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“Mi hijo dejó todo impregnado de amor”

  • Familia del joven Sebastián Díaz se fortalece en su fe

Danny Solano Gómez
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Cuando Sebastián Díaz, un joven estudiante del Liceo de Costa Rica, agonizaba entre la línea del ferrocarril, tras ser atropellado por el tren, una mujer que pasaba se acercó hasta donde él, le preguntó si quería hacer la Oración de la Salvación, él hizo un gesto afirmativo y ella oró.

Antes de cerrar las puertas de la ambulancia el paramédico escuchó al chico de 12 años pronunciar estas palabras: “Que Dios lo acompañe”. 

Cuando los padres del joven llegaron al hospital los recibió un sacerdote que pasó cerca al momento del accidente y sintió que debía estar ahí para acompañarlos.

Irma González y Gonzalo Díaz, padres de Sebas, como le llaman de cariño quienes le conocieron, rememoran acontecimientos como estos que según afirman les llenan de paz. 

El 28 de febrero de 2018 recibieron la dura noticia de que su hijo había fallecido después de ser arrollado por el tren en las inmediaciones del Liceo de Costa Rica.

Casi año y medio después de la tragedia, Eco Católico conversó con ellos. “No ha sido fácil llevar el duelo, solo con la ayuda de Dios hemos soportado el dolor”, relató Irma, quien tiene tatuado en su brazo un salmón, en referencia a la canción favorita de su hijo: Salmón, Efesios 6-10.

La mamá reconoce que siente resentimiento y que su parte espiritual se ha visto afectada. “Aun tengo un conflicto con la Virgen por lo que sucedió”, comentó. 

Gonzalo por su parte, trata de no preguntarse en los porqués sino en los para qué, pues - según expresó- esos son los únicos que uno puede construir. 

Ambos exponen que el recuerdo de su hijo ilumina todo a su paso. “Fuiste, eres y serás siempre una luz en medio de nosotros”, se lee en una estampa colocada sobre una mesita de la sala. 

Sebastián es recordado por sus familiares y allegados como un chico brillante y bondadoso, devoto de la virgen. Formaba parte de Niños en Victoria, le gustaba ayudar a los más necesitados, de hecho, servía en la Fundación Grítalo, la cual brinda asistencia a indigentes. 

Los padres explican que a veces hay momentos que se sienten mejor que otros, sienten que están en una etapa del duelo o que retroceden, días sin llorar y otros en los cuales se llora todo el día.

Un sacrificio

“Su hijo fue un sacrificio para ayuda de muchas personas”, les dijo el sacerdote que los acompañó en aquellos duros momentos.  De hecho, este caso generó una gran discusión en el país sobre el acoso escolar (bullying) y de alguna manera Sebas se convirtió en un símbolo en contra de este tipo de violencia.  

Irma dice que a veces las personas evitan hablar con ella de Sebastián, quizá por temor a abrir una herida, pero que a ella le gusta conversar sobre su hijo. “Creo que si no hablo de él es como si lo olvidara”, expresó.

Recuerda que el chico era muy mariano y siempre los “jalaba” a hacer el Rosario. “Para nosotros Dios y la virgen han sido una fortaleza”, expone Gonzalo. “Sebas dejó todo lleno de amor (…) Él está en otro lugar simplemente, sé que está con Dios”, añade luego.

Esta pareja suma el dolor de la pérdida física de su hijo con la de otra hija que nació sin vida seis meses antes, donde además sufrieron de violencia obstétrica. 

Sumado a la mala atención, como no lo solicitaron formalmente, ni siquiera les dieron el cuerpecito para que pudieran darle sepultura. “Me dijeron: “El producto no presenta signos vitales”, yo le respondí: “Es mi hija, se llama Sara”.

Agregan que en este proceso ha sido de gran ayuda un grupo de apoyo a padres que han experimentado el fallecimiento de un hijo, conocido como Renacer. Afirman que allí han escuchado testimonios tan duros como el de ellos e incluso más.

Sobre el bullying 

De vuelta a aquel 28 de febrero. Los acontecimientos de ese día aun no están muy claros. Al principio se manejó que Sebastián fue instigado por otros compañeros a lanzarse a las líneas del tren al momento que el ferrocarril pasara, una “prueba” o “rito de iniciación”, como otros, al parecer comunes entre los estudiantes del Liceo de Costa Rica. 

Sin embargo, siete meses después, las autoridades cerraron el caso al no encontrar pruebas que respaldaran lo anterior y en general ante la imposibilidad de establecer un delito cometido por terceros.  

Como sea, los sucesos siguen sin estar claros. Sebas era un niño alegre, que contaba con el cariño y apoyo de su familia. Para sus padres no hay duda que su hijo fue víctima de bullying. Según se supieron luego, en el colegio recibió amenazas, como encerrarlo en el baño si no entregaba el dinero que llevaba.

Señalan que en su clase había 20 muchachos de los cuales la gran mayoría eran repitentes. También expusieron que hubo al menos dos compañeros involucrados en la instigación hacia el chico, no obstante, afirman que han perdonado y solo desean seguir adelante.

Se trató de un caso que envolvió al MEP, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, el Incofer y al Liceo de Costa Rica. A pesar de las cámaras y los testigos que declararon, la Fiscalía Penal Juvenil desestimó la causa pues, según informó, no encontraron indicios que permitieran determinar un delito. 

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