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Desempleo y depresión: una mezcla peligrosa

  • Con índices de desempleo históricos en nuestro país, un nuevo riesgo preocupa a los especialistas en salud mental: el estado de depresión en que pueden caer los desempleados por no poder llevar sustento a sus hogares, un factor más que agrava su ya deteriorada situación personal y familiar. 

Laura Ávila Chacón
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El alto índice de desempleo en nuestro país tiene un riesgo que preocupa a los profesionales en salud mental: la susceptibilidad de quienes carecen de trabajo de caer en depresión.

En el primer trimestre de 2019, según datos de la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INEC, se estimó en 276 mil personas desempleadas, mientras que 47 mil más buscaron activamente un empleo y no lo encontraron en comparación con el primer trimestre de 2018. Del total de desempleados, 136 mil eran hombres y 140 mil mujeres. 

Aunque la población desempleada nacional aumentó de forma significativa, la tasa de desempleo a nivel nacional se mantuvo sin cambio, ya que se compensó con el aumento de la participación de la fuerza de trabajo. A nivel nacional, la tasa de desempleo para este trimestre fue de 11,3 %, sin cambio respecto al primer trimestre del año anterior. 

La tasa de desempleo de la población masculina fue de 9,3% mientras que la tasa de desempleo femenina fue de 14,2%. Ambas tasas se mantienen sin cambio estadísticamente significativo respecto al mismo periodo del año anterior. 

Según zona de residencia, se estimó para este trimestre, 210 mil personas desocupadas que residían en la zona urbana, con una tasa de desempleo de 11,5% y 66 mil personas desocupadas en la zona rural con una tasa de desempleo de 10,5%. En ambas zonas la tasa de desempleo no experimentó cambios respecto al mismo trimestre del año anterior.

Estos datos, sin embargo, podrían ser mayores si se suman los 60 mil llamados “desalentados”, quienes son personas que podrían trabajar pero que actualmente no lo hacen porque ya se cansaron de buscar empleo.

Esa cantidad de personas no se toman en cuenta dentro de la tasa de desempleo del INEC, por lo que el porcentaje de quienes no tienen trabajo en nuestro país aumentaría hasta un 13,4%, el más alto registrado en la última década.

Depresión al acecho

Según datos del Colegio de Profesionales en Psicología, en el 2018 fueron registrados oficialmente 2.082 casos de depresión, lo cual representa una tasa de 41,6 por cada 100.000 habitantes, según lo indica la Dirección de Vigilancia de Salud del Ministerio de Salud.

Esta cifra, que podría esconder un subregistro importante, se obtiene de una nueva modalidad de medición de estos casos respecto de la forma en que se venía haciendo en años anteriores, por lo que representa un punto de partida en el manejo estadístico de la depresión en nuestro país y no puede compararse con los datos que se recopilaban para años anteriores. 

De acuerdo con estadísticas de la Dirección de Vigilancia de Salud del Ministerio de Salud, durante el año 2018, la población que más acudió en busca de atención por casos de depresión fueron las personas de entre 15 y 19 años de edad, seguidos por el grupo de las personas entre 20 y 24. A partir de los 45 años de edad los casos por depresión disminuyen de acuerdo a los distintos grupos de edad. En Costa Rica, las tasas por casos de depresión se presentan más en las mujeres con 50 casos sobre cada 100.000 habitantes mientras que los hombres solo presentan una tasa de 33 casos en esa misma población.

“La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente generando un sufrimiento psicológico relevante en quienes la padecen lo que, incluso, puede dificultarles sensiblemente su desempeño y capacidad para responder a las diferentes demandas de la vida en los distintos ámbitos: laborales, académicos, familiares y comunitarios”, declaró Oscar Valverde Cerros, Presidente del Colegio de Profesionales en Psicología, durante la presentación de una campaña denominada “Una canción que no te anima”, en la que el principal consejo para enfrentar una depresión es buscar la ayuda de un profesional en Psicología. 

La depresión es un concepto de salud mental que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

En Costa Rica son las provincias del San José y Alajuela las que presentan un mayor número de casos por depresión, mientras que Limón y Puntarenas, respectivamente, presentan un menor número de casos según el Ministerio de Salud. 

Riesgo en desempleo

El Dr. Mauricio Campos, siquiatra, confirmó que en efecto, el desempleo es un detonante de la depresión, sin generalizar que todos los que están sin trabajo caigan en ella. “Uno puede pensar que sí, se trata de un importante factor de depresión, porque supone en muchos casos una debacle económica personal y familiar”, según dijo.

Recalcó que la incidencia es mayor en los hombres, dado que afecta directamente su rol de masculinidad, y se potencia cuando se trata de casos de personas que no consiguen empleo después de buscarlo durante 6 meses, un año y hasta por más tiempo.

“Obviamente la persona al inicio puede sostenerse, pero conforme avanza el tiempo, con menos recursos ahorrados pues ya la liquidación no alcanza, sumado a si tiene alguna situación por deudas, puede caer en la angustia, más viendo que pasan los meses y no consigue de nuevo empleo”, explicó.

Este problema, agregó, se agudiza si no se cuenta con Seguro Social en caso de enfermedad propia o de algún familiar.

Recordó casos que ha atendido en los que la familia y los amigos ayudan a que la persona sea atendida por su estado de depresión, e incluso él mismo haciendo una readecuación económica del valor de la consulta, con el fin de ayudar a alguna persona desempleada.

“Hay que tener cuidado de cómo se aborda a una persona con depresión, se debe recordar que no es tanto lo que podamos decirle, palabras que hasta podrían sonar vacías, sino lo que nosotros podamos abrirnos para escucharla, porque muchas veces solo con hablar y decir lo que tienen por dentro, dejarlos expresar toda esa amargura y tristeza ya es un factor de mejoría para ella”, puntualizó el Dr. Campos.

Otra forma de ayuda concreta es ofrecer la posibilidad a esa persona de una adecuada asesoría financiera, especialmente si hay deudas de por medio, de modo que tenga las herramientas de conocimiento para hacerle frente a la situación.

Tristeza es distinta a depresión

El Dr. Mauricio Campos recuerda la importancia de no confundir tristeza con depresión. Explica que la tristeza cualquiera la puede sentir, sea por una frustración o por una situacion de duelo, cuando se pierde algún familiar, un empleo, o una persona importante en la vida, sin embargo, la depresión va mucho más allá, pues se considera además un trastorno físico.

“Tiene un componente físico y uno psicológico, que involucra una afectación a nivel cerebral e influye en síntomas que llamamos afectivos”, dijo. 

Por eso, manifestó, hay una serie de criterios que se consideran en una entrevista profesional y que van más allá de una tristeza normal, pues se trata de un decaimiento constante, por al menos dos semanas, así como la pérdida de placer en actividades que antes la persona gustaba, como ir al cine, hacer deporte, el mismo trabajo, combinado con cansancio y disminución de su energía.

“Adjunto a estos síntomas también hay otros relacionados como la dificultad en la concentración, el funcionamiento a la hora de trabajar y relacionarse con las demás personas, en los quehaceres de la casa… la persona empieza a disfuncionar, ya no hace lo mismo con la misma capacidad de antes, puede haber alteración en su ritmo de sueño, puede que duerma mucho o poco, también puede haber alteración en su alimentación ya sea que coma mucho o más bien poco, pueden haber sentimientos de culpa o incluso sensación de deseos de morirse”, concluyó.

La depresión: un conjunto de síntomas

La depresión es un conjunto de síntomas, no es un síntoma único. Afecta negativamente el estado de ánimo de una persona, produciendo tristeza, pérdida de interés en las cosas y actividades que antes eran interesantes y agradables, afectaciones en los hábitos de alimentación, sueño, desánimo, cansancio, sensación de soledad, aburrimiento, y sensación de pérdida del sentido en la vida.

Siempre el mejor consejo es buscar a un profesional, por lo que se le puede ayudar a la persona, facilitándole los números de contacto, sacando la cita e incluso acompañándole a la misma. Lo más importante cuando estamos en contacto con una persona que parece estar deprimida, es preguntarle cómo se siente, escuchar con atención lo que nos cuenta y no juzgarla.

Fuente: Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica.

 

 

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