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Violencia y vulnerabilidad social van de la mano

  • Datos revelados por el Estado de la Nación 2018
  • Dentro y fuera de la Gran Área Metropolitana, la violencia se agrega a un conjunto de fragilidades sociales y ambientales.

Ma. Estela Monterrosa S.
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A los cantones de Quepos, Parrita, Limón, Matina, Siquirres, Alajuelita, Desamparados, San José, Tibás, Goicoechea, La Unión y Alajuela los une el ser parte de ‘conglomerados geográficos’ relacionados con los homicidios entre el 2014 y el 2016, afirma el XXIV Informe Estado de la Nación, divulgado el 13 de noviembre.

Los investigadores vinculan la desigualdad con las tasas de homicidio, un fenómeno estudiado en todo el mundo.

De acuerdo con el documento, la incapacidad para revertir los altos niveles de desigualdad, ha afianzado las asimetrías en las oportunidades a las que tienen acceso distintos territorios y grupos de la población, lo que a su vez ha propiciado el surgimiento de zonas de exclusión social. 

Resalta también que en 2017 la tasa de homicidios alcanzó el máximo histórico de 12,2 casos por 100.000 habitantes. “Un análisis de este indicador a nivel de distritos evidenció patrones que afectan en mayor medida territorios ya vulnerables (dentro y fuera de la GAM), en los cuales la violencia se agrega a un conjunto de fragilidades sociales y ambientales”, señala.

De acuerdo con los datos, en Costa Rica, el método más común para cometer homicidios dolosos es el uso de armas de fuego y en cuanto al perfil de las personas fallecidas por esta causa corresponde a hombres jóvenes (60%), costarricenses (84%) y con edades de entre 18 y 34 años (62%). El móvil principal es el ajuste de cuentas (50%), seguido por discusión y riña (16%), asesinato ocurrido durante la comisión de otro delito (15%) y violencia doméstica (5%). El 90% de las víctimas fueron hombres. 

El análisis mostró que algunos cantones duplican, triplican y hasta cuadruplican la tasa promedio nacional. “En total, 24 de los 81 cantones superan la tasa general; además, entre 2016 y 2017 el indicador aumentó en el 45% de los cantones y se redujo en el 39%”. 

Por ejemplo, se menciona que el cantón de Garabito ha logrado reducir sus tasas, que durante el período 2003-2011 alcanzaron un promedio de 33,3; en 2017 el registro fue de 4,2. Por otra parte, hay dos cantones que sobresalen por la ausencia de homicidios desde 2005: Valverde Vega y Hojancha. 

Homicidios ya son epidemia

El Estado de la Nación resalta que la tasa de homicidios se considera ya una epidemia, según estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y advierte que diversos estudios han demostrado que la criminalidad y la sensación de inseguridad son factores que atentan contra la calidad de vida y el bienestar de las personas. 

Además, rescata datos de un estudio realizado por el PEN en colaboración con el Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) que constató la presencia de patrones territoriales, a nivel distrital, en los homicidios y la incautación de drogas en el país. 

De acuerdo a la información, los homicidios ocurren dentro de la Gran Área Metropolitana (GAM), en la zona del Caribe y el Pacifico Central, en tanto que el decomiso de estupefacientes tiende a concentrarse en el área urbana de San José, en algunas localidades costeras de las regiones Pacifico Central y Brunca, así como en la Huetar Caribe y en la frontera con Nicaragua. 

El estudio confirma la existencia de conglomerados geográficos relacionados con los homicidios y la incautación de drogas a nivel distrital. “Estos eventos no ocurren de forma aleatoria en el territorio, sino que tienen patrones definidos de aglomeración o asociación espacial, es decir, lo que sucede en un distrito puede afectar a los distritos vecinos”. 

Detalla que en el caso de los homicidios para el trienio 2014-2016 se formaron tres conglomerados: uno en el Pacífico Central, constituido por algunos distritos de Quepos y Parrita. Otro en la zona del Caribe, con distritos de Limón, Matina y Siquirres. Un tercero que agrupa distritos de la GAM, con cuatro subregiones: Alajuelita y Desamparados; San José y Tibás; Goicoechea y La Unión; Alajuela. 

En cuanto a la incautación de drogas entre 2015 y 2017, el método identificó cuatro conglomerados: zona sur; zona del Caribe; norte de Guanacaste; la GAM, donde sobresalen tres subregiones que coinciden casi plenamente con las señaladas en los homicidios -exceptuando La Unión-. 

Según el Estado de la Nación, al identificar variables asociadas a esta problemática, se detectaron nueve significativas. “Los coeficientes más altos los tienen la tasa de desempleo y los años de escolaridad, esta última con una relación inversa, es decir, a mayor escolaridad promedio del distrito, menores tasas de homicidios”. 

Destacan que los modelos locales mostraron que el nivel de importancia de las variables cambia según el territorio y sugieren adaptar las políticas públicas para contrarrestar los homicidios a la realidad de cada región.

Por ejemplo, comentan que “en la zona del Caribe y en la GAM deberían enfocarse en los distritos más poblados y en la reducción del desempleo y los embarazos adolescentes. Por el contrario, en la zona fronteriza del norte y en Guanacaste tendrían más efectividad medidas para disminuir la pobreza y dar mayores oportunidades educativas a la juventud”. 

En ese sentido, también proponen que en la zona sur lo más importante sería aumentar la escolaridad promedio, reducir el embarazo adolescente y dar prioridad a los distritos más urbanos.

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