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La belleza de la Iglesia

el . Publicado en Opinion

Pbro. Víctor Hugo Munguía 

Siempre he sido un enamorado de las “santidades ocultas” que embellecen a la Iglesia Católica, pero en estos días ha brillado en nuestra Iglesia Católica costarricense una cantidad inmensa de bellezas, que nadie podrá ignorar, aunque los “mass media” sólo traten de ver en ella, miserias, corrupciones, pederastias y suciedades. La belleza de marras tiene que ver con JMJ (Jornada Mundial de la Juventud), convocada por el Santo Padre y comenzada en Costa Rica con la llegada de jóvenes peregrinos de todas partes.

La primera belleza que quiero comentar es la cantidad de jóvenes de otros países, quienes involucrados en pastorales juveniles,  donde los jóvenes evangelizan a los jóvenes, nos dicen a voz en grito que han encontrado en el seno de la Iglesia Católica un lugar donde explotar y compartir el encanto de ser creyentes en Cristo. La Iglesia no está tan de capa caída, como algunos quisieran verla. 

La segunda belleza sería la generosidad de las pastorales juveniles ticas que se han volcado a atender a los peregrinos que nos visitan. Los han recibido, los han llevado a sus lugares de hospedaje, les han organizado actividades, comidas y parrandas,  sacrificando tiempo, energías recursos (sacados de no sé dónde), únicamente por el mandamiento del amor al prójimo.

La tercera belleza que ha brillado con luz propia, es la generosidad de las familias ticas, que dentro de sus limitaciones en estos días de problemas económicos, han hospedado peregrinos jóvenes y menos jóvenes, compartiendo con ellos todo lo que tienen, con una alegría que se ha hecho viral entre los extranjeros. Da gusto oír a alemanes y polacos diciendo: ¡Pura vida!...

La cuarta belleza que he podido constatar es el trabajo silencioso pero efectivo de los sacerdotes coordinadores de la JMJ en todas las diócesis de Costa Rica. Creo que los primeros sorprendidos del éxito de las actividades programadas , han sido ellos, que han podido constatar que Dios fecunda con su gracia el ministerio ejercido con generosidad. A todos los Sacerdotes Coordinadores de las Diócesis mi felicitación, mi respeto y mi admiración por el trabajo hecho. Dios que ve lo escondido sabrá pagarles en bendiciones todo el sacrificio que ha supuesto organizar tanta actividad.

La quinta belleza que he podido ver es la Iglesia llena de juventud en la calle. Los peregrinos y sus anfitriones, los coordinadores y sus colaboradores han mostrado con sano orgullo su pertenencia a la Iglesia y su pertenencia a la Iglesia de algún país concreto, a través de camisetas, pañuelos rojos en el cuello, banderas de sus países en los hombros, hasta convertir en viral el Logo de la JMJ sobre banderitas blancas.

Si la JMJ sólo hubiera sido la “pre-jornada” en los días diocesanos en Costa Rica, ya podríamos hablar del éxito de esta convocatoria, pero el punto de llegada es el encuentro con el Sucesor de Pedro, quien  en Panamá tendrá ocasión de poner al servicio de los jóvenes el carisma innegable,  que lo ha hecho simpático al mundo entero.

¡Qué linda que es la Iglesia! ¡Qué bellezas hace el Señor a través de instrumentos pobres, pequeños y hasta pecadores! ¡Qué linda que es nuestra juventud católica!,  que nos recuerda la belleza de la Virgen María, modelo de lo que debe ser ahora y será la Iglesia en la vida eterna.

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