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Iglesia centenaria, Iglesia viva

  • Año Jubilar por centenario de la Provincia Eclesiástica

Mirar agradecida al pasado, analizar con realismo el presente y proyectar el futuro confiada en la gracia de Dios. Así podría resumirse el tiempo inaugurado en nuestra Iglesia para conmemorar el centenario de la Provincia Eclesiástica, un Año Jubilar de alegría y perdón como lo expresan las Puertas Santas abiertas por el aniversario en las catedrales de Limón, San José y Alajuela, las primeras diócesis de Costa Rica. 

Danny Solano Gómez
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Limón fue la puerta de la evangelización en nuestro país, pues frente a sus costas se celebró aquí el primer Sacrificio Eucarístico hace más de 500 años. Pero también, en 1921, se creó su Vicariato Apostólico junto a la Arquidiócesis de San José y la Diócesis de Alajuela, dando lugar al nacimiento de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica.

Noventa y nueve años después, también en el Caribe, Mons. Javier Román, Obispo de Limón, abrió otra puerta, la Puerta Santa que recibirá a los peregrinos que deseen recibir la misericordia de Dios como fruto de este centenario. 

Con la riqueza cultural y diversidad étnica que caracteriza a la provincia caribeña, se inauguró el pasado 13 de febrero, en la Catedral Sagrado Corazón de Jesús, el Año Jubilar por el Centenario de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica.

Por su parte, el pasado domingo 16, la Arquidiócesis de San José y la Diócesis de Alajuela abrieron las Puertas Santas en sus respectivas catedrales, para expresar la alegría y el agradecimiento a Dios por el centenario, cuyas celebraciones se extenderán a lo largo de este año e inicios del próximo, para desembocar en una gran Misión Nacional en el 2021. 

Una colorida celebración

Durante la celebración en Limón, las mujeres afrocaribeñas lucieron sus hermosos y coloridos atuendos de estilo africano, sus pañuelos en la cabeza y elegantes abanicos. 

Un grupo de indígenas con tambores hechos con piel de serpiente, invitaron a Mons. Román, a sacerdotes y laicos a participar de una danza, todos abrazados en un círculo, como signo de hermandad.

Incluso, pastores de otras denominaciones religiosas, miembros de la Asociación Ecuménica de Limón, con sus distintivos signos, asistieron a la apertura del Año Jubilar.  

El atrio de la Catedral fue adornado de manera simbólica: una barca de madera comandada por un misionero recordaba a los primeros evangelizadores y a los negros migrantes de las islas del Caribe que se establecieron en el país.

La Puerta Santa, ubicada a un costado del templo catedralicio tenía en sus bordes arreglos florales y las palabras que la identifican como tal.

“Aquí somos negros, blancos, chinos e indígenas, aquí todos somos hermanos”, decía la letra de un calipso que sonó antes de empezar el solemne acto litúrgico. 

Primero se realizó una procesión alrededor de la Catedral, se procedió a abrir la Puerta Santa y una vez dentro del templo la celebración eucarística continuó.

El Nuncio Apostólico, Monseñor Bruno Musaró, leyó un mensaje del Papa Francisco para la ocasión. “Su Santidad los anima (…) para que laicos y consagrados prosigan incansablemente su actividad evangelizadora, llenando la alegría del Evangelio, particularmente a los más necesitados y alejados, y den verdadero testimonio de vida cristiana en los diversos ambientes de la sociedad”, transmitió. 

El artículo completo en la edición especial 100 Aniversario de la Provincia Eclesiástica.

 

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