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Iglesia hispana ya tiene una traducción propia de la Biblia

TEGUCIGALPA. El Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) lanzó en el marco de su 37ª Asamblea General que se celebró en Tegucigalpa, Honduras, la Biblia de la Iglesia en América (BIA), “Una Biblia del Siglo XXI para discípulos misioneros”.

Las Américas en su conjunto poseen 47 por ciento de la población católica mundial, sin embargo, la BIA es una traducción al español, por lo que estaría dirigida a cerca de 32 por ciento de los católicos de todo el mundo que residen en el nuevo continente.

La edición, a cargo de la editorial PPC junto con Celam, ha contado con un selecto equipo de traductores del continente liderados por el obispo chileno Santiago Silva Retamales.

“Se trata de la publicación de toda la Biblia, efectuada por un equipo de biblistas latinoamericanos; una traducción cuidadosa hecha por y para hispanohablantes”, detalló el Celam en su portal.

La BIA es una traducción hecha por y para hispanohablantes de toda América. Se trata de un texto que, sin pretender la uniformidad, se ofrece como una posible opción común para la América de habla hispana.

Según PPC estamos frente a un texto “que ayude a una recta interpretación y actualización, dentro de la Tradición viva de toda la Iglesia, y al mismo tiempo una traducción más accesible al Pueblo de Dios, en un lenguaje estándar y comprensible”.

Los objetivos del equipo son que la BIA sirva para orar, evangelizar y catequizar, así como para propiciar la conversión personal y social, dar testimonio, edificar la comunidad, profundizar en la teología y colaborar en la transformación de la sociedad.

Un enorme logro

El equipo de exégetas, traductores y lingüistas ha trabajado desde el año 2004 y hasta 2017, integrado al Centro Bíblico Pastoral para América Latina, organismo del Celam. El primer fruto se dio el 6 de mayo de 2015, cuando el Papa Francisco recibió el Nuevo Testamento de la BIA.

La iniciativa surgió por parte de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) para los inmigrantes hispanohablantes. Los obispos estadounidenses querían una Biblia en español para los inmigrantes hispanos, que luego pudiera servir, también y con las adecuaciones necesarias, para los leccionarios litúrgicos.

Acto seguido, a USCCB le pidió al Celam que se encargara de realizar la BIA, comprometiéndose a financiar el proyecto durante diez años. Tras consultar a los presidentes de la distintas conferencias episcopales, el Celam vio la utilidad de asumir el proyecto como un servicio también para Latinoamérica y el Caribe.

Un enorme logro para “la América ingenua que tiene sangre indígena, que aún reza a Jesucristo y aún habla en español”, que diría Rubén Darío en su extraordinario poema “A Roosevelt”. (Aleteia.org)

 

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