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Encuentro Nacional del Clero ahondó en la vida de los sacerdotes jóvenes

  • Para prevenir y manejar el cansancio, la frustración y la soledad

Danny Solano Gómez
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Abordar la vivencia humana del sacerdote joven, que tiene de cero a 15 años de ejercer el ministerio, que es una persona de carne y hueso como cualquier otra y que también puede enfrentar problemas emocionales y situaciones difíciles.  Este fue uno de los objetivos del Encuentro Nacional de Clero, celebrado la semana pasada en el Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles.

En la actividad, organizada por la Comisión Nacional del Clero de la Conferencia Episcopal, participaron 75 presbíteros de todas las diócesis del país, quienes compartieron sus propias vivencias, escucharon charlas de invitados especiales, dedicaron tiempo a la oración, así como para compartir y reencontrarse con sus compañeros de formación.

Tal y como reconocen muchos de ellos, es en los primeros años de vida sacerdotal cuando este tipo de actividades son más determinantes, debido a situaciones que se viven en el ejercicio ministerial. 

Hablan por ejemplo de circunstancias como cuando, después de celebrar Misa y estar rodeados de gente, de repente se encuentran solos en el presbiterio o en la Casa Cural, piensan en sus propios inconvenientes y hasta llegan a la cabeza preguntas como ¿vale la pena todo este desgaste por otros? ¿estoy haciendo esto bien? ¿debería hacer otra cosa?

La edad promedio de los participantes en el Encuentro Nacional fue de 40 años, una época en la que, como cualquier otro ser humano, se puede producir la llamada crisis de la mediana edad.

Por ese motivo, según informó Pbro. Mauricio Solano Vargas, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Clero, entre los temas que se trataron estuvo el cansancio, el síndrome del burn out (desgaste), el agotamiento, el manejo de la frustración, la afectividad, la soledad, las relaciones humanas tóxicas, entre otros, desde un punto de vista espiritual y psicológico. 

Asimismo, se habló del abuso de poder y del acoso. El encuentro contó con exposiciones de especialistas, como doctor Gianfranco Amato (abogado y jurista italiano, especializado en temas de familia y bioética) y el psicólogo Juan Carlos Oviedo. También se enriqueció con testimonios, uno de una laica y otro de una religiosa.

Monseñor Oscar Fernández, Obispo de Puntarenas, presente en la actividad, comentó que estos temas “son con los que cotidianamente los sacerdotes se encuentran y que pueden convertirse en espinas”. 

Por su parte, el Pbro. Mauricio Manuel Ulate, párroco de San Pedro Claver, en León XIII, comentó que “han sido días muy provechosos”. Y agregó: “Siempre hay cosas que corregirnos, la formación es una continuidad del ministerio. El psicólogo habló de situaciones que realmente uno vive y dio consejos para manejarlas, eso me gustó mucho”.

Tres maneras de acompañar a los sacerdotes

El Cardenal Beniamino Stella, prefecto de la Congregación para el Clero, ofreció tres formas para que los fieles acompañen a los sacerdotes en su servicio, con ocasión de la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes, el pasado 28 de junio.

“Hacer sentir amados a nuestros sacerdotes, acompañarlos con afecto y discreción en su soledad, sin juzgarlos de modo implacable”. Los fieles “no deberían presionar a los sacerdotes exigiéndoles que sean casi como “máquinas” que distribuyen servicios sacros y, sobre todo, deben querer su bien sincero”.

Reconocer su labor: “Aseguro que hace mucho bien a los sacerdotes escuchar, por ejemplo, una palabra positiva sobre sus homilías o sobre el éxito de alguna celebración”. “Hace mucho bien a los sacerdotes sentir, en medio de su debilidad humana, que se le acompaña con la oración y con el reconocimiento de su servicio y el aliento para no desistir ante las pruebas o dificultades”.

Rezar por los sacerdotes: “Brindándoles así el apoyo espiritual y moral en su ministerio, así como la necesidad de comprender sus fragilidades y perdonarlos cuando pasan por momentos de oscuridad y desaliento”.

Asimismo, el cardenal habló sobre cómo debe ser el servicio de un sacerdote, destacó que debe empeñarse en una “actividad solidaria hacia los más pobres, siendo así un signo vivo de la presencia de Cristo que ofrece su vida por su pueblo”. 

“Cuando un sacerdote vive así, la brújula de su corazón apunta a estos dos amores: Dios y su pueblo”, dijo. En esa línea mencionó que el presbítero “no está atado a sí mismo ni a las cosas de este mundo, y a través de la pobreza, la castidad y la obediencia, en el fondo expresa esta libertad interior que lo hace ser para los demás sin ligar a nadie para sí”. 

También señaló la importancia de que el cura viva “una sólida espiritualidad enraizada en la relación personal con Jesús y su palabra”. 

El Purpurado italiano reconoció que si bien hay algunos sacerdotes que se han hecho conocidos por sus miserias, “en realidad la gran mayoría de los presbíteros en la Iglesia trabaja ofreciendo generosamente la propia vida, usando sus mejores energías para el anuncio del Evangelio y el cuidado del pueblo de Dios”.

Fuente Aciprensa

 

 

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