All for Joomla All for Webmasters

Vientres de alquiler: La industria de los bebés

Ante una práctica que se ha vuelto moda entre cierta élite de famosos adinerados, no puede olvidarse que los niños y las mujeres no tienen precio sino dignidad. Una vez más hay que defender con firmeza que hijo no es un derecho, es un don.

Danny Solano Gómez
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Hace unas semanas el cantante puertorriqueño Ricky Martín y su pareja el artista Jwan Josef anunciaron el nacimiento de su nueva hija nacida por “gestación subrogada”, una práctica más conocida como “vientres de alquiler”, la misma que utilizaron para sus otros dos niños. 

Como ellos, hay una larga lista de famosos millonarios que pagan a una mujer para que tenga un bebé y se los dé usualmente a cambio de una importante cantidad de dinero. Entre las celebridades que han pagado por este servicio están: Cristiano Ronaldo, Elton John y Kim Kardashian con el rapero Kayne West.

La gestación subrogada consiste básicamente en que una persona o una pareja utiliza el vientre de una mujer para tener un hijo. Se realiza a través de métodos como la inseminación artificial o la técnica de Fecundación In Vitro. 

Existen distintas modalidades, ya sea que los interesados aporten o no sus propios gametos (espermatozoides u óvulos), que la gestante cobre o no cobre (comercial o “altruista”), aporte sus óvulos o no, sea anónima o no.

Las razones que dan quienes optan por estos servicios pueden ser variadas, usualmente se trata de parejas con problemas de fertilidad o parejas homosexuales, aunque también pueden surgir otros casos, como el de un millonario japonés que encargó 16 niños según informa el diario inglés The Guardian.

De hecho, ese mismo medio, informa que en el caso particular de ese hombre nipón, una de las mujeres contratadas cambió de opinión y quería quedarse con el niño, por lo que entre lágrimas se lo arrebataron a la fuerza. Este solo es un ejemplo de los tantos escándalos alrededor de los vientres de alquiler.

Sobre la también llamada “maternidad subrogada” se han hecho críticas desde diferentes sectores sociales. 

La Iglesia, grupos a favor de los Derechos Humanos e incluso movimientos feministas se han pronunciado en contra. Entre los señalamientos está la explotación y el sometimiento del cuerpo de la mujer, además de la violación de los derechos fundamentales del niño.

Bebés a la venta

“Los contratos de alquiler de útero suponen una cosificación de los seres humanos en los que el niño es un producto de mercado que se encarga, se fabrica, se vende y se compra para satisfacer el deseo o capricho de unos adultos de ser padres a toda costa”. 

Así expone un video que se puede encontrar en You Tube bajo el título Vientres de Alquiler publicado por Women of the World, una plataforma conformada por profesionales en ética.

En la subrogación los esenarios son múltiples, puede darse el caso de que la pareja que solicita el servicio o la gestante fallezca, que los comitentes se divorcien y no quieran que se realice el parto o que el bebé presente malformaciones o una enfermedad congénita y exijan a la gestante practicarse un aborto.

Por citar algunos casos específicos, una pareja española se enfadó porque sus gemelos no fueron de ambos sexos tal como habían solicitado, por lo que no querían pagar las facturas de la clínica. Asimismo, las mafias asiáticas encontraron lucrativa la actividad de raptar chicas jóvenes para usarlas como vientres de alquiler. 

Los dos anteriores son algunos ejemplos que menciona la periodista feminista, Kajsa Ekis Ekman, en un artículo que escribió en contra de la maternidad subrogada y donde alude al caso del futbolista Cristiano Ronaldo, quien anunció en 2017 que tuvo dos mellizos por medio. 

En redes sociales el deportista recibió millones de reacciones positivas, aparecieron notas en los diarios sobre el acontecimiento, se publicaron hasta los rumores de la cantidad de dinero que pagó la estrella del Real Madrid, pero ninguna referencia a la madre, únicamente que es norteamericana y que recibiría 200 mil euros (más de 138 millones de colones). 

Ante esto, Ekis Ekman observa cómo la sociedad naturaliza el que una mujer sea un engranaje en una industria que consiste en vender hijos.

Otro tema que aborda la autora es que tanto en la India como Estados Unidos someten a la mujer (que va a poner a disposición su vientre) a cursos y tratamientos psicológicos para “enseñarla y concientizarse” de que el bebé que gesta “no es suyo” y así evite pensamientos o sentimientos de vinculación con el niño.

En su artículo “Cristiano Ronaldo, la mujer no es una fábrica”, la periodista expone que: “La perspectiva mediática es generalmente la de los compradores; sus sentimientos, sus deseos (frecuentemente llamados “necesidades”) abundan. Las madres siguen siendo anónimas, como si fueran trabajadoras en una fábrica de bebés. Tan anónimas a veces que ni los hijos llegan a saber quiénes son”. 

“El hijo anterior del mismo Ronaldo. Su hermana confiesa en una entrevista que le han ocultado sus orígenes: “nosotros decimos que su madre está de viaje. Él no pide más. Una vez le dijimos que estaba en el cielo”, añade.

El artículo 7 de la Convención de Derechos Humanos estipula que todo niño tiene derecho a sus padres. “La maternidad subrogada, sea pagada o altruista (es decir cuando la mujer no cobra por poner a disposición su vientre y los interesados solo cubren los gastos médicos), viola este derecho fundamental”, señala Ekis Ekman. 

El Movimiento Feministas Mexicanas contra Vientres de Alquiler da cuenta del caso de una joven estadounidense nacida de un vientre de alquiler, Jessica Kern, quien declaró: “Los hijos de la subrogación se enfrentan a los mismos traumas que los niños adoptivos: queremos saber de dónde venimos, queremos saber quiénes son nuestras madres biológicas, queremos saber quiénes nos dieron a luz y cómo son”.

Y agregó: “Cuando sabes que gran parte de la razón por la que viniste al mundo se reduce a un cheque, y que tras el pago fuiste desechable, te entregaron y nunca más pensaron en ti, eso influye en tu concepción de ti mismo”.

 “En la subrogación los hijos pierden a su madre y las madres pierden a sus hijos. No es añadir, es quitar, y, como esto es una industria (no hay que dejarse engañar por los románticos poemas de mujeres generosas que lo hacen gratis –la subrogación “altruista” no llega ni al 2% de los casos) las razones son económicas”, denuncia en su artículo Ekis Ekman.

También la periodista sueca rechaza que se argumente a favor de la subrogación como expresión de autonomía, pues en los convenios entre las partes todas las decisiones las toman los compradores, no la mujer que debe llevar el embarazo.  

Por ejemplo, señala que durante esos nueve meses de embarazo la mujer puede morir, quedar estéril o sufrir daño psicológico, por lo que se hace firmar a las mujeres un contrato donde se les prohíbe viajar, hormonarse o tener relaciones sexuales, o se las obliga a abortar en el caso de que los padres que la alquilan lo deseen.

Campañas a favor de la subrogancia

Ekman también reprocha las campañas publicitarias que se realizan a favor de los vientres de alquiler al mencionar que: “se vende hasta la vida misma, y la campaña publicitaria nos dice que se trata de amor y de libertad”.

Particularmente en España hay campañas que hablan del “derecho a decidir”, “la libertad de las mujeres a hacer con su cuerpo lo que quieran”, “ayudar a otras personas a cumplir su sueño de tener un hijo”. 

Lemas incluso que paradójicamente también se han utilizado para promover otras consignas feministas como el aborto, solo que en este caso los movimientos feministas se presentan en contra.

De hecho, en España (país que prohíbe la subrogación) se publicaron una serie de carteles a favor que decían: “Nosotras parimos, nosotras decidimos”. La campaña fue repudiada por diversos grupos feministas, entre ellos Femen, de acuerdo con la información de El País.

“Un hijo no es un derecho, es un don”

El año pasado, la agencia católica Aciprensa informó sobre las palabras del portavoz de la Conferencia Episcopal de España, Pbro. José María Gil Tamayo, quien expuso la visión de los obispos españoles respecto a los vientres de alquiler. 

Aclaró que es “la misma posición de la Iglesia y de la moral cristiana y va en línea con lo defendido en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos”. 

De esta forma el sacerdote explicó que “si se paga o como si no se paga el servicio de gestación, este contraviene el orden natural, de la procreación humana. Y no cura la infertilidad sino que trata de proporcionar un medio alternativo, que la Iglesia considera no lícito al acto de procreación humana”.

“Quisiera ser muy respetuoso y no entro en las conciencias ni en la valoración de las personas que sufren por no tener hijos. Pero los niños y las mujeres no tienen un precio sino dignidad. Un hijo no es un derecho, es un don”, precisó.

El Pbro. Gil Tamayo dejó claro que las personas que nacen de un vientre de alquiler “tienen la misma dignidad que las demás”, por lo que no merecen ser instrumentalizados “al servicio de un falso derecho.”

Aciprensa también recogió las palabras de la Hermana Elena Lugo, presidente de la Comisión de Bioética Padre José Kentenich, quien reflexionó sobre el tema: “Preguntémonos si esta forma de venir a la existencia es compatible con la dignidad no sólo de la persona por nacer, sino de la experiencia de gestación como una intimidad transformadora del ser mismo de la mujer ante su hijo por nacer, y de su ser madre en vínculo exclusivo con el padre”.

Corte Europea falló en contra

En enero de 2017 la Corte Europea de Derechos Humanos dictó una sentencia en el caso “Paradiso y Campenelli contra Italia” y consideró válida la decisión de los tribunales italianos de quitar la tenencia de un niño a una pareja italiana que hizo un contrato de maternidad subrogada en Rusia.

El Tribunal consideró legítimo el deseo de las autoridades italianas de reafirmar la competencia exclusiva del Estado para reconocer las relaciones parentales-filiatorias y ello en la sola base de un vínculo biológico o una adopción legal, con la intención de proteger a los niños.

Para la Corte, los tribunales italianos, al concluir que en el caso el niño no sufriría un daño grave e irreparable como resultado de la separación, realizaron un balance justo entre los intereses en juego y actuaron en el margen de apreciación racional.

De esta manera revocó la sentencia que había dictado una Sala de la Segunda Sección de la misma Corte Europea de Derechos Humanos el 27 de enero de 2015.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa también ha votado en dos ocasiones en contra de legalizar y regular los vientres de alquiler de manera definitiva, a pesar de las presiones de ciertos sectores por la legalización. 

 

0
0
0
s2smodern