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La arraigada devoción a San José

Danny Solano Gómez
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En su libro, El mundo de la piedad popular, la historiadora Carmela Velázquez, expone que la devoción privada a San José ha existido en el pueblo cristiano desde los primeros siglos.

De hecho, el historiador Carlos Lara Roche menciona que San Buenaventura en 1270, durante la prédica de Navidad llama por primera vez al patriarca bienaventurado José o San José y recomienda gran devoción a él.

Sin embargo, el culto público tardó en manifestarse. Cabe mencionar que primero se practicó en oriente y luego en occidente. Se hizo universal a partir de 1621 por decreto del Papa Gregorio XV. La Solemnidad de San José se celebra el 19 de marzo. 

Hace 150 años, es decir, en 1870 el Papa Pío IX declaró a San José Protector y Patrono de la Iglesia Universal. Por su parte el Papa Pío XII designó el 1º de mayo como la fiesta de San José obrero, en la que encomienda a los trabajadores su patrocinio (ver recuadro).

El Papa Juan XXIII, en la Carta Le Voci, sobre el fomento a la devoción por San José, expuso que el esposo de María “permaneció durante siglos en su ocultamiento característico, casi como figura decorativa en el cuadro de la vida del Salvador”. 

Y agrega: “Requirió tiempo antes de que su culto penetrase de los ojos al corazón de los fieles y de él sacasen especiales lecciones de oración y confiado abandono”.

En América

La devoción a San José se extendió desde los primeros años de la evangelización en América, de hecho, para 1555 fue proclamado Patrón de Nueva España. Velázquez señala que se tuvo bajo su protección con el encargo de defenderla de los terremotos. 

Asimismo -señala la historiadora- “debe tenerse presente que ante todo San José es el esposo de María y su veneración creciente mana de los progresos de las devociones marianas. De ahí que, a mediados del siglo XVII, fue honrado como “esposo de María”. 

La devoción también llegó a Costa Rica y se manifiesta especialmente en la construcción de la ermita dedicada a San José y que daría origen a la capital del país. Además, fue declarado “Patrón del Ejército Costarricense” (ver módulo). 

Pero también fue patrono de las Cañas y hubo Cofradías allí, en Cartago y una indígena en Nicoya, la cual fue trasladada a la Villa de Liberia. Hay testadores de Cartago, Nicoya, Barva y Heredia que en sus declaraciones incluyeron imágenes de bulto, estampas y láminas de bronce de San José.

La tradición cuenta además que cuando los recoletos llegaron a Orosi, en Paraíso de Cartago, acompañados de los indios talamancas, traían en hombros la imagen de San José, pues los frailes la traían de la iglesia de San José cabécar que había sido incendiada.

En la iglesia de Orosi se conserva una imagen y la puerta del sagrario lo muestra sobre una concha como señal de que es un santo peregrino, en el museo también hay un lienzo al momento de su fallecimiento acompañado por María y Jesús. 

Patrón del Ejército de Costa Rica

El 18 de mayo de 1857 se da la entrada triunfal del Segundo Cuerpo del Ejército vencedor durante la Campaña Nacional (1856-1857) contra los filibusteros. 

Los combatientes se dirigieron directamente a la Catedral donde se celebró el triunfo con el canto del “Te Deum” a los pies de San José, quien fue entonces declarado “Patrón del Ejército Costarricense”, según detalla Gustavo A. Soto en su libro Los 500 años.

En la fotografía, se puede ver una imagen de San José perteneciente a la Catedral Metropolitana, la cual lo presenta con el escudo de Costa Rica que se utilizó hasta 1906 y con el niño Jesús en brazos. 

Luis Carlos Bonilla del Departamento de Arte Sacro de la Curia Metropolitana, explicó que se trata de una maqueta la cual iba a servir de muestra para traer la misma imagen, pero más grande, para colocarla en el altar lateral norte, sin embargo, al final se decidió por otra. 

Santo obrero frente al comunismo

 “Ponemos la actividad de la Iglesia Católica contra el comunismo ateo bajo la égida del poderoso Patrono de la Iglesia, San José”. Estas son las palabras del Papa Pío XI en la Encíclica Divini Redemptoris. En el numeral 87 el texto explica que San José perteneció a la clase obrera y experimentó personalmente el peso de la pobreza en sí mismo y en la Sagrada Familia, de la que era padre solícito y abnegado”.

“Asimismo, a San José fue confiado el Infante divino cuando Herodes envió a sus sicarios para matarlo. Cumpliendo con toda fidelidad los deberes diarios de su profesión, ha dejado un ejemplo de vida a todos los que tienen que ganarse el pan con el trabajo de sus manos, y, después de merecer el calificativo de justo, ha quedado como ejemplo viviente de la justicia cristiana, que debe regular la vida social de los hombres”.

Pío XII, instituyó en 1955 la celebración litúrgica de San José Obrero el 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores.

 

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