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Cuaresma: nunca es tarde para cambiar

Sofía Solano Gómez
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Doña Nelly Leiva, vecina de La Pitahaya, en Cartago, sabe que la familia es la principal fuente de valores religiosos y espirituales, por esta razón ella se ha encargado de transmitir la fe a sus hijos y nietos.

Cuenta que de pequeña se le enseñó que durante la Cuaresma había que hacer abstinencia, por lo que, a modo de penitencia, se le imponían sacrificios como, por ejemplo, “si uno tenía ganas de comerse algo muy rico, había que abstenerse de no comérselo. Lo mismo pasaba con los paseos y fiestas, se suspendían. Se andaba bien vestido, pero no se exhibía la ropa nueva”, contó.

Lo anterior -dice- no es que se haya perdido, sino que antes existía un sano temor por no cometer acciones malas. “Se nos enseñó que la Cuaresma se vive con gran respeto y amor al prójimo, que no hay que ofenderse ni incomodarse si algo no nos gusta porque lo más grande que uno puede dar y no cuesta nada es el amor”, señaló.

De esta manera, a través de sus 79 años de vida y con las enseñanzas de sus padres es que les ha infundido a sus dos hijos y nietos el significado de la Cuaresma, tiempo litúrgico que este año va desde el pasado miércoles 26 de febrero, Miércoles de Ceniza, hasta el Jueves Santo, 9 de abril.

Preparación a la Pascua

La Cuaresma es un tiempo de preparación a la Pascua. La Pascua de Jesús, su muerte y resurrección, es el acontecimiento cumbre de nuestra historia de salvación. Dura 40 días; inicia el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. 

A lo largo de este tiempo litúrgico, la Iglesia nos propone asumir actitudes como la conversión, el arrepentimiento, la reparación, la reconciliación y la gracia. 

La conversión -señala el Catecismo de la Iglesia Católica, 1435- “se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliación, la atención a los pobres, el ejercicio y la defensa de la justicia y del derecho (cf Am 5,24; Is 1,17)”.

Dicha conversión se realiza, “por el reconocimiento de nuestras faltas ante los hermanos, la corrección fraterna, la revisión de vida, el examen de conciencia, la dirección espiritual, la aceptación de los sufrimientos, el padecer la persecución a causa de la justicia. Tomar la cruz cada día y seguir a Jesús es el camino más seguro de la penitencia (cf Lc 9,23)”, prosigue el Catecismo.

La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que, por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios. El color de este tiempo litúrgico es el morado, que significa luto y penitencia. 

Significado de la ceniza

Los 40 días de preparación para la Pascua comienzan el Miércoles de Ceniza. Este día, el sacerdote bendice e impone las cenizas hechas de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior.

La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. De acuerdo con Aciprensa, por aquel entonces las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.

La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años después de Cristo y a partir del siglo XI, la Iglesia en Roma impone las cenizas al inicio de este tiempo.

La ceniza, como signo de humildad, recuerda al cristiano su origen y su fin, el libro de Génesis lo recuerda así: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2,7); “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19).

El Pbro. Manuel Rojas, experto en Liturgia, dice que la ceniza como signo de penitencia “nos hace volver a la realidad de ser polvo de la tierra para volver a reconstruir desde ahí una vida nueva en conversión”.

El acto de imposición de la ceniza se realiza al hacer la señal de la cruz en la frente o en la cabeza y tiene lugar en la Misa al término de la homilía. El sacerdote, ministro o laico dice las palabras bíblicas: “Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás”, o “Conviértete y cree en el Evangelio”.

El Miércoles de Ceniza no es día de precepto, por lo tanto, su imposición no es obligatoria. Cualquier persona puede recibir este sacramental, incluso los no católicos. En el numeral 1670, según especifica el Catecismo, “los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella”.

Al recibir las cenizas, lo recomendado es que haya un tiempo de reflexión sobre las palabras dichas al momento de la imposición. Cabe señalar que no existe un tiempo determinado para llevar consigo las cenizas que se han impuesto.

Prácticas para vivir la Cuaresma

“La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna (cf. Tb 12,8; Mt 6,1-18), que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás”, indica el numeral 1434, del Catecismo de la Iglesia Católica.

El Papa Francisco -en su mensaje para la Cuaresma 2019- recuerda estas tres prácticas fundamentales para vivir este periodo litúrgico: ayuno, oración y limosna.

Sobre ayunar, el Santo Padre se refiere a “aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de ´devorarlo` todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón”. 

El Pbro. Rojas recuerda que, si bien el cuerpo necesita de nutrientes para no debilitarse, “si estamos llamados a servir, tenemos que estar con la fuerza suficiente, entonces el ayuno va a consistir en ser parciales con las comidas, es decir sentir que comió lo que el cuerpo necesita”.

Los días obligatorios de ayuno son para los mayores de 18 y hasta los 59 años de edad: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Los viernes debe guardarse la abstinencia del consumo de carne, así lo dispone el Canon 1251, del Código de Derecho Canónico de 1983.

Por su parte, Orar -recuerda el Papa- es necesario “para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia”. 

Orar “estimula en el diálogo con Dios a un amor de conversión, de arrepentimiento y austeridad”, puntualiza el Pbro. Rojas.

Mientras que por limosna, el Santo Padre nos dice que “es salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece.”

El sentido de la limosna es la caridad hacia los demás, compartir lo que tenemos, puede ser dinero, bienes materiales e incluso nuestro tiempo y conocimientos. 

La Cuaresma también supone una invitación al Sacramento de la Reconciliación, o de la Confesión, instituido por Cristo para el perdón de los pecados cometidos.

Este año, en nuestro país la Cuaresma coincide con el inicio del Año Jubilar por el Centenario de la Provincia Eclesiástica. Al respecto, los obispos del país manifestaron su deseo de que sirva para reanimar el compromiso y la esperanza que nace de la dimensión social de la vida cristiana.

De igual modo, invitan al pueblo a practicar la solidaridad, que “no es, pues, un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (San Juan Pablo II, Carta encíclica. Sollicitudo rei socialis, 38). 

Simbología de los 40 días 

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número 40 en la Biblia. Según informa el medio católico Aciprensa, se habla de los 40 días del diluvio, de los 40 años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los 40 días de Moisés y de Elías en la montaña, de los 40 días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública y de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse igualmente un espíritu penitencial y de conversión.

La Cuaresma termina en el Jueves Santo. Ese día la Iglesia conmemora la Última Cena en la que el Señor instituyó la Santa Eucaristía junto a sus apóstoles antes de ser crucificado el Viernes Santo

Consejos prácticos para vivir la Cuaresma

En este tiempo de 40 días de gracia y conversión que Dios nos concede, podemos ser muy productivos para nuestra vida espiritual y de crecimiento interior. Estos son algunos consejos para ofrecerle a Dios en esta Cuaresma, y pedirle que nos dé un corazón semejante al suyo.

• Busque la paz en las discusiones de familia: Entienda que no siempre el que más hiere al otro tiene más razón. Acostúmbrese a la armonía, a ver al otro tan imperfecto como usted. 

• No revise su celular mientras come o conversa con alguien: ¿Recuerda cómo es mirar a una persona a los ojos? Encontrarse con alguien no significa estar en el mismo espacio físico que esa persona, implica interesarse en su vida, buscar conocerla y entrar en contacto con su realidad.

• No sea grosero… con nadie: Llegó tarde la comida, no hizo las cosas como usted quería, el señor del banco no lo trató bien, el tráfico es un completo desastre… No es lo peor del mundo, recupere la paz y recuerde ¿qué haría Jesús en su lugar?

• Cada vez que se sienta enojado con alguien, rece un Padre Nuestro por él: si le es fácil enojarse, también es muy fácil rezar un Ave María o un Padre Nuestro. Rece, y verá cómo recupera paz y ayuda a esa persona que necesita de sus oraciones.

• Cada día, acepte un defecto que tenga, y agradezca a Dios por él: Sus defectos también son parte de usted mismo. Perdónese y acepte quien es usted, Dios ya lo hizo. Ser santo significa buscar la perfección, pero en el amor.

• Llegue temprano a sus citas o clases: en algunas guías “para una buena confesión” resaltan que “robar” también puede ser tiempo. Quizá se ha acostumbrado a ser impuntual y, como sabe que el otro lo va a esperar, no se esfuerza. Inténtelo esta Cuaresma y verá cuántas virtudes, aparte de la puntualidad, va a ganar.

• Visite a sus familiares enfermos o solos: puede que ya no les hable tanto o puede que no sean tus mejores compañeros, pero ellos siempre van a necesitar un poco de usted.

• Pídale a Dios que le ayude: a tener el tiempo, y la paciencia y recuerde que la limosna no sólo es material, Dios lo invita a donar su tiempo y amor.

Fuente: Catholic-link

 

 

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