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Dignidad de las gentes del mar

El debate actual sobre técnicas de pesca permitidas o no, debe de poner siempre en el centro a la persona y su dignidad. Y siguiendo la propuesta del Santo Padre en su encíclica Laudato si, debe de observarse un balance, una ecología integral, donde los pescadores sean parte de las soluciones y no de los problemas. Es el llamado que hizo la Iglesia en la celebración de Nuestra Señora del Carmen, la Virgen del Mar, en Puntarenas.

Laura Ávila Chacón
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“Guaju” fue la embarcación que transportó la imagen de Nuestra Señora del Carmen por el Golfo de Nicoya el pasado domingo 14 de julio, en la tradicional celebración de la Virgen del Mar.

La embarcación, dedicada a la pesca con palangre, es propiedad de Jorge Barrantes, un porteño que desde hace años saca del mar el sustento para vivir.

Concluida la Misa en la Catedral diocesana, el barco zarpó y tras de él decenas de pescadores y turistas en sus botes y lanchas esperaron turno para recibir la bendición de parte de los obispos que participaron en la fiesta.

Según relató el capitán de la nave, también presidente de una de las camaras de pescadores de Puntarenas, fue una gran alegría llevar la imagen de la Virgen, y poder pedir su intercesión ante los problemas que enfrenta el sector.

El “Guaju” es una embarcación que se dedica a la pesca de atún, pez espada y dorado. “En ocasiones nos vamos por dos meses a altamar, ahí solo vemos mar y malos tiempos y le pedimos a María que nos suavice la situación y que nos cubra de todo mal”, relató el pescador.

Eso sí, no ocultó su preocupación ante el hecho de que en noviembre Incopesca no permitirá que embarcaciones que tienen licencias a menos de 40 millas viajen afuera de lo permitido. 

“Somos 430 palagueros, a altamar salimos unas 15 embarcaciones y el resto son de pesca mediana, si nos dicen que no podemos salir a pescar no podremos trabajar ni llevar el sustento a nuestras familias, existe mucha presión de los ambientalistas”, dijo. 

Un mar de pobreza

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), aproximadamente unas 14 mil personas en Puntarenas viven en pobreza.

Esta situación la constata doña Paulina Cambronero, quien tiene un hermano que se ha dedicado por 30 años a la pesca. “Mi hermano ha sido muy perjudicado con las regulaciones que pone el Estado, son muchas las necesidades que tiene, muchos de este sector han perdido hasta las casas y otros han muerto por depresión, porque no tienen trabajo ni el sustento para llevar a sus hijos”, dijo al salir de la Misa en la Catedral. 

Dicha Eucaristía fue presidida por Mons. Óscar Fernández, Obispo de Puntarenas, quien hizo un vehemente llamado por el bien común y la paz social en la provincia. (Ver módulo)

Otro porteño, pero del Caribe, Monseñor Javier Román, Obispo de Limón, tuvo a cargo la homilía. En su mensaje se refirió a que Puntarenas ha sufrido por muchos años el abandono y los efectos negativos de un injusto esquema de desarrollo, que ha fomentado la desigualdad con la región central del país.

“La falta histórica de una estrategia de desarrollo para las periferias geográficas, que conjugue la voluntad política de las autoridades gubernamentales con la capacidad de iniciativa y de acción de los liderazgos y de las organizaciones sociales de estos territorios, ha privado de oportunidades a miles de personas, cuya vida ha quedado al margen de los beneficios económicos y sociales ofrecidos al resto del país”, dijo.

La postración económica es, según su criterio, la causa de casi todos los problemas que sufren estas regiones “y la falta de oportunidades de trabajo constituye, sin duda, el problema más agudo, el cual, a su vez, engendra indeseables y devastadores flagelos como la pobreza el narcotráfico, la desintegración familiar, la prostitución y la drogadicción de los jóvenes. Problemas que también sufren otras regiones y pueblos pobres de nuestra querida Costa Rica”.

Son integrales al ambiente

El debate actual sobre técnicas de pesca permitidas o no, debe de poner siempre en el centro a la persona y su dignidad, enfatizó Monseñor Román.

Para él, siguiendo la propuesta del Santo Padre en su encíclica ambiental Laudato Si, debe de observarse un balance, una ecología integral, donde los pescadores sean parte de las soluciones y no de los problemas.

“Debemos llegar a la comprensión de que ellos y ellas son integrales al ambiente que debemos proteger. No son convenientes ni los permisivismos complacientes que acaban devorando los recursos naturales, ni los extremismos ambientalistas que desconocen el hambre, el desempleo y la miseria que sufren muchos de ellos”, expresó.

Es urgente, pidió, ampliar las posibilidades de subsistencia armónica con el mar: “Impulsar la acuacultura y otras formas de producción artesanal, animar la formación de más cooperativas y asociaciones, abrir nuevos mercados, promover el turismo ambiental, favorecer las certificaciones internacionales, ofrecer capacitación y apoyo técnico, incluso subsidios para los emprendimientos en este campo. Igualmente, con la misma decisión, deben de establecerse controles para evitar la pesca ilegal”.

Hizo además un llamado a instituciones como Incopesca, el IMAS, el Ministerio de Agricultura, las universidades y las Municipalidades para que sean aliadas del desarrollo integral, facilitadoras de procesos y servir como ayudas oportunas para quienes, con honestidad y legalidad, quieran salir adelante.

Recordó además que el diálogo entre pescadores y gobierno de las últimas semanas para resolver las diferencias debe ser permanente y auténtico.

“En todo caso debe conducir a la toma de decisiones concretas. Debe de imperar una verdadera actitud recíproca de escucha y comprensión. No más diálogos de sordos en nuestro país. La Iglesia estará siempre dispuesta para servir al bien común y a la paz, aunque muchas veces se recurra a nosotros solo cuando el agua del conflicto social está llegando al cuello de los políticos de turno”, afirmó.

Continuar con el diálogo

Uno de los asistentes en la celebración fue Johny Quirós del sector de los camaroneros y quien también ha formado parte en las mesas de diálogo.

Coincidió con los temas abordados por Monseñor Román, en el sentido de que “debemos continuar con el diálogo, ponernos de acuerdo y caminar, pues no puede haber sostenibilidad ecológica si no hay sostenibilidad económica, ni sostenibilidad ambiental sin tomarnos en cuenta a las personas”. 

“Los ambientalistas no pueden ser extremistas”, dijo Quirós. “Si no le damos oportunidad al pescador y a la gente de que trabaje, se debe buscar otra alternativa para nosotros, sino vamos  a caer en un pozo profundo de desigualdad, corrupción, pobreza y como consecuencia de ello va a venir el narcotráfico y la prostitución así como el robo y otras cosas paralelas que va  a ser insostenible para Puntarenas”, argumentó.

El meollo del asunto, dijo, es negociar. “Estamos conscientes de que debe haber regulación y ver cuánto producto nos queda y en base a eso fijar  las cuotas de captura y el número de licencias que se deben permitir”. 

La diputada de Liberación Nacional, Franggi Nicolás, quien participó de la actividad, confirmó que hay un clamor de parte del pueblo a ser escuchado. “Esperamos que en esta ocasión el diálogo se entable con franqueza, el gobierno ha manifestado disposición de volver otra vez a conversar y yo celebro la participación de la Iglesia, nosotros como diputados estamos más que comprometidos en colaborar y esperamos en Dios que salgan acuerdos que verdaderamente colaboren a alivianar la situación de flagelo social por la que están pasando muchos de ellos”, dijo.

“La pesca sostenible si es posible y se ha llevado a cabo en muchos otros lugares del mundo, no es cercenando una actividad, sino es regulándola con parámetros objetivos para que la gente pueda a través de la práctica de pesca llevar arroz y frijoles a su hogar”, concluyó.

Por el bien común y la paz social

La Iglesia puntarenense aloja en su corazón los sufrimientos, necesidades, anhelos y esperanzas de nuestra región del Pacífico Central. Los graves problemas de pobreza, desempleo y rezagos en materia de desarrollo humano están en el centro de nuestras preocupaciones. Todos ellos demandan una solución que implica a todos los actores de nuestro territorio y, por lo tanto, requiere de un diálogo constructivo, productivo, eficaz y comprometido. La diócesis de Puntarenas ha visto con beneplácito todas las mesas intersectoriales que han surgido en nuestra provincia y las ha apoyado. En esa dirección, como lo expresamos formal y públicamente el 28 de agosto del 2018, ante la movilización y el cierre de vías en Caldera por parte de los pescadores puntarenenses, realizamos un vehemente llamado al diálogo como instrumento privilegiado para una búsqueda participativa y pacífica para resolver la problemática que atañe a nuestra provincia puntarenense y a todo el territorio nacional.

Tuvimos la percepción que esta incitativa planteada estaba siendo satisfecha, en un primer momento mediante la creación de una gran mesa de análisis y diálogo en que participaban todos los sectores pesqueros y coordinada al más alto nivel por los jerarcas de los ministerios de la Presidencia y de Agricultura y por el Instituto de Pesca y Acuicultura, y además con la presencia de la Defensoría de los Habitantes como observadora y garante del proceso. 

Posteriormente se decidió, ante la multiplicidad de requerimientos por cada uno de los sectores pesqueros, abrir mesas de trabajo específico según el sector de pesca representado y se dispuso que técnicamente fueran moderados por el Colegio de Abogados y siempre acompañados por los representantes de los ministerios antes señalados, y además, sumándose a la Defensoría de los Habitantes, el Programa de las Naciones Unidas en Costa Rica como observadores y garantes del proceso de diálogo.

No tardaron en comenzar a manifestarse por parte de los pescadores insatisfacciones en el desarrollo de este espacio de diálogo, entre las que podemos enumerar las siguientes:

a. Ausencia de los jerarcas y delegación en mandos medios sin capacidad de decisión. 

b. Incumplimiento de acuerdos.

c. Suspensión y reprogramación reiterada de reuniones sin previo aviso.

d. Falta de seguimiento a los requerimientos planteados por las organizaciones pesqueras. 

e. Falta de respuesta a las cartas enviadas por los sectores a las instituciones.

f. Deficiencias en el manejo técnico de las mesas de diálogo, ante el desconocimiento de los     facilitadores de la complejidad de la actividad pesquera.

La manifestación que realizó el sector pesquero el pasado martes 25 de junio frente a Casa Presidencial es una muestra de que no se ha logrado acertar en el proceso de diálogo mencionado. La problemática en nuestras costas no se puede resolver sin un compromiso real de todas las partes en conflicto y una fuerte presencia institucional que privilegie la atención cercana y comprometida a la población pesquera, como quedó establecido en los compromisos suscritos en agosto de 2018.

Con mucha esperanza recibimos el anuncio desde la Presidencia de la República de que se impulsará con nuevo vigor el diálogo sectorial relativo al sector pesquero. Exhortamos a todas las partes a superar las deficiencias de los diálogos desarrollados hasta ahora. Las zonas marítimas o costeras de nuestro país están entre las más rezagadas en términos de pobreza, desempleo e inseguridad. Solamente desde un compromiso solidario, centrado en el bien común y comprometido en la verdadera construcción de soluciones consensuadas podremos salir de la postración de nuestras comunidades.

Aprovechemos esta nueva oportunidad de encontrarnos para reemprender este diálogo con tranquilidad y serenidad, dignidad y sinceridad, respeto y responsabilidad. La paz social ha de ser el anhelo y objetivo fundamental para un proceso eficaz que se genere, a partir del diálogo sano, bien intencionado, donde el bien común prevalezca sobre todo y por parte de todos, para obtener resultados satisfactorios y contento general.

Agradecemos al Sr. Presidente de la República, don Carlos Alvarado Quesada, habernos invitado a participar como observadores y garantes en este proceso. A él y a todas y todos les manifestamos nuestro propósito de servir a nuestro pueblo con entusiasta y animada disposición y la alegre esperanza de que se vayan resolviendo con diligencia y prontitud los diferentes puntos puestos en la mesa para su discernimiento y pronta solución.

A la Madre del Hijo de Dios, a quien los pescadores veneran e imploran con cariño, respeto y confianza, con el hermoso y animador nombre de “Virgen del Mar”, encomendamos este camino demanda mucha escucha, reflexión y negociación.

 

Óscar Fernández Guillén

Obispo Diocesano de Puntarenas

 

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