriosa profecía de las “setenta semanas” de años que deben pasar antes de la venida de Cristo.

Fue él quien anunció a Zacarías el nacimiento de Juan, el Bautista, y a la Virgen María la encarnación del Hijo de Dios.

A San Gabriel se le representa con un bastón con empuñadura o cetro, con frecuencia reemplazado por una flor de lis o una rama de olivo.

Oración

Oh glorioso Arcángel San Gabriel, llamado fortaleza de Dios, príncipe excelentísimo entre los espíritus angélicos, embajador del Altísimo, que mereciste ser escogido para anunciar a la Santísima Virgen la Encarnación de divino Verbo en sus purísimas entrañas: yo te suplico tengas a bien rogar a Dios por mí, miserable pecador, para que conociendo y adorando este inefable misterio, logre gozar el fruto de la divina redención en la gloria celestial. Amén.

(Padrenuestro)

Fuentes: Catholic.net / Aciprensa.com

 

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