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¿Bajas calificaciones a fin de curso?

  • Haga de un problema una oportunidad para fortalecer la relación con sus hijos

Sofía Solano Gómez
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María José está pronta a terminar el curso lectivo este 10 de diciembre, fecha prevista por el Ministerio de Educación Pública (MEP) para el cierre de actividades en las escuelas y colegios públicos de nuestro país.

Ella escucha de sus padres frases como “estudie, ya es lo último” o “si va a presentar tendrá que estudiar en vacaciones” y se motiva aún más por el ambiente festivo de fin de año. 

Sin embargo, para varios de sus compañeros de clase ya no hay motivación. Están expectantes de una o varias materias y aunque saben de la posibilidad de los exámenes de presentación, están preocupados.

Ante estas dos realidades, la psicóloga Lic. Vivian Agüero se refiere a cómo los padres o familiares pueden ayudar a sus hijos en la conclusión de este ciclo lectivo.

Agüero expone que al finalizar el año suele haber preocupación por el rendimiento de los menores, cuando van a presentar materias o incluso cuando ya han perdido el año, situación que se podía prever “desde sus primeras bajas calificaciones, que son uno de los indicadores más visibles”, según subraya. 

La especialista reconoce que afrontar ese conjunto de circunstancias por las que el estudiante no tuvo los resultados esperados es difícil. 

“Hay una mezcla de sentimientos propios y algunos padres con tal de no “pasar vergüenzas” desean que sus hijos pasen el año a como dé lugar. No piensan que probablemente ese joven no está listo, para enfrentar un nivel mayor, no porque no pueda intelectualmente sino, porque sus bases no se lo permiten”, expuso. 

Enfrente sus sentimientos

Un consejo que la psicóloga ofrece es en primer lugar enfrentar los propios sentimientos, pensar y analizar: ¿Qué es lo que duele más, su hijo, el qué dirán, que sus sueños se vean limitados? Piense que, si bien su dolor es importante, debe apartarlo para ayudar a su hijo. 

Invita además a analizar qué factores influyeron en que no tuviera un rendimiento académico sostenido durante todo el año: ¿Desde cuándo viene bajando?, ¿Qué cosas lo distraen de su estudio?, ¿Cuántas horas dedica a un estudio real y cuántas a otras cosas?, ¿Tiene horarios de descanso?, ¿Su alimentación es balanceada?, ¿Tiene dificultades para socializar o más bien pasa mucho tiempo con amigos? ¿Se esfuerza, pero no entiende?

A través de este diálogo, pregúntele al menor ¿Qué necesita para sentirse mejor y sacar mejores resultados?, “así verá qué pueden hacer juntos para el otro año”, explica Agüero.

Evite en el proceso las palabras hirientes, las etiquetas, los juzgamientos, el decirles todo lo que han invertido económicamente en ellos y elimine palabras o acciones movidas por sus emociones desagradables. 

Adicionalmente, se recomienda establecer canales de comunicación donde el joven no se cierre y comparta cuáles fueron los factores que afectaron su rendimiento. Si no hay probabilidad de salvar el año, tampoco haga esfuerzos que no convienen, no pretenda salvar el año en uno o dos días, o enojarse con los profesores porque no le dieron un punto. 

Acompañarlos en su crecimiento

Muchas veces el profesor no lo hace por molestar, pues sabe que fue un alumno que no logró los objetivos del curso por una u otra razón. Por eso se recomienda conversar con los docentes en positivo para ver cuál es la percepción de ellos sobre la situación, este material puede darle luz a usted en este camino.

Sobre todo,  ayúdele a su hijo a sentar responsabilidad sobre su curso lectivo, ver cuáles son las consecuencias que va a tener que poner en práctica para mejorar su rendimiento, no se trata de dejarlo incomunicado, o sin vida social, recomienda la psicóloga. 

“No podemos castigarlo eternamente por algo que no se le dio importancia desde un primer momento”, expresó Agüero. Para el próximo curso lectivo desarrolle un manejo preventivo, es decir, prevenga que vuelva a ocurrir, no espere a que ocurra para actuar. 

El apoyo emocional desde principio de año ayudará a los chicos en cada momento en que no cuenten con las estrategias para enfrentar una situación determinada. Se trata de acompañarlos en su crecimiento. 

Finalmente, si usted como padre o encargado considera que no tiene las herramientas adecuadas, busque ayuda profesional para que les enseñe a ambos cómo enfrentar sanamente la situación.

La especialista recuerda que las expectativas altas de la familia, la motivación en el centro educativo, el autoconcepto, las metas y aspectos que tienen valor en los estudiantes, así como el miedo al fracaso son algunos de los factores que afectan en la motivación de los chicos. (Ver módulo)

Factores que afectan la motivación de los estudiantes:

• Expectativas altas: es un factor que añade presión si lo ven a manera de ganar aceptación en los otros, o de medirse a sí mismo con base a sus notas. 

• Motivación en la institución educativa: si se sienten cómodos con el tipo de metodología de la institución, la visión de los profesores, el clima educativo, incluso si los compañeros con los que se junta valoran el estudio, o no, influyen en el rendimiento de un alumno.

• Su autoconcepto: metas en la vida, aquello que para ellos tiene valor. Un joven que en su escala de valores el estudio y las metas académicas no tienen una importancia propia, no hará los esfuerzos suficientes para lograr dichas metas. 

• Factores propios del joven: no salir de la zona de confort, rebeldía hacia sus padres, no creer que pueden ser capaces de lograr algo por sí mismos, provocan en los alumnos, parálisis no poder saber qué hacer y no luchar por sí mismos.

Fuente: Lic. Vivian Agüero

 

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