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Capilla rodante es ejemplo de creatividad pastoral

  • Idea de sacerdote uruguayo le dio la vuelta al mundo

Ma. Estela Monterrosa S.
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El deseo de llevar la Iglesia adonde se encuentra la gente inspiró a un sacerdote uruguayo una singular iniciativa: crear una Capilla rodante para visitar las ferias vecinales del barrio, lugares donde venden frutas, verduras y alimentos y donde se da mucha interacción social.

La Capilla rodante se inauguró el 4 de agosto en la Parroquia Santa Bernardita, Malvín Nuevo, en Montevideo capital de Uruguay.

La idea le surgió al padre Omar Franca, párroco, al observar los carritos que venden quesos, fiambres y pescados, incluso “clínicas rodantes” en las ferias vecinales.

“¿Por qué no generar un vehículo dedicado a ser un recinto religioso? Fue la pregunta que se suscitó en el tiempo de Pascua de este año, así nació la idea de la Capilla rodante”, dijo un vecino el día de la inauguración que se puede observar en el Facebook de la parroquia.

“Se trata de un instrumento pastoral de acercamiento diferente de la Iglesia a los vecinos, con ella buscamos brindar a los vecinos de Malvín Nuevo una oportunidad diferente e innovadora para hacer un corte en las diligencias cotidianas a fin de orar unos minutos, tener un momento de paz o para entrar en la cabina y conversar confidencialmente con el sacerdote”, agregó.

Más de dos meses de trabajo

La realización de la capilla llevó cerca de dos meses y medio de construcción. Primero se debió comprar el vehículo y luego hacerle las adaptaciones para convertirla en una capilla “móvil”, para lo cual se instaló una escalera para que todo aquel que quiera pueda subir con seguridad. En el interior, la capilla cuenta con imágenes religiosas y un vitral del Sagrado Corazón, la Biblia y libros de oración.

Según explicó el sacerdote Omar Franca al diario El País, de Uruguay, muchas de las personas que van a la feria a hacer sus compras cotidianas a veces no va a las misas por distintas razones: en el caso de las personas mayores, por ejemplo, ocurre por miedo a la inseguridad. En otros casos está la indiferencia hacia lo religioso.

El artículo completo en la edición impresa de Eco Católico.

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