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Los de corazón limpio verán a Dios

el . Publicado en Opinion

Lis Chaves
Ordo Virginum, Dióc. de Cartago
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¿Quiénes son los de corazón limpio? ¿por qué nuestro Señor Jesús los llama dichosos, bienaventurados, felices, santos? ¿cómo podemos amar de esa manera tan agradable a Dios?...

En la exhortación Gaudete et Exsultate el Papa Francisco nos dice que “mantener el corazón limpio de todo lo que mancha el amor, esto es santidad”. El Papa hace énfasis en el verbo “mantener” porque él sabe bien que por el pecado nos cuesta muchísimo mantener un corazón limpio, pero si hacemos el esfuerzo de limpiarlo constantemente esto es santidad.

La suciedad en el corazón es todo aquello que debilita el amor: el odio, la venganza, el rencor, la envidia, la lujuria, entre otros. Es muy fuerte lo que el Papa nos dice en el numeral 84 “Nada manchado por la falsedad tiene un valor real para el Señor. El huye de la falsedad, se aleja de los pensamientos vacíos. El Padre que ve en lo secreto reconoce lo que no es limpio, es decir, lo que no es sincero, sino solo cáscara y apariencia, así como el Hijo sabe también lo que hay por dentro de cada hombre (Jn 2,25)”. 

Pensar que Dios huye de la falsedad nos explica porqué Jesús dirigió palabras tan duras a los fariseos en su época, al punto de llamarlos hipócritas, sepulcros blanqueados. Sus intenciones no eran buenas ni puras y Jesús lo sabía porque Dios sí puede ver las intenciones de cada corazón. Nada queda oculto a nuestro Dios, podremos engañar a los hombres, pero no podemos engañar a Dios.

“Cuando el corazón ama a Dios y al prójimo, cuando esa es su intención verdadera y no palabras vacías, entonces ese corazón es puro y puede ver a Dios. San Pablo, en medio de su himno a la caridad recuerda que “ahora vemos como en un espejo, confusamente” (1Co 13, 12) pero en la medida que reine de verdad el amor, nos volveremos capaces de ver cara a cara. Jesús promete que los de corazón limpio verán a Dios.” (Gaudete et Exsultate numeral 86)

¿Cómo podemos limpiar el corazón constantemente? 

En primer lugar, tratemos de vivir siempre en la verdad y no en la mentira. Seamos honestos con todos, no mostremos una cara falsa, seamos auténticos. No mostremos una falsa fachada de santidad, es mejor que sepan lo débiles que somos pero que vivimos luchando para ser mejores personas, para no ofender a Dios.

Perdonemos como dice el Evangelio, las veces que se necesite, 70 veces 7. Tratemos de expulsar del corazón todo sentimiento negativo por el hermano. Busquemos la confesión constantemente, cada vez que lo necesitemos y busquemos el alimento del alma tanto como necesitamos el alimento del cuerpo: la Palabra y la Eucaristía.

El Papa Francisco nos pide desgastar nuestra vida haciendo caridad. La caridad purifica el alma y nos permite ver a Dios. Comencemos por ver a Dios en todos los hermanos, en el esposo, los hijos, los nietos, los familiares, los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo…vivamos para servir y podremos ver a Dios desde este mundo y lo veremos cara a cara cuando nos llame a su presencia.

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