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Unidos somos fuertes, divididos somos débiles

Costa Rica atraviesa una de las coyunturas más delicadas de su historia, a 198 años de su independencia. Graves retos sociales y políticos retan la unidad nacional, en momentos en que se siente el peso de la defensa a ultranza de los intereses particulares sobre el bien común.

Sofía Solano Gómez
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El pasado 2 de agosto, a propósito de la Solemnidad de la Virgen de los Ángeles, el Obispo de Tilarán-Liberia, Monseñor Manuel Eugenio Salazar recordó una frase que el fallecido Monseñor Román Arrieta Villalobos, V Arzobispo de San José, repetía cuando sentía que los costarricenses deshacíamos los nudos que por décadas nos mantuvieron unidos como sociedad cosechando avances en educación, salud, lucha contra la pobreza y el respeto a los derechos y libertades. La frase es “O nos unimos, o nos hundimos”.

La referencia de Monseñor Salazar fue en relación a que “el único verdadero enemigo y adversario de todos los costarricenses es el egoísmo humano, el querer enriquecerse cada vez más, sin importar el prójimo, y el pelear por algunos asuntos gremiales sin importar el resto de la sociedad”.

En un país, recordó Monseñor, donde hay pocos ricos, cada vez más ricos y muchos pobres cada vez más pobres, no hay justicia social y por lo tanto no habrá paz social desgraciadamente. 

“Entonces la solución a nuestros problemas nacionales es dejar el pecado del egoísmo y trabajar por el bien común desde el diálogo y la concertación social, tarea nada fácil, pero obligatoria y vital. Un país sale adelante por el esfuerzo de todos sus ciudadanos, y no solo por la gestión de los políticos de turno”, agregó.

“¡O negociamos como hermanos, o estamos sembrando la semilla nefasta de la violencia y de la dictadura! Unidos somos fuertes, divididos somos débiles. ¡O nos unimos o nos hundimos! Es decir, si no hay concertación social todos perdemos: ricos, pobres, empresarios, sindicatos, gobierno e Iglesia, nadie gana. Los grandes perdedores serán los más pobres. No negociar es suicidio nacional”, concluyó.

198 años de vida independiente

En la misma línea, con motivo de este domingo 15 de setiembre, fecha en que los costarricenses celebramos el día de la Independencia Nacional, Mons. José Rafael Quirós, Arzobispo de San José y Presidente de la Conferencia Episcopal considera importante interiorizar la frase “Vivan siempre el trabajo y la paz” del Himno Nacional, dado que expresa la necesidad de enfocarnos en los principales problemas que tiene el país.

En ese sentido se refirió a que la no generación de fuentes de empleo nuevas desde hace muchos años y la ausencia de acciones concertadas en esta materia, ha hecho que hoy tengamos los altos índices de desempleo, hace falta trabajo y esto desencadena otras situaciones de orden social que hacen que se pierda la paz social.

Ante esta situación igualmente hace un llamado a la unión, a “no cargarlo todo sobre los más pobres y buscar las formas para incluirlos en los frutos del crecimiento económico generado.”

Más detalles en la edición impresa de Eco Católico.

 

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