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Paternidad: un don extraordinario

el . Publicado en Opinion

Monseñor José Rafael Quirós
Arzobispo de San José

La Iglesia está llamada a ofrecer apoyo a la misión formativa de las familias cristianas y a cada uno de sus miembros, sobre todo con la luz de la Palabra de Dios, para que tengan la fe, la integridad y la valentía necesarias para llevar adelante su misión. 

Al celebrar el domingo pasado el “Día del Padre” y éste, enmarcado desde el plan de Dios, quiero destacar la figura de tantísimos hombres, padres de familia que, de forma abnegada y en el mayor de los anonimatos, siguen entregando lo mejor de sí a sus hijos, en contraste con la ausencia o el cargo decorativo y desprestigiado que, aún hoy, algunos eligen, la paternidad va más allá que engendrar un hijo.

Jesucristo, el Hombre Nuevo, nos ofreció el modelo más admirable de la “hombría”, la que es capaz de vencer todo orgullo e interés para cumplir la voluntad de Dios orientando su esfuerzo y sacrificio en función de las criaturas más desvalidas.  

Para todo padre de familia, Dios es el primer y más alto referente de paternidad. Como nos recuerda el papa Francisco, “la parábola del hijo pródigo nos muestra al Padre que espera en la puerta de casa el retorno del hijo que se equivocó. Sabe esperar, sabe perdonar, sabe corregir. También hoy los hijos al volver a casa con sus fracasos necesitan a un padre que los espere, que los proteja, los anime, les enseñe cómo seguir por el buen camino. A veces tiene que castigarlo, pero nunca le da una bofetada en la cara”.1

El padre enseña lo que el hijo aún no sabe, corrige los errores que aún no ve, protege en el desánimo y la dificultad. Todo ello con cercanía, con dulzura y con una firmeza que no humilla.

Otro gran modelo de Papá para todas las generaciones cristianas ha sido San José, esposo de la Virgen María. José es reconocido como el “Santo del silencio” pues, aunque no se conoce palabra pronunciada por él, sus obras, su fe y amor fueron fundamentales en la vida de Jesús. Al respecto dice Francisco que es importante pedir “al Señor que nunca falte en las familias la presencia de un buen padre, que sea mediador y custodio de la fe en la bondad, en la justicia y la protección de Dios, como lo fue San José”.2

Al educar a los hijos en la fe y, particularmente, a partir del ejemplo, formar en valores y principios, la paternidad es sin duda un camino seguro a la santidad. De hecho, son muchos los hombres quienes, ejerciendo su paternidad, llegaron a ser santos. 

Precisamente en el año 2015, el Papa Francisco canonizó a San Luis Martín, el papá de Santa Teresita del Niño Jesús (1823-1894) junto con su esposa. Hombre de fe que de joven pensó tener vocación a la vida religiosa y quiso ingresar al monasterio de San Bernardo pero no fue admitido. Luego descubrió que Dios lo llamaba a santificarse en el matrimonio, formando un hogar en el que se dignificara al Señor.

Otro que, además, de padre de familia es un santo altamente reconocido por nuestro pueblo católico fue San Isidro Labrador quien habiéndose casado con una virtuosa mujer llamada María, inspiraron en su fe al único hijo que tuvieron.

Mi llamado sincero a todos los padres de familia para que no deleguen, irresponsablemente, el rol y la misión que el Señor les ha encomendado, menos aún aquellos que atañen a los aspectos más íntimos de la formación de sus hijos, a saber, la vida afectiva, la personalidad, sus  derechos y sus deberes. Además, el que participen directamente en las labores de casa serán ejemplo a imitar por sus hijos.

Queridos papás, su tarea es insustituible para que sus hijos crezcan en la responsabilidad de sí mismos y de los demás. Dios, Padre por excelencia, les fortalezca y les llene de sabiduría en su misión. No dejen de orar, pidiendo a Dios les llene de su ternura para ser presencia suya en sus hogares.

 

1Papa Francisco, Audiencia General del 4 de febrero de 2015.

2Ídem

 

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