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La próxima pandemia: el desempleo

Antes de la crisis sanitaria por el Covid-19, el desempleo en nuestro país ya era un grave problema nacional, pero ahora amenaza con convertirse en una verdadera catástrofe social. Analistas estiman que el porcentaje de personas sin trabajo podría subir al 19% en el corto plazo.

Sofía Solano Gómez
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En el marco de la crisis por la pandemia del Coronavirus, junto al aspecto sanitario, el desempleo, el costo de la vida y la situación económica figuran entre las principales preocupaciones de la ciudadanía costarricense.

Así lo determinó el más reciente estudio de opinión pública del Centro de Investigación y Estudios Político CIEP, de la Universidad de Costa Rica, publicado el pasado 29 de abril.

“Priorizar el bien común y dejar de lado intereses político partidistas debe ser el norte para superar gravísimos problemas que tiene nuestro país, como el desempleo y la pobreza”, manifestó al respecto de esta “nueva pandemia” Mons. José Manuel Garita, obispo de la Diócesis de Ciudad Quesada en días anteriores.

Y es que desde que se estableció el estado de emergencia nacional, se “ha generado un aumento en el desempleo y una importante carga fiscal a la economía del país”, según constata el CIEP en su estudio.

El mismo revela que, de 1042 personas mayores de edad entrevistadas, un 27% manifestó su preocupación por el desempleo, mientras que un 15% alegó preocupación por el costo de la vida y la situación económica. 

La pandemia ha perjudicado la situación laboral y el ingreso percibido por las familias costarricenses, cita el estudio: “Un 46% afirma que algún miembro de su familia ha perdido su trabajo en el último mes y un “52% que algún familiar ha visto disminuida su jornada laboral.”

Lo anterior, en un panorama en el que un 57% de las personas encuestadas reportan que el ingreso mensual de su familia no les alcanza y tienen algunas o grandes dificultades para vivir; un 32% afirma que sus ingresos les alcanza del todo para vivir y únicamente un 11% de la muestra dice que les alcanza y hasta pueden ahorrar.

El desempleo es una de las necesidades inmediatas que el país debe resolver, insistió Mons. Garita en su columna Fermento del pasado 21 de abril. A esta petición se suma la inquietud del Arzobispo de San José, Mons. José Rafael Quirós sobre ¿Cómo superar los altos índices de desempleo e informalidad?, interrogante que planteó el pasado 1 de mayo.

Acerca de este tema, dijo, “se requiere de acciones y de voluntad política para favorecer la producción nacional y la justa comercialización en este momento de crisis que nos corresponde afrontar” y que basta del olvido sobre todo de los pequeños. 

Más de 400 mil perderían trabajo 

Economistas del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE) de la UCR estiman que más de 400 mil personas perderían su trabajo, es decir un 24% de los trabajadores ocupados, según se desprende de un estudio que dicho ente investigador elaboró sobre los efectos del Covid-19 en la economía costarricense.

Según sus datos, el alojamiento, los servicios de comida y el comercio son los sectores más afectados. El comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos de motores y de las motocicletas sería el requerimiento laboral más afectado, con 110.667 puestos menos, un 32.5% en comparación con cuarto trimestre del 2019.

Mientras que, en las actividades de alojamiento y servicios de comida, se perderían 70.035 puestos, un 49% de los empleos en comparación con el cuarto trimestre del año pasado.

Otras actividades como las domésticas, el transporte y almacenamientos, los servicios administrativos y de apoyo también se verían afectadas en términos de desempleo.

Cabe recordar que la tasa de desempleo, en el último trimestre del 2019 fue de 12.4%, de acuerdo con la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Además, “el 46.5% de la población en edad de trabajar estaba en condición de empleo informal” y “el 11% estaba en condición de subempleo, lo que significa que ya trabajaban menos horas”, de acuerdo con dicha encuesta.

El estudio también identificó que “en el 2019 el 21,1% de los hogares vivía bajo la línea de pobreza”. Datos ya de por sí, era poco adelantadores para los costarricenses, pues reflejaban la situación económico-social que vivía el país antes de la pandemia.

Este año, el desempleo aumentó durante primer trimestre del año, se sitúa en 12.5% según dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), mediante la Encuesta Continua de Empleo revelada el pasado 7 de mayo.

El informe incluye dos semanas desde que se declaró emergencia sanitaria, sin embargo, los datos no reflejan un efecto del COVID-19 en los principales indicadores del mercado laboral en este periodo de estudio.

De enero a marzo, más de 314 mil personas se encontraban desempleadas en el país. Por sexo, se contabilizaron 129 mil hombres y 185 mil mujeres en situación de desempleo. Ellas son las que presentan un incremento significativo, cerca de 45 mil más, respecto al primer trimestre del año anterior.

Desempleo pasará de un 12% a un 19%

Otra de las entidades que analizó el impacto de la pandemia del Covid-19 es el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Para el país, el informe del BID estima que más de 200 mil empleos serán afectados como consecuencia de la crisis, y que el desempleo pasará de un 12% a un 19%.

El turismo es el principal canal de afectación según el informe. Representa un 6,3% del PIB y genera el 9% del empleo total. Un 58,5% del total de turistas provienen principalmente de Estados Unidos y Europa, indica.

En segundo lugar, destaca el intercambio comercial, siendo que el 41,2% de las exportaciones del país van a Estados Unidos, el 22,1% a Europa y el 15,2% a Centroamérica. Estados Unidos constituye el 38 ,3% de bienes importados y China el 14%.

El arte y el entretenimiento ocupan el tercer lugar, este representa el 2,2% del PIB y genera 2,1% del empleo total. Dicho documento indica que el 95% de trabajadores en este campo se encuentra en la informalidad.

La volatilidad financiera y la pobreza suman el cuarto y quinto canales de afectación. Este último considera una afectación de más de 200 mil empleos, llevando al desempleo al 19% (actualmente 12%) mientras que la pobreza podría aumentar hasta cinco puntos porcentuales. 

Según una encuesta de CID Gallup, 60% de las familias del país no podría sobrevivir económicamente después de seis semanas sin ingresos.

El gobierno ante la crisis

El presidente de la República Carlos Alvarado reconoció en su mensaje por su segundo año de gestión que “los efectos sociales de las medidas necesarias para aplanar la curva de contagio y defender así la vida y la salud, son muy severos en términos de desempleo y pérdida de ingresos de las familias.”

Continuó: “De ahí que nuestra otra prioridad han sido las medidas de mitigación del impacto social para las familias, como la rápida creación digital, sin filas, del financiamiento y pago del bono Proteger.”

“Al día de hoy, más de 90 mil personas lo han recibido y otras 220 mil lo obtendrán en los próximos días. Este esfuerzo permitió la bancarización de al menos 60 mil personas que antes no tenían cuenta bancaria.”

“Una enseñanza de lo alcanzado respecto al bono Proteger es que hoy tenemos la capacidad técnica y de análisis de datos para identificar a todas las personas en condición de pobreza, o de informalidad, o que sufren una fuerte caída en su ingreso”, dijo.

También destacó la aprobación de la entrega de los recursos del Fondo de Capitalización Laboral (FCL) a las personas afectadas.

De igual manera resaltó una moratoria tributaria para aliviar los efectos del coronavirus en el empleo y las empresas.

Iglesia presentó propuestas económicas

Desde la Comisión Consultiva del Consejo Presidencial de Economía Social Solidaria, la Iglesia ha tenido una activa participación en la presentación de propuestas económicas al gobierno para enfrentar la crisis.

El Pbro. Edwin Aguiluz, secretario ejecutivo de Pastoral Social Cáritas plantea que desde una motivación ética-social es posible mitigar la problemática del desempleo, sobretodo -dijo- ante una notable desigualdad que hay en el país, donde hay recursos, pero se necesita una mejor redistribución de la riqueza.

Lo que se suma a los retos que tiene el país, según plantea, por lo que se deberán crear estrategias para que los sectores informales, que con la crisis entrarían en aumento, puedan tener acceso a los mercados y formas de subsistencia más tolerables.

De acuerdo con el sacerdote, la pronta recuperación económica tiene un enfoque social y solidario. Pero también debe haber respuesta estatal para aliviar la tasa del desempleo y esto podría ser desde la inversión pública, tanto en obra nueva como en mantenimiento, señaló.

Desde el punto de vista solidario, agregó que las cooperativas, las asociaciones solidaritas y de desarrollo integral con actividades productivas, pueden realizar planes de generación de empleo, eso sí, proyecta que puedan encontrarse libres de trabas para que alcancen ser un motor financiero de emprendimientos.

Finalmente, concluyó en que tiene que haber un trabajo desde el Gobierno de la República, pero también desde la dinámica de sectores sociales y empresariales que tienen un enfoque de responsabilidad social empresarial, para generar encadenamientos comerciales y productivos.

 

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